«Nunca hubiera podido imaginar que sería okupa con 62 años»

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Marisa, inquilina del bloque de viviendas ocupado por Obra Social. / Alejandro Torrús

Marisa y Laura tienen 62 y 54 años. Han trabajado, sin descanso, durante toda su vida. Al menos hasta donde el mercado de trabajo les ha dejado. Una llegó a trabajar en la Bolsa estadounidense y la otra fue propietaria de dos tiendas de ropa y bisutería en Madrid. Ahora, las dos viven en el bloque de viviendas que Obra Social de la Asamblea de Vivienda de Madrid Centro ha ocupado en la Corredera Baja de San Pablo, propiedad de La Caixa y que llevaba dos años completamente vacío. Nunca pudieron imaginar que la vida les daría semejante sorpresa, pero se la dio. Sin comerlo ni beberlo, estas dos mujeres, junto con otros nueve núcleos familiares que viven en el edificio ocupado, se han convertido en el símbolo de la lucha de un pueblo por el derecho a una vivienda digna. Un derecho recogido en la Constitución pero que cada día es violado por instituciones públicas y privadas.

“En mi vida había podido imaginar que con 62 años me convertiría en una okupa, pero si no fuera por esta casa ocupada y por la ayuda de los compañeros de la asamblea de Vivienda estaría en la calle”, señala Marisa a cuartopoder.es. Su sorpresa no es de extrañar. Marisa se licenció en Economía y Finanzas en Estados Unidos, donde emigró con 17 años para aprender inglés y donde permaneció hasta los 50. Allí, esta mujer comenzó de “chacha”, ascendió a secretaria y después ocupó la dirección de una agencia pública de Bolsa, entre otros trabajos.

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Tenía casa con una hipoteca pagada en una “buena zona de Denver”. “Con jardín y todo”, recuerda. Pero a los 50 años, Marisa decidió volver a cuidar de su madre. Lo vendió todo pensando que en España encontraría trabajo y que el dinero de la venta serviría para procurarle una cómoda jubilación. Estaba equivocada. España jamás le ofreció un trabajo digno. Tampoco en la época de bonanza. “He tenido épocas de trabajo, sí. Pero siempre muy mal pagados. Para las mujeres de más de 50 años no hay nada ni ahora ni cuando España decían que iba bien”, asevera.

Pero lo que más preocupa a Marisa, asegura, no es su caso. Es que se ve su situación en muchísimas otras familias. “Lo que a mi me pasa está sucediendo por todas partes”, señala. En el edificio de Corredera Baja de San Pablo hay actualmente 11 unidades familiares viviendo, entre ellas, una mujer con dos niños pequeños. Ciudadanos que han sido excluidos del sistema económico y que cuando acabe la crisis muy difícilmente podrán volver a reengancharse.

La misma sorpresa que la vida tenía deparada para Marisa se la dio también a Laura, de 54 años. “Estaba aterrorizada. Si no llega a ser por esta ocupación ahora mismo estaría en la calle”, asegura Laura, que señala que su vida es “digna de una película de Almodóvar”. Laura comenzó con 16 años vendiendo pequeños objetos artesanos en el rastro de Madrid. Con el dinero que ingresaba por estas ventas pudo alquilar su primera habitación. Paulatinamente, Laura fue ahorrando y dio el salto a su primera tienda de ropa y bisutería en la capital. Después, llegó la segunda. Con treinta años, la vida sonreía a esta mujer.

Pero todo se fue torciendo. Laura cayó enferma “de gravedad” y tuvo que cerrar los dos negocios. Tras recuperarse comenzó a trabajar de teleoperadora. “No me pagaban mucho pero subsistía”, asegura. Pero entonces se pinchó la burbuja y su vida saltó por los aires. “Con 54 años tengo el mercado de trabajo cerrado. Quieren jóvenes para poder pagarles una misera. No quieren trabajadores, quieren esclavos”, denuncia esta mujer, que ha vivido de 'okupa' en dos casas para evitar dormir al raso.

Contactos con La Caixa

Esta ocupación, sin embargo, es diferente a todas las que ha vivido antes, asegura esta mujer. Ahora dispone de toda la información necesaria y tienen un objetivo claro: liberar pisos de bancos para personas que no tienen casa ni recursos propios. Desde la Asamblea de Vivienda de Madrid Centro aseguran que el otro gran objetivo es conseguir que La Caixa acepte un alquiler social para las familias que han ocupado la casa y que "la liberación de viviendas" se propague.

De momento, el banco ya ha contactado con la Asamblea y ha mostrado su predisposición a negociar. Será la próxima semana, lunes, cuando se produzca la primera reunión entre los inquilinos, el banco y la gestoría DiagonalGest. Esta noche las 11 familias que han ocupado el edificio podrán dormir bajo el techo de una vivienda digna.

11 Comments
  1. Y más says

    Bravo, bravo. Adelante y buena suerte a todas.

  2. choni says

    a Marisa y a tod@s deciros que si se puede y si se debe y ellos nos lo deben todo , yo ahora vivo en ocaña con el portu pagamos un piso de 23w0euros pero me da mucho x culo tener que hacerlo x que esto de buscarse la vida y no tener ningun recurso es muy jodido , nos plantearemos volver a okupar x que no nos dejan otra de momento asique en la lucha como tod@s . en breve vamos a luchar en este pueblo cerca de aranjuez y tenemos varias cosas pensadas asi como okupar csoa y lo que venga aqui la lucha va a ser dura , ademas de ser un pueblo de caciques esta lleno de guardia civil y policias casas cuarteles y vecinos x todos los lados que son ellos mismos bueno chic@s , daros un abrazo virtual y que FELIZ OBRA SOCIAL OS QUIERO MUCHO CHONITA

  3. Angeles says

    Estos banco cabritos si se llevan ayuda de nosotros?? basta ya y pongan las viviendas en alquiler sociall!! porque el Ivima nunca llego a tener viviendas suficientes y encima desahucian si no pagas mes a mes.

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