Por qué Rosa no quiere a Albert

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Rosa Díez y Albert Boadella,ayer, durante el
Rosa Díez y Albert Boadella,ayer, durante un encuentro celebrado en Madrid. / Efe

Quería asistir al cara a cara en Madrid entre Rosa Díez y Albert Boadella moderado por el querido amigo Antonio Casado, de El Confidencial, bajo el título “Política y sociedad civil, ¿Crónica de un desencuentro?”. Llegué hasta la mismísima puerta del hotel Hesperia pero, como ya cuento en otro post de este mismo blog, tuve que darme la vuelta porque había perdido la cartera. Luego la encontré, no se preocupen. No me la habían robado ni Díez ni Boadella. Aún queda gente honrada en el teatro y en la política.

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Sin duda era un choque de personalidades interesantes. Les he entrevistado a los dos y cada uno en su estilo me sedujo. Más Boadella porque es más brillante y porque tiene el tipo de inteligencia socarrona, inmisericorde y a la vez tremendamente humana, que en Cataluña se da mucho pero se ve poco por aquello de la timidez y del seny. Y porque mira lo que le pasó a Josep Pla.

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Pero Rosa Díez tiene el encanto del coraje. No se corta con nada ni con nadie y así ha llegado a donde ha llegado desde unos orígenes personales y políticos francamente humildes. Los que a día de hoy le reprochan un síndrome agudo de lideresa, un excesivo culto a la personalidad (propia) y un odio sarraceno a todo lo que ni lejanamente le pueda hacer sombra quizás tengan razón, yo no la he conocido políticamente por dentro. No he compartido con ella gobierno, partido ni lista electoral. No sé si es verdad todo lo que dicen de ella y en cambio sé por experiencia que se dicen múltiples barbaridades de todo aquel que destaca.

Rosa por ejemplo es la política española mejor valorada en este momento, según el CIS, pero también es verdad que hay mucha gente que siente rechazo hacia ella y que la odia. Sobre todo en la mitad socialista de este país. El mismo día de su desayuno con Boadella yo tenía una comida (a la que sí conseguí acudir) con un histórico dirigente del PSOE que sólo con oír las palabras “Rosa Díez” ya se le pone una cara de asco que es digna de ver. Tenía cosas muy amargas que reprocharle: “estuvo en un gobierno de coalición con el PNV sin asistir jamás a un solo entierro de una víctima de ETA, fue la última socialista en salir de ese gobierno, que salió llorando y arrastrando los pies, y mira la que montó luego, lo que decía después”.

¿Habría que matizar todo esto? Seguro. Si sabré yo lo complicado que es evolucionar ideológicamente en este puñetero país. Dicho lo cual, la misma Rosa debería tener cuidado de no caer en el mismo “acoso” a su figura y su partido que seguramente con razón critica, cuando entre las razones para no pactar con Ciutadans ni con Albert Rivera, esgrime la de que este, en su opinión, ha hecho alianzas electorales con formaciones racistas. Bueno, seguramente mucha gente pensaría lo mismo de su propia pertenencia a un gobierno nacionalista vasco, o de la alianza del PSC con ERC. Hay líneas rojas que a veces son muy resbalosas, muy finas.

Yo creo que Rosa Díez tiene toda la razón cuando dice que no quiere pactar con Ciutadans para las europeas porque no le da la gana. Coincido al cien por cien en que esa es la razón más poderosa del mundo para hacer o deshacer cualquier cosa. Sí es verdad que la magnitud libre de su gesto pierde cierto octanaje, pierde un poco de aceite, cuando se siente impelida a justificarlo con excusas. No es eso, Rosa, no es eso. Es legítimo no querer pactar con una fuerza que sientes que te puede disputar el mismo espacio político. Pero entonces no hace falta inventarse historias.

Aunque yo no estaba allí me cuentan que Boadella se sintió muy decepcionado con esto y que la apretó mucho, que llegó a decir que ya era hora de que los dos partidos “follaran”. Increíble Albert. Bien es verdad que, en condiciones ideales, dos no follan si uno o una no quiere. Si Rosa Díez siente que eso sería una violación política, no hay que obligarla.

Otra cosa es la conclusión que cada uno saque de su repentina frigidez. Hasta ahora UPyD ha sido la niña bonita de los partidos políticos, la opción favorita de muchos votantes independientes e ilustrados, ansiosos de novedad y de aire fresco. Si empiezan a defender su chiringuito igual que los partidos de toda la vida, a cultivar ese “narcisismo de la diferencia” que les reprocha Arcadi Espada, pueden perder algo de encanto y de sex appeal. Pueden empezar a ser vistos como más de lo mismo y de lo de siempre, del tipo de actuación política que, quieras que no, ha caracterizado y caracteriza a la generación de Rosa Díez.

Por otro lado, si te dicen que no, es que no, y entonces Albert Rivera haría bien en ir a lo suyo independientemente de lo que hagan los magenta. “Su discurso está muy bien y el tío tiene muy buena pinta”, comentaba de Rivera el mismo histórico dirigente socialista que a la hora de comer ponía a caldo a Rosa Díez. Igual no hay que tener prisa en desenmarañar esta curiosa historia de amor y odio. Cosas veredes. A lo mejor y por ejemplo una genial obra de Boadella sobre el tema.

