Podemos, frente al reto de decidir qué tipo de democracia interna desea

Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero en la plaza del Reina sofía tras conocer los resultados electorales./ CUARTO PODER
Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero en la plaza del Reina sofía tras conocer los resultados electorales./ cuartopoder

Podemos es una herramienta democrática al servicio de la ciudadanía. Ese es el mensaje que han lanzado por activa y por pasivo sus líderes, promotores y bases desde la presentación de la iniciativa. Prueba de ello han sido las primarias abiertas o el propio diseño del programa electoral que Podemos presentó a las elecciones europeas. Sin embargo, una vez lanzada la iniciativa y tras su éxito electoral, el nuevo partido se encuentra ante el reto de construir una nueva forma de organización política que no reproduzca los errores de los partidos tradicionales y que permita encontrar el equilibrio perfecto entre el rol a jugar por sus líderes políticos, los más de 400 círculos Podemos repartidos por todo el Estado y los votantes, que superaron el millón en las pasadas europeas y que Podemos aspirar a continuar sumando.

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Fue en este debate de ideas, de tipos de organización y formas de democracia interna donde el pasado domingo, tal y como señaló El País, se produjo un acalorado debate entre una parte de las bases que defendía mayor poder para los círculos en el proceso de toma de decisiones y el denominado equipo promotor de Podemos, que defiende un modelo con menos poder para los círculos y más abierto a la ciudadanía y a los electores. El debate de fondo, en definitiva, es definir la forma de organización que debe adoptar Podemos y qué papel deben tener los círculos y los ciudadanos no adscritos a estos en la toma de decisiones del partido.

En el debate se han identificado hasta ahora dos sujetos supuestamente enfrentados. Por una parte, Izquierda Anticapitalista, partido político integrado dentro de la iniciativa desde su fundación y, por otra parte, el equipo promotor de Podemos con Iñigo Errejón, Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero a la cabeza. No obstante, ambas partes coinciden en señalar que el debate es mucho más transversal, que afecta y divide a los círculos y que más que un “enfrentamiento” o una “rebelión de las bases frente a la cúpula” se trata de “un debate sano y abierto” sobre la forma de organización que trata de buscar “los equilibrios” entre ambas propuestas.

Así, tratando de arrojar luz en el debate y a riesgo de simplificar en exceso las posturas, se encontraría por una parte la postura defendida por el equipo promotor que explica Iñigo Errejón, jefe de campaña de Podemos, a cuartopoder.es: “El debate se centra en encontrar el punto que permita el equilibrio entre las dos posibilidades abiertas en este momento: que las decisiones fundamentales se tomen por delegados de los círculos en una especie de asamblea de delegados o que, por el contrario, que las decisiones más importantes sigan abiertas a la ciudadanía mediante diferentes herramientas de participación”, explica Errejón a este medio, que considera que en este momento de “excepcionalidad política” Podemos debe abogar por dejar las decisiones más importantes a los ciudadanos, participen o no en los círculos. "No podemos ignorar que no todo el mundo tiene el tiempo para participar en un círculo de manera activa", defiende.

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Jaime Pastor, dirigente de Izquierda Anticapitalista y miembro de Podemos / UNED

Frente a esta postura se posiciona otra, defendida por Izquierda Anticapitalista y por parte de las bases, que consideran que los círculos Podemos al tratarse de la base organizativa del partido, deben tener más voz y peso en la toma de decisiones porque sino se corre el riesgo de “caer en una democracia plebiscitaria” donde los líderes toman decisiones y después éstas son sometidas a la votación de la ciudadanía ignorando el importante papel a jugar por los círculos y las “ganas de participación democrática de la ciudadanía”.

“Es un poco lo que ha pasado ahora con el tema del equipo gestor que debe conducir a la asamblea constituyente, aunque al tratarse sólo de eso no hablamos de nada grave. Es decir, el equipo promotor ha decidido que es conveniente la elección mediante listas cerradas de un equipo técnico que conduzca al congreso constituyente y lo ha trasladado al resto y lo ha sometido a votación”, explica Jaime Pastor, que considera que esta situación debe evitarse mediante la participación de los Círculos en la toma de decisiones para ver “qué se somete a votación y en qué términos”.

