El Rey dice a los catalanes que en España cabemos todos y asume posibles reformas

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El rey Juan Carlos I de Borbón dedicó el mensaje de Navidad de este año a decir a los catalanes que están mejor juntos que separados del resto de los españoles. Fue un mensaje directo en el que no citó a Cataluña ni a su presidente Artur Mas, decidido a impulsar un Estado soberano aunque el Barça y El Español sigan jugando en la liga española. "Juntos" fue la palabra que más repitió el monarca, que ya siendo príncipe con el general Franco, conoció la experiencia de la segregación del Sáhara, la provincia a la que el Estado español negó el derecho a la autodeterminación.

Salvando las distancias, el rey invocó el espíritu de la Transición y quiso dejar claro, en tono enérgico, que "la verdad incuestionable que debemos tener muy en cuenta" es que el Estado de Derecho está para que "se cumpla y haga cumplir la Constitución (que consagra la unidad de España) y las leyes, y para que las diferencias y las controversias se resuelvan con arreglo a las reglas de juego democráticas aprobadas por todos. El respeto de esas reglas es la garantía de nuestra convivencia y la fortaleza de nuestra democracia".

Sin citar el proceso soberanista catalán aclaró la posición de la Corona en contra del proyecto independentista y afirmó que él  "promueve y alienta el modelo de nación" que conocemos. "Juntos --añadió--hemos caminado en la construcción de nuestra democracia, juntos hemos resuelto problemas no más fáciles que los que hoy afrontamos, y siempre con la ambición de llegar a un objetivo común. Pues bien, juntos debemos seguir construyendo nuestro futuro porque nos unen y nos deben seguir uniendo muchísimas cosas".

Enumeró lo que nos une: "El afán de asegurar un porvenir sólido,  justo y lleno de oportunidades, la intensidad de los afectos y lazos históricos, las culturas que compartimos, la convivencia de nuestras lenguas, la aceptación del diferente". También nos une, dijo, "la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas; la solidaridad que siempre demostramos ante las grandes adversidades, ante las desigualdades sociales y territoriales, ante las necesidades de nuestros vecinos. Y nos une y nos debe seguir uniendo el sentimiento de comunidad que recientemente expresaba el Príncipe de Asturias: España es una gran Nación que vale la pena vivir y querer y por la que merece la pena luchar".

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El rey, durante su mensaje de ayer ante las cámaras de televisión. / Ballesteros (Efe)

Y rubricó tan emotivo llamamiento a la unidad con la afirmación de que cree "en un país libre con su diversidad y en una España abierta cabemos todos".  Pero como una cosa es la creencia y otra la realidad, no olvidó un rapapolvo a los principales responsable políticos de la situación, los presidente Rajoy y Mas, si bien utilizó la "infotáctica" de la generalización e  invitó "a las fuerzas políticas a que, sin renunciar a sus ideas, superen sus diferencias para llegar a acuerdos que a todos beneficien".

Antes del "juntos" había invocado el espíritu de la Transición y los grandes avances de España, sin que ello quiera decir que el reconocimiento de los logros sea incompatible con "la necesidad de mejorar en muchos aspectos la calidad de nuestra democracia", porque "es verdad -señaló- que hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia". Este pasaje de su alocución sonó a concesión a las fuerzas progresistas que en la calle y en el Parlamento denuncian el agotamiento y la corrupción del bipartidismo asentado en un sistema electoral manifiestamente mejorable que maneja a conveniencia los poderes del Estado.

Sobre la corrupción, término horrible que tamoco citó, dijo que "la tarea de regeneración no es competencia exclusiva de los responsables políticos. También lo es de los agentes económicos y sociales y de la sociedad en su conjunto a través de sus estructuras organizativas". En estas palabras es probable que incluyera a los empresarios corruptores que pagaban la tangentópolis anotada y denunciada por el extesorero del PP, Luis Bárcenas, que pasó la Nochebuena en la prisión de Soto del Real, y los desvíos de fondos de la UGT de Andalucía de los cursillos para los desempleados a cubrir gastos de congresos y cuchipandas.

El monarca, que pidió probidad a los políticos, tuvo las consabidas palabras de aliento a las víctimas del terrorismo y también a los que están sufriendo con mayor rigor las consecuencias de la crisis económica y financiera. Y aunque se hizo eco de las décimas de crecimiento del PIB en los dos últimos trimestres, afirmó:  "Para mí, la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar".

Por su parte dejó claro que seguirá en el tajo: "Como Rey de España quiero transmitiros, en primer lugar, mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica, en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional, de acuerdo con los principios y valores que han impulsado nuestro progreso como sociedad. Y, en segundo lugar,  la seguridad de que asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad".

El rey pronunció su alocución navideña desde su despacho del palacio de La Zarzuela, sentado tras la mesa de trabajo e indumentao con un traje azul claro, camisa azulada y corbata roja con motas oscuras. Al fondo se veía una ventana con flores de pascua, a su derecha había unas figuras navideñas de porcelana y a su izquierda, en una estantería, se podía ver una foto enmarcada con la reina Sofía de perfil y otras personas. Junto con las banderas de Europa y de España y un libro y un folio sobre la mesa, fueron los discretos adornos de la puesta en escena de la tradicional felicitación navideña.


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