Máxima preocupación en el PP por sus candidaturas en Madrid

Ignacio González y Ana Botella durante la celebración de un acto oficial. / Efe
El pesidente madrileño, Ignacio González y la alcaldesa Ana Botella durante la celebración de un acto oficial. / Efe

Las candidaturas del PP a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid se han convertido en un auténtico dolor de cabeza para la cúpula del partido que lidera Mariano Rajoy. Aunque desde el entorno de Rajoy tienen "muy serias dudas" sobre la continuidad del presidente madrileño, Ignacio González, así como también de la alcaldesa, Ana Botella, ninguno de los dos, según fuentes de su entorno, están dispuestos, por el momento, a autodescartarse. Los más próximos a Botella aseguran que "todavía no ha decidido si quiere o no presentarse", mientras que, desde el círculo más cercano a González afirman que "no tiene por qué dejar el cargo ni pensar en dejarlo".

A Ana Botella le pesan como una losa la gestión de la tragedia del Madrid Arena, donde murieron 5 jóvenes, y la huelga de la limpieza, que pese a acabar con una solución aceptada por todos, desde Génova entienden que se actuó demasiado tarde y a instancias del propio gobierno de Rajoy, que entendía que esa huelga estaba trasladando una mala imagen de España. Eso y que, en las encuestas, Ana Botella aparece con una aceptación ciudadana muy pobre y, en definitiva, entienden los expertos demoscópicos que no consigue mantener la alcaldía en poder del PP. Y si algo tienen claro en la cúpula genovesa es que necesitan ganar la alcaldía de Madrid para garantizarse la Comunidad.

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Al presidente madrileño, en cambio, lo lastra el conflicto desencadenado por el polémica compra de su ático en Marbella, un asunto que, hasta el momento, ha provocado la imputación de su esposa, Lourdes Cavero. Si hasta ahora en Génova le pedían que matara a la madre, entendida ésta como Esperanza Aguirre, ahora le exigen que, como la mujer del César, su honradez quede demostrada definitiva y judicialmente, antes de afrontar ninguna carrera electoral. Dicen, además, en el  círculo más próximo a Rajoy que, si bien éste se equivocó al respaldar al ex presidente valenciano, Francisco Camps, o al extesorero del PP, Luis Bárcenas, "esta vez va a ser muy prudente", tal como demostró recientemente, eludiendo dar su apoyo expreso al presidente madrileño.

No es nada personal,  pero en el PP barajan la posibilidad de cambiar de candidatos en ambos cargos. Sin embargo,  ninguno de los que los ocupan en la actualidad parece estar dispuesto, por ahora, a dejar el camino libre para otro aspirante. Y, "aunque la última palabra la tiene Rajoy, cualquier conflicto perjudica al partido y afecta al resultado electoral". Por si fuera poco, tampoco hay buena sintonía entre ayuntamiento y Comunidad, algo que, desaparecidos del escenario Aguirre y el ministro Alberto Ruiz-Gallardón, parecía natural. Pero no ha sido así.

Desde el entorno de la alcaldesa aseguran ser conscientes de que les están poniendo "zancadillas"  y señalan al PP madrileño. Lo señalan cuando cuentan cómo Telemadrid (que depende del presupuesto de la Comunidad de Madrid) pagó por un testimonio del empresario que organizó la fatídica fiesta del Madrid Arena, Miguel Ángel Flores, en la que éste derivaba responsabilidades hacia el Ayuntamiento, con motivo del primer aniversario de la tragedia. También tienen grabados a fuego una amplia colección de comentarios tanto de Esperanza Aguirre, presidenta del PP madrileño, como de Ignacio González, presidente de la Comunidad, que no han ayudado precisamente a superar sus conflictos a la alcaldesa, sino que más bien han ayudado a hundir un poco más su popularidad en las encuestas.

La decisión de Rajoy, como ya adelantó en su día cuartopoder.es está tomada: aparcar el asunto hasta que sea imposible de obviar, es decir, hasta finales del año que viene, cuando haya que nominar candidatos. Y su entorno acata la voluntad del presidente del partido, pero la procesión y la inquietud van por dentro. Por primera vez, pese a la debilidad de los partidos de la oposición, ven peligrar seriamente los gobiernos de la ciudad y de la Comunidad de Madrid.