11 Comments
  1. claro que si says

    Rosa, esa militante y alto cargo del PSE cuando lo dirigía Damborenea (el tipejo que tras cada reunión del partido se juntaba con la cúpula del GAL de la que era fundador y dirigente igualmente para preparar los atentados del día siguiente: Lasa-Zabala, Segundo Marey, etc,etc) impóluta ella, no contamina por su pasado, ni por los puestos que desempeñó ni las cosas que propuso entonces, ni los silencios sobre los atentados del GAL, ni su no enterarse de nada de lo que hacían sus amigotes del partido en aquellos años, no solo Dambo, Goñi tirapu, y el resto de condenados,( hoy felices en la calle sin pagar apenas nada por sus graves delitos y sin necesidad de que el TEDH recordara la verdadera duración de su condena), ella tan pura e inmaculada que odia todo lo contaminado por un tipo de terrorismo, no por el otro. Ella odia a Ciudadanos porque es evidente que están mucho menos contaminados que ella, pues no transigieron ni gobernaron con PeNesV o CoñosX, y eso Rosa no lo soporta. Que a Alberto no se le pueda acusar de su peculiar pasado y sus poco claras connivencias con el nacionalismo vasco o sus amistades con terroristas de estado condenados por el TS, no gusta a Rosa, demasiado poco contaminado, demasiada regeneración para su body, demasiada ruptura con el bipartidismo que ella pretende tripartidismo. Así de simple.

  2. ivg56 says

    La biografía política de Rosa no engaña a nadie… que no desee ser engañado.
    «¡Ven y cuéntalo…!»

  3. Álvaro says

    Los que hemos militado en Ciutadans y luego pasamos a UPyD (en Cataluña), sabemos lo que ocurrió. Rivera nunca quiso pactar con UPyD, en el 2 congreso de Ciutadans, la oposición a Rivera presentaba la opción de fusión con Plataforma Pro (o sea UPyD )y su propuesta fue NO. A los pocos meses provoco, con la alianza de Libertas, la dimisión de los dos diputados que le escoltaron en aquella epica y maravillosa campaña electoral (nadie se acuerda de aquella portada del Mundo). Más del 70% de la afiliación se fue. Prefirieron el dinero de Libertas de que ser una formación de consciencia. Si no hubiera sido por Jordi Cañas un gran tio, serían historia.
    Dicho esto, es una jugada de C’s este envite constante, esta va a ser la campaña para las nacionales «Rosa no nos quiere», seamos serios y los periodistas más, si el PP y el PSOE no se unen( y mira que tienen cosas en comun) porque la prensa le da por insistir tanto en esto, pasara cuando tenga que pasar. No lo quisieron en el pasado y no lo quieren ahora. UPyD es honesta y clara. Eso es lo que molesta, por ahora, lo es en todo lo que hace. Por eso la base que creo Ciutadans sigue en UPyD.

  4. mavafu says

    Alvaro, yo también estuve en el 2º Congreso de C’s y justamente ocurrió al reves de lo que cuentas. Rosa y su cuadrilla (entre ellos el inestimable Antonio Robles) quisieron cargarse a C’s y a Albert Rivera, pretendieron hacer creer a los militantes de C’s lo que tu hoy dices y la verdad es que se los llevaron consigo engañados y creyendo que iban a un partido abierto y democratico. Hoy, hay un montón de arrepentidos porque han comprobado que Rosa es una tirana y solo quiere mantenerse en el pico del poder

  5. claro que si says

    Rosa está contaminada de Damoboreneismo.

  6. claro que si says

    Y una cosa es «follar de mutuo acuerdo» y otra «dejarse sodomizar» por el que pretende ser tu jefe.

  7. Psicoloco says

    Que me expliquen por fvor, que regeneración económica promueven los unos y los otros.
    E incluso regeneración política, porque intentar mantener una institución tan cuestionable como la monarquía, tiene tela.

  8. Alfondo says

    UPyD es un partido ‘fluido’: ocupa el espacio que los demás dejan.

  9. Kimet says

    Vamos a ver… hasta donde yo me acuerdo… C’s trató de pactar una unión de facto en las últimas elecciones autonómicas con UPyD y los fucsia se negaron, pensando que conseguirían un escaño y que del otro modo perderían su presencia en Cataluña. Las dos formaciones son muy parecidas y cohabitan en el mismo espacio político, la unión podría parecer lógica y cada cual se reparte su ring de combate (cataluña y resto de España). Pero no hubo acuerdo. C’s consiguió 9 escaños si no recuerdo mal mientras que UPyD sacó menos de 50.000 votos, insuficientes para los fucsia, pero que hubieran servido para sacar otro escaño a C’s. Supongo que Rivera se soliviantó con ese despropósito y vio la via libre a montar su franquicia a nivel nacional, le gustara o no a Díaz. Fin de la historia.

  10. MKG says

    Albert rivera es el político mejor valorado según encuesta de metros copia siempre en la escalera mental del votante.

    http://mkgpolitico.blogspot.com.es/2015/02/albert-rivera-la-escalera-mental.html

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