“Por ejemplo, si Podemos plantea una pregunta a la ciudadanía ya no se trata de discutir si pueden votar solo los círculos o toda la ciudadanía sino que la cuestión es que los círculos puedan participar en cómo se formula esa pregunta y se consiga un consenso entre círculos y equipo promotor para después someter esa cuestión al conjunto de la ciudadanía que quiera participar”, prosigue Pastor, que concreta que si Podemos optara por esta postura consiguiría un liderazgo más colectivo.

Riesgos inherentes

El debate no es sencillo y se articula, en muchas ocasiones, en términos teóricos. Así, Errejón considera que la postura que él defiende “no trata de eliminar a los círculos” del proceso de toma decisiones ya que estos seguirían siendo muy importantes, por ejemplo, “en la articulación de Podemos en los territorios”, pero que el partido debe tener en cuenta que debe responder a las esperanzas de muchos ciudadanos que por razones personales o laborales no pueden participar diaria o semanalmente en asambleas o no están interesados en participar activamente en política.

Por tanto, Errejón argumenta que un proceso de toma de decisiones más centrado en el consenso entre delegados de Círculos puede hacer correr el riesgo al partido de “reproducir funcionamientos tradicionales de partidos políticos que acaban mirando más hacia dentro que hacia los votantes”. “Debemos de ser conscientes que la idea del ciudadano activista que participa activamente en política a diario solo existe en las ensoñaciones de muchos activistas”, señala.

Frente a este argumento, Pastor defiende que en el modelo defendido por el equipo promotor, y apoyado por multitud de militantes de base, el riesgo es opuesto. Es decir, que si se adopta un modelo de toma de decisiones más abierta para continuar sumando y sumando se puede acabar degenerando en un “partido electoralista” que ignore las demandas y peticiones de sus militantes y completamente alejado de sus bases.

Tercera vía

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Íñigo Errejón, en una imagen de su perfil de Twitter. / @ierrejon

Ambos protagonistas consideran que las propuestas defendidas no son “excluyentes” sino que, muy al contrario, es necesario enfrentarlas, debatirlas, analizar los riesgos de cada una de ellas y tratar de encontrar las mejores herramientas políticas que permitan articular la heterogeneidad de Podemos en una mayoría social. Así, Errejón asume que se puede correr el riesgo de apartar a las bases de los procesos de toma de decisiones y por eso aboga por “articular mecanismos para que en las decisiones fundamentales se pueda votar” al mismo tiempo que “seguir fortaleciendo una estructura interna de toma de decisiones”.

Por su parte, Pastor considera también que un nuevo partido que dé excesivo protagonismo a los círculos en detrimento de otras fórmulas de participación terminaría excluyendo de Podemos a aquellos ciudadanos que apenas tienen tiempo libre aunque advierte también de que no se puede correr el riesgo de dar “excesiva capacidad de decisión a los líderes”. “Estamos en una nueva etapa en la que hay que buscar un espacio híbrido, que mezcle formas internas de decisión con formas de participación a través de redes sociales, listas de correos, etc”, señala Pastor, que afirma que “lo que está claro” es que Podemos debe ser “algo nuevo” que no se asemeje ni al PSOE, ni a IU ni a Izquierda Anticapitalista.

“Estos son los problemas inherentes a crear un partido de manera completamente democrática, así que bienvenidos sean. Tenemos que buscar mecanismos que intenten evitar que corramos el riesgo de terminar mirando más para dentro que para fuera dejando a la mayoría social fuera y, por otro lado, hay que buscar contrapesos que permitan la participación ciudadana de manera que no se tenga la sensación de que Podemos sólo llama a la participación para votar propuestas ya decididas”, concluye Errejón.

Encuentro ciudadano

Este sábado 14 de junio Podemos celebra un encuentro que debe servir para preparar la Asamblea Ciudadana Sí Se Puede que tendrá lugar en otoño. En este encuentro se anunciará el equipo de gestión elegido mediante elecciones abiertas para conducir al partido a dicha asamblea constituyente. En este sentido, Errejón considera que “lo fundamental” de este encuentro es que sirva para “encarrilar [al partido] hacia ese evento político que es la Asamblea Ciudadana Sí Se puede de otoño, que no tiene que ser una cosa que reproduzca congresos cerrados sino un evento abierto que ayude a construir herramientas para las construcción de una mayoría política nueva en este país”.