El zapaterismo, en el exilio

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José Luis Rodríguez Zapatero, en la sede del PSOE el pasado 28 de febrero, durante la entrega de los Premios Afrosocialistas. / Partido Socialista (Flickr)

En apenas dos años, tras la retirada de José Luis Rodríguez Zapatero, no queda ni rastro del que fuera el núcleo más cercano a Zapatero. A excepción de la ex ministra Trinidad Jiménez, el que fuera el círculo de confianza de Zapatero, o bien ha abandonado la política, o bien la ejerce desde el exterior, absolutamente alejados de la batalla política española y de los puestos de más responsabilidad dentro del PSOE.

La firme determinación de Alfredo Pérez Rubalcaba de desmarcarse del zapaterismo del que él mismo fue una pieza importante, ha acabado con personas como las ex ministras Leire Pajín, Bibiana Aído o Carmen Chacón, alejadas de los órganos de poder de su partido y trabajando lejos de España. De las tres ex ministras mencionadas, Aído fue la primera en marcharse a EEUU para trabajar como asesora de la ONU mujeres. Ya en 2012, tras haber protagonizado un entusiasta apoyo a la candidatura de Carmen Chacón en el Congreso que ganó Rubalcaba, Leire Pajín dejó también su escaño y se fue a trabajar a la Organización Panamericana de la Salud. Recientemente, fue Carmen Chacón quien dejaba el escaño para ir a dar clases a la Universidad de Miami.

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Era un secreto a voces que no estaban cómodas en el Grupo Parlamentario Socialista y que la dirección del mismo había puesto mucho empeño  en que así fuera. Otros, como el que fuera ministro de Interior y de Defensa, y posteriormente, portavoz del Grupo Socialista, José Antonio Alonso, no fue tan lejos, apenas unos pocos kilómetros del Congreso de los diputados, a los juzgados de la Plaza de Castilla, donde ha vuelto a vestir la toga. Alonso volvió a la carrera judicial pocos meses después de las elecciones de 2011, tras comprobar que Rubalcaba no parecía requerir sus conocimientos para usarlos en el Grupo socialista.

El último de ese núcleo duro que está a punto de marcharse es el que fuera vicesecretario general del PSOE y todopoderoso vicepresidente del gobierno de Zapatero, José Blanco. A diferencia de los anteriores, Blanco seguirá ocupando un escaño, pero lejos de la carrera de San Jerónimo. La propuesta del entorno de Rubalcaba consiste en incluirlo en las listas para las elecciones europeas, pero nunca antes del número 5. Casualmente, hasta el número cuatro de esa lista parece haber caído, por ahora, el ex ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, queue encabezó la candidatura en los pasados comicios a la Eurocámara.

También los hay que buscaron otros destinos profesionales, lejos de la política, como Pedro Solbes o su sustituta en la vicepresidencia económica, Elena Salgado. Ambos forman parte del los consejos de administración de potentes empresas elécticas. Solbes es miembro del Consejo de Administración de la italiana ENEL, y Elena Salgado desembarcó en Chilectra, la filial chilena de Endesa, que, a la sazón, es propiedad de la italiana ENEL.

Y si Trinidad Jiménez parece ser la excepcion que confirma la regla, la única superviviente del naufragio de Zapatero, admitida en el bote de Rubalcaba, cabe mencionar al ex ministro Jesús Caldera, como un superviviente más en el Grupo Socialista, aunque no precisamente con grandes responsabilidades a su cargo dentro del mismo. Fue presidente de la Fundación Ideas, que pretendía ser un think tank del  PSOE, hasta su clausura, en enero de este año, tras el ‘caso Amy Martin’. Y, ocupando también escaño, pero desempeñando un discreto papel en el Grupo, la ex ministra de Agricultura, Rosa Aguilar.

Poco queda, o casi nada, de aquella happy pandi, que un buen día llegó al poder de la mano de Zapatero. Ni Rubalcaba, ni su entorno han querido hacer la travesía del desierto con esos "lastres" zapateristas. Y ahora, con motivo de las elecciones europeas, desaparecen los últimos vestigios de una etapa de gobierno socialista. Las encuestas han empezado, si no a sonreír, sí, al menos, a dar un buen respiro al PSOE, frente al PP. Por ello, Rubalcaba y los suyos pretenden presentarse como un PSOE renovado, aunque la cara del propio Rubalcaba sea de las más vistas a lo largo de la historia reciente del PSOE.