Las primarias mantienen vivo el enfrentamiento interno en el PSC

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Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro durante el último encuentro que mantuvieron en Barcelona. / socialistes.cat
Alfredo Pérez Rubalcaba y Pére Navarro durante el último encuentro que mantuvieron en Barcelona. / socialistes.cat

Al margen de lo sucedido con los tres diputados díscolos del PSC que rompieron la disciplina de voto el jueves pasado en el Parlament, el problema interno de los socialistas catalanes anda lejos de quedar resuelto, como pretenden tanto Alfredo Pérez Rubalcaba como el primer secretario del partido, Pére Navarro, para mantener un discurso válido para toda España. Navarro, a quien Rubalcaba apoya y reclama dureza con los catalanistas críticos, tendrá que enfrentarse al sector crítico desde hoy mismo, lunes, porque se abren las primarias para la elección del candidato a la alcaldía de Barcelona y dos de las aspirantes se enfrentarán al aparato oficial defendiendo el derecho a decidir.

Se trata de la diputada autonómica Rocío Martínez-Sampere, que aunque decidió votar a favor de Navarro, acudió a la comida del sector crítico organizada en el restaurante 7 Portes antes de la votación y aseguró que se hubiera abstenido pero comprendió que su gesto serviría de poco. Y de Laia Bonet, que no salió elegida diputada pero es la siguiente en la lista electoral y podría sustituir a uno de sus compañeros expulsados, aunque ya ha dicho que si el PSC ejecuta "sus amenazas" de expulsar a los diputados díscolos que votaron a favor del 'sí' el jueves pasado, ella no aceptará asumir el escaño que por orden le correspondería. Ambas decidieron abandonar la Ejecutiva del PSC tras la decisión de ésta de no apoyar la consulta soberanista.

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Tanto Martinez-Sampere como el alcalde de Lérida, Ángel Ros -quien sí ha abandonado el escaño y el Grupo Parlamentario para no votar en contra de la dirección-, se han quedado dentro del partido pensando en sus candidaturas de primarias, aunque discrepan totalmente de la estrategia de Navarro.

Ros ha sido claro en ese sentido. Dijo que su decisión de apartarse del Parlament tenía que ver con la alcaldía e incluso matizó que por respeto institucional “no es bueno que un acalde esté polemizando con su partido” y añadió que tiene la intención de presentarse como candidato a la alcaldía de Lleida por el PSC en las próximas elecciones municipales del 2015. De hecho, fuentes próximas al sector crítico aseguran que no hay que descartar que Ros incluso sea candidato en las primarias que elijan al candidato a presidir la Generalitat, enfrentándose a Navarro, aunque no estén fijadas las fechas, a la espera de ver qué hace Artur Mas cuando las Cortes rechacen en Madrid su solicitud de traspaso de la competencia para hacer referendos.

Ros ya era aspirante de cara a las pasadas elecciones autonómicas del 25 de noviembre de 2012. Pero entonces coincidió con Navarro en descartar la celebración de primarias si había adelanto electoral, como sucedió. Para el alcalde de Lérida solo tenía sentido hacer primarias si estaban abiertas a los ciudadanos. “Unas primarias restringidas a los militantes del partido no tendrían sentido y perderían todo su significado”, dijo.

Ahora, de momento, aspira a repetir en la alcaldía, algo imposible si rompe abiertamente con Navarro. Pero sigue sosteniendo un PSC plural en el que quepan incluso los soberanistas y forma parte del grupo catalanista que encabezaron los ex dirigentes Joaquím Nadal, Ernest Maragall y Marina Geli, junto a la ex consejera de Justicia e Interior de la Generalitat Montserrat Tura, quien ya disputó a Jordi Hereu la alcaldía de Barcelona en 2011 y sacó el 39% de los votos frente al 61% del entonces alcalde.

Ros no ha ocultado nunca que está a favor de celebrar un referendo secesionista unilateral y ha defendido que el derecho a decidir forme parte del programa electoral del PSC. En un discurso semejante al de CIU, ha dicho que “ha quedado claro durante tiempo, no solo el 11 de septiembre, que Cataluña aspira a un cambio importante en las relaciones con el Estado, a establecer una relación bilateral y a disponer de elementos de Estado”.

De hecho, Ros pertenece a la facción catalanista de los tres diputados díscolos, uno de los cuales, Joan Ignasi Elena, disputó el liderazgo a Pere Navarro en el congreso de diciembre de 2011 y logró un 25% del voto de los delegados. Ese sector catalanista tiene una amplia implantación en las comarcas del interior de Cataluña, donde sus alcaldes y concejales han apoyado mociones muy parecidas a las que aprobó el Parlament. Significativamente, nada más acabar la votación, un grupo de 122 militantes y cuadros del sector catalanista han hecho público un manifiesto en apoyo de los diputados críticos y reclamando al PSC que se sume al bloque soberanista del Parlament. Entre los firmantes figuran cuatro exconsejeros de la Generalitat.

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