El PP estrena precampaña: caña al PSOE, profecías de recuperación y promesas de rebajas fiscales

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Rajoy, en el centro, junto a miembros del Gobierno, presidentes autonómicos e integrantes de la Ejecutiva Nacional del partido, ayer domingo, durante la clausura de la Convención Nacional. / Nacho Gallego (Efe)

Los populares salieron ayer de su Convención Nacional, celebrada en Valladolid desde el pasado viernes hasta el domingo, con una inyección de autoestima, insuflada por el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, así como por el resto de dirigentes, que han dedicado los 3 días a hacer profecías sobre la «inminente» recuperación económica, a recordar la pésima herencia recibida y a obviar cualquier tema de los que acucian a su partido y sus expectativas electorales. Ni una palabra sobre corrupción, o las acusaciones de Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP, a la cúpula popular. Tampoco han querido entrar en la polémica reforma de la ley del aborto, aunque la protesta ciudadana contra la ‘ley Gallardón llegase hasta las puertas del recinto de las jornadas y la mitad del partido esté clamando por una rebaja de las pretensiones del ministro Alberto Ruiz Gallardón. Nada que decir tampoco sobre las sucesivas mareas de protestas ciudadanas.Y los anuncios de futuras rebajas de impuestos se han quedado en meros anuncios sin concreción. Por no concretar, como se temían desde su entorno, Rajoy no ha concretado siquiera quién será el cabeza de cartel en las elecciones europeas.

Queda claro que la cúpula del PP no ha pretendido otra cosa que no fuese la propaganda, el autobombo, la búsqueda de la apariencia de unidad interna ( en un momento de crisis y deserciones en el PP) y el inicio de una campaña en las que pretenden que todos, desde los ministros hasta el alcalde del último pueblo de España, saquen pecho y reivindiquen las bondades de la gestión de Rajoy y que fue él quien nos salvó de la intervención de la UE.  El mensaje lo han repetido machaconamente ministros sin corbata y dirigentes presos de euforia y triunfalismo, durante 3 días en Valladolid y la intención es que sigan machacando las mismas ideas, desde ahora hasta la celebración de las elecciones europeas, el próximo 25 de mayo. Luego vendrán las municipales y autonómicas, y las generales, poco después. Para entonces, los dirigentes del PP esperan tener ya resultados tangibles y no profecías y tendencias. Pero ayer tocaba dar el pistoletazo de salida a un período eminentemente electoral.

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Sin embargo, en la propia dirección del PP esperaron hasta el último momento que  Rajoy diese a conocer el nombre del futuro cabeza de cartel popular para las próximas elecciones europeas y algunas claves de los componentes  de la futura lista. Nada de eso ha ocurrido. Siguen sin cartel electoral y los más optimistas aseguran que Rajoy tomará esa decisión en marzo, que la vinculará a una crisis de gobierno y que intentará retrasarla lo máximo posible.

Desde el PP aseguran que, aunque Cañete es el mejor situado para encabezar la lista popular , Rajoy va a apurar los tiempos, una vez más, y esperar al último momento para anunciarlo. Pero si el presidente del Gobierno se toma su tiempo para algunas cosas, para otras, como la confrontación electoral y el cuerpo a cuerpo, se ha lanzado de lleno. Así, en su intervención, durante la clausura de la Convención Nacional, se empleó a fondo y con dureza contra el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba,  a quien mandó callar, recordándole  que fue «vicepresidente de un gobierno que llevó a España a la ruina«.

El pistoletazo de salida para estos tiempos electorales está dado; las consignas, también; los silencios demuestran cuáles son los temas que no conviene abordar. Al PP le conviene hablar de profecías de la recuperación y de Cataluña, de que no será independiente mientras Rajoy esté ahí, porque él es el «garante» de la unidad de España. Del  PP de «los otros», el de José María Aznar, el de Jaime Mayor Oreja, Eduardo Zaplana, Angel Acebes o José María Michavila, ese mismo PP que fue otrora el de Rajoy, no se habla.