La Marea Granate responde al anuncio de Navidad de Campofrío

La Marea Granate París en una concentración celebrada el 12 de octubre.
La Marea Granate París en una concentración celebrada el 12 de octubre. / Celia Almuedo (cargocollective.com/dontcoveryoureyes)

“Uno puede irse, pero no hacerse”. Con esta frase y con acordes de My Way en la versión de los Gipsy Kings concluye el anuncio de Navidad de Campofrío de este año. La marca de embutidos, controlada por capital mexicano y chino, ha apostado por un spot [ver al final del post] que trata de apelar a la presunta personalidad alegre, generosa y gritona de los españoles como atenuante de la cruda realidad del país. Una realidad que se puede resumir en dos datos. En el tercer trimestre de 2013 había en España 5.904.700 parados, un 25,98% de la población activa, mientras que casi dos millones de personas han abandonado el país en los últimos cuatro años y el 91% de los españoles que ha emigrado tiene estudios universitarios.

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Son precisamente estos españoles, los que se han sentido expulsados de su propio país por la falta de oportunidades, los primeros en responder al anuncio de Campofrío, que si bien ha conseguido su objetivo de convertirse en un campaña viral también ha despertado numerosas críticas. La Marea Granate emitió esta semana un comunicado en el que muestra su preocupación por la utilización de una “imagen estereotipada del emigrante y de la emigración” como “elemento de márketing” con la consiguiente “banalización” de su situación.

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“Creemos que el ninguneo y los eufemismos de los responsables políticos hacia la nueva oleada de emigración son ya suficiente burla como para además simplificarlo socialmente desde los medios de comunicación o utilizarlo como promoción, una vez más, de la ‘marca España’”, denuncia el comunicado de Marea Granate.

A juicio de los inmigrantes, es “intolerable que se apele a la personalidad alegre y generosa de los españoles para presentarlo como un atenuante de los problemas reales que sufre” el país. “No queremos la nacionalidad sueca o alemana, pero sí admiramos lo que estos países han logrado en términos de educación pública en el primer caso, o de responsabilidad de los cargos públicos en el segundo, por poner un ejemplo. Deseamos profundamente que las condiciones de vida en el Estado español cambien a mejor, y desde fuera pretendemos contribuir a esa mejora”, concluye el comunicado.

Una visión estereotipada de la inmigración”

María Almena, miembro de Marea Granate París
María Almena, miembro de Marea Granate París

María Almena Carrasco, investigadora en el Instituto Pasteur, es miembro de Marea Granate París. Esta joven de 32 años, que salió del país en 2012 por la “falta de oportunidades” que tienen los científicos en España debido al “desmantelamiento que se está llevando a cabo en la I+D”, califica de “muy grave” utilizar en términos publicitarios un “problema como el de la emigración”.

“Desde mi punto de vista es importante dignificar la situación de aquel que decide emigrar para buscar un futuro mejor. Nos duele que nos digan que a pesar de todo somos geniales. O que sugieran que nos queremos nacionalizar y apelen a nuestra pérdida de esencia”, asegura Almena, que señala que el discurso del anuncio “parece más bien” el de alguien que “no ha emigrado nunca” o que “no ha entrado en contacto con otros culturas”.

Vender embutido a costa del exilio económico”

Raquel Corbacho tuvo que emigrar a Viena en enero de 2010. Es licenciada en Filología catalana y actualmente da clases particulares de español y catalán y los fines de semana trabaja como recepcionista en un hotel. “Pluriempleada precaria, sí”, afirma sobre su condición. Corbacho considera que el objetivo del anuncio es “vender embutido a costa del exilio económico” de los españoles. “Como emigrada económica viviendo en Viena no me siento para nada identificada con el contenido que se desprende de esta publicidad”, asegura esta mujer, que denuncia que si ha emigrado no es porque quiera hacerse de un país más “cool” sino porque no ha tenido “más remedio” debido a “causas políticas”. “Pero, claro, dicho así, a lo mejor no les serviría para vender embutido”, sentencia.

Complacencia para aliviar la urgencia del cambio”

Fernando Pinazo, licenciado en periodismo. Realiza unas prácticas en Angola.
Fernando Pinazo, licenciado en periodismo. Realiza unas prácticas en Angola.

Fernando Pinazo, licenciado en Periodismo y con un máster de Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Barcelona, se encuentra actualmente en Angola realizando las prácticas de su máster. En su opinión, el anuncio de Campofrío viene a decir: “Vale que vivimos en un país inculto, corrupto y sin empleo, pero a españoles no nos gana nadie. Nos gusta ser españoles por más que nos vilipendie la opinión pública internacional”, asegura el periodista, que denuncia que el anuncio trata de hacer sentir orgullo por “el folclore español” porque “indudablemente se nos da mejor que a nadie en el mundo y es en lo único que podemos ganar”.

“Me da la impresion de que en España cuando algo está a punto de cambiar a mejor, alguien alivia la urgencia del cambio con una dosis de autocomplacencia al estilo de anuncio de Campofrío”, sentencia el joven.

Sólo la extrema derecha de Austria hubiera hecho un anuncio así”

Pablo Torija se marchó de España en 2007. Tras vivir en Copenaghue, ahora reside en Viena, donde ha tenido un hijo con una mujer austríaca. El lanzamiento de la campaña de Campofrío le pilló en España, junto a su mujer y a su hijo. “Mi pareja estaba alucinando. Sólo la extrema derecha de Austria hubiera hecho un anuncio así”, asegura Pablo, que señala que “parece que sólo se come bien en España, que solo nos divertimos en España, que sólo somos cariñosos en España”. “Sólo a los que no hayan salido de su cueva puede gustarles este anuncio”, concluye.