Margallo invoca la “guerra” y coloca a Cataluña fuera de la ONU, la UE y el FMI

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García-Margallo, en un momento de su comparecencia de ayer, día 6, en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. / Juanjo Martín (Efe)

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo y Marfil pronunció ayer en el Congreso la palabra “guerra” contra los nacionalistas catalanes. Después de advertir que una Cataluña independiente no sería reconocida por la comunidad internacional, quedaría fuera de la ONU, del Fondo Monetario Internacional y de la Unión Europea, Margallo empleó por primera vez en el Parlamento la palabra maldita y responsabilizó de ella a los nacionalistas.

El jefe de la diplomacia española inició a las 16:30 de ayer su comparecencia en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso hablando de la guerra en Siria (130.000 muertos, 2 millones de refugiados y 6 millones de hambrientos) y terminó a las 20:43 de la noche amenazando con la guerra a Cataluña si el nacionalismo consiguiera la independencia. No lo hizo frontalmente, sino con unas preguntas retóricas y una frase en francés. “¿Aceptarían ustedes una consulta para implantar la pena de muerte? ¿Verdad que no?”, preguntó a los portavoces de ERC, Joan Tardà, y de  CiU, Feliu-Joan Guillaumes, a cuyas fuerzas políticas acusó de “estar atentando contra la totalidad del Estado”. Y a continuación les recordó muy seriamente las últimas palabras de un Mitterrand ya moribundo, “ese que ustedes llaman el emperador francés”, en su último discurso ante el Parlamento Europeo: “Le natìonalisme est la guerre”.

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El ministro aprovechó su turno de dúplica para invocar la guerra. Sabedor de que no tendría réplica, identificó al nacionalismo con el belicismo con palabras de otro (un muerto), fuera de contexto, y con la precavida muletilla de su reserva personal hacia la mencionada frase, acaso porque los nacionalistas insistieron una y otra vez en que la vía catalana es pacífica y democrática. "Señor Margallo, queremos votar y votaremos porque lo quiere el 75% de los catalanes y el 98% acepta el resultado. ¿Por qué no cuenta esto en su informe a los embajadres?", le reclamó Tardà.

La razón de la comparecencia de Margallo era doble: informar sobre las decisiones del Consejo de Exteriores de la UE sobre la guerra en Siria y responder al argumentario que ha enviado a las embajadas contra la consulta soberanista en Cataluña. “¿No querrán ustedes que el Gobierno se mantenga en silencio cuando se está atentando contra la totalidad? Yo voy a contar a mis embajadores que la ruptura de España no es posible legalmente y les daré los argumentos para que respondan ante las autoridades y los inversores cuando les pregunten”.

En respuesta a Tardà, Guillaumes y Esteban, el ministro dijo además que su informe era “un canto a Cataluña”. Tardà le iba a regalar un libro catalanista, ya adquirido por más de 15.000 ciudadanos y remitido a otras tantas personalidades de todo el mundo, pero se abstuvo de hacerlo porque Margallo le informó de que ya lo había leído. Entonces el de ERC le dijo: “No me cabe en la cabeza que un demócrata como usted, el 9 de noviembre venga a retirar las urnas”. Esteban, del PNV, recordó la música del Nodo y locutó dos frases tan hueras como ampulosas del argumentario de Margallo sobre “la falta de conciencia” y “la carencia moral” de los soberanistas. Sonó trasnochado, pero nadie se rió. Josep Joan Nuet, de Izquierda Plural, reivindicó el derecho a la consulta democrática y a la modificación de la Constitución, y pidió al ministro que no alimente los excesos: “Pronto nos compararán con ETA, como ya ha hecho la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho”.

Margallo empleó el trazo  grueso y auguró grandes calamidades a una Cataluña independiente. “Quedarán fuera de la ONU y del Fondo Monetario Internacional”, dijo. “Y con una deuda de 50.000 millones de euros, me lo haría mirar con el Banco Central Europeo”. Invocó el artículo 9 de la Unión Europea para insistir en que quedarán excluidos de la UE. Afirmó que no basta con la población y el territorio para construir un Estado, sino que se necesita el reconocimiento de la comunidad internacional, que para Cataluña será similar, dijo, al de la República Árabe Saharaui Democrática, “que no ha sido reconocida por Naciones Unidas”. Antes de invocar la frase de Miterrand identificando el nacionalismo con la guerra, emplazó a CiU y ERC a decir si estarían dispuestos a reconocer la secesión de Tarragona, “porque en Escocia hay dos archipiélagos que ya la han pedido”.

El portavoz de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán, se alineó con el ministro y el PP, y el socialista Alex Sáez le acusó de “internacionalizar el conflicto” en vez de sentarse a negociar para resolverlo. Recordó que el servicio exterior es del Estado y reivindicó el derecho de la Generalitat a informar a los embajadores. De paso inquirió a Margallo por el envío de un documento sobre la ley de seguridad ciudadana que ni siquiera ha sido aprobado y en el que el Gobierno dice que “no se trata de sancionar más, sino mejor” la violencia en las protestas ciudadanas. El ministro le replicó que envía información sobre muchas materias: la reforma laboral, las pensiones, etcétera. En respuesta a los reproches de Aitor Esteban por no haber remitido en tiempo y forma al Parlamento el documento sobre Cataluña, como le habían solicitado, y entregárselo en una bolsita al empezar la sesión, Margallo dijo con tono prepotente: "No lo he traído ni pronto ni tarde, sino porque he querido". Y agregó que se trataba de un documento ampliado y que enviará a los embajadores otro sobre la economía catalana y otro más sobre la cultura y la lengua que están siendo elaborados.

3 Comments
  1. Piedra says

    ¿Qué pasa, que ahora hay que declarar la guerra a todos los que no piensan como esos fachas del reino de Expaña?

  2. Nishae says

    no Piedra, solo hay que meter en la carcel a quien intenta cometer un golpe de estado anunciado, el pensamiento es libre, los actos acarrean consecuencias.

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