Las fuerzas políticas vascas esperan un desarme parcial de ETA en breve

Cientos de personas se concentraron ayer en Pamplona, convocados por el colectivo "Tantaz Tanta" para pedir el "final inmediato de la dispersión" de los presos de ETA. / Jesús Diges (Efe)
Cientos de personas se concentraron ayer en Pamplona, convocados por el colectivo "Tantaz Tanta" para pedir el final de la dispersión de los presos de ETA. / Jesús Diges (Efe)

Los gobiernos de Madrid y de Vitoria y todas las fuerzas políticas vascas, incluyendo el PP y Sortu, confían en que 2014 sea el año de la paz definitiva en Euskadi, aunque nadie sabe cuál será la hoja de ruta final con la que se lleve a cabo. De momento, el paso más esperado, después del anuncio del colectivo de presos de ETA (EPPK) en el que renuncian a la exigencia de una amnistía y se muestran dispuestos a utilizar los cauces legales para salir de prisión “de manera escalonada, mediante compromisos individuales y en tiempo prudencial”, es que la organización terrorista lleve a cabo, con carácter más simbólico que efectivo, un desarme parcial de armas y explosivos. Lo haría, según fuentes vinculadas al PP y a otras fuerzas políticas, incluida la izquierda abertzale, entregando las coordenadas de algunos zulos, en los que abandonarían el material bélico, a las Fuerzas de Seguridad española y francesa.

Tanto el Gobierno central como el vasco esperaban, de hecho, que ETA hiciera una entrega de armas a principio de diciembre, coincidiendo con el comunicado de sus presos. Pero el hecho es que el último documento interno de EPPK, elaborado en noviembre, hizo suspender la decisión porque, entonces, su prioridad era forzar el acercamiento de los presos a las cárceles de Euskadi sin hacer concesiones ni ceder a las peticiones del Foro Social por la Paz que respalda a los mediadores internacionales de acuerdo con Sortu y que finalmente fueron recogidas en el comunicado de diciembre y el sábado fueron avaladas por los 60 presos que han recuperado la libertad desde octubre tras el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo sobre la 'doctrina Parot'.

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El comunicado del colectivo de presos ha permitido a Sortu influir sobre ETA para que haga un gesto de desarme que les permita, tanto a ellos como al Gobierno vasco -que ya ha comunicado a Mariano Rajoy su criterio favorable a esa solución, incluso cediendo a Vitoria la competencia de la política penitenciaria en un tiempo prudencial- , negociar y encauzar salidas individuales y presionar para que Madrid renuncie a la política de dispersión de presos y los envíe a cárceles vascas, navarras o incluso de provincias colindantes. Esta última reclamación es, como también señalaron el sábado en Durango los presos puestos en libertad por la Audiencia Nacional, el objetivo prioritario de todo el mundo abertzale, no sólo de Sortu y ETA.

Que el desarme parcial será en breve no lo duda nadie. Incluso se especula con la posibilidad de que se produzca antes del próximo 11 de enero porque ese día está convocada en Bilbao una gran manifestación por la vuelta a Euskal Herria de los presos, que incluso el Gobierno vasco espera que sea impresionante. De hecho, la organiza el colectivo abertzale “Tantaz Tanta” (gota a gota), que aspira a convertir la movilización en un “gran mar” en favor del fin de la dispersión de los presos de ETA “por encima de ideologías e intereses particulares”. La movilización no será una manifestación sino una jornada de actos que culminará por la tarde cuando los organizadores prevén que "dos grandes olas" de personas que portarán carteles azules con gotas dibujadas encima salgan de La Casilla y del Ayuntamiento de Bilbao para convertirse en un "mar" una hora después.

Lo que la izquierda abertzale le ha pedido a ETA es que, cuando menos, dé un primer paso en la vía hacia un desarme aprovechando la convocatoria. Sin embargo, todas las fuerzas políticas, incluidas las nacionalistas e independentistas, dudan que el desarme sea completo y que, al final, se produzca una disolución formal. Todos recuerdan que ni lo ha hecho el IRA ni lo hizo ETA político-militar en su momento, aunque confían que, como en los dos casos, se confirme la decisión de renunciar definitivamente a la violencia y los terroristas se disuelvan en organizaciones políticas legales. Los poli-milis lo hicieron mayoritariamente en Euskadiko Ezkerra, que luego se fusionó con el PSE-PSOE, y ahora se espera que ETA militar lo haga en su brazo político legal: Sortu.