Pedro Sánchez se alza con el liderazgo del PSOE con el 49% del voto frente al 36% de Madina

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Pedro Sánchez saluda, puño en alto, a los simpatizantes que se dieron cita en la sede del PSOE para celebrar su victoria. / Víctor Lerena (Efe)

Pedro Sánchez Pérez-Castejón, de 42 años, profesor de Economía y diputado por Madrid será el nuevo secretario general del PSOE al lograr una contundente mayoría sobre sus competidores Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. Con casi todos los votos escrutados en la mayoría de las federaciones, Sánchez contabilizaba 62.477 papeletas, el 48,69%, frente al 36,19% de Madina (46.439 votos) y el 15,12% de Pérez Tapias (19.384). Los resultados obligarán a los dos dirigentes a buscar el entendimiento en la nueva dirección del partido que salga del congreso extraordinario, según reconocieron los tres, y ha pedido expresamente la dirigente andaluza Susana Díaz. Con su ejercicio de democracia interna sin retroceso ni marcha atrás, el partido de Pablo Iglesias, el de la imprenta, ha expresado su firme voluntad de renovación generacional. 

Sánchez ganó por doce puntos y se impuso en 12 autonomías, incluido el País Vasco, a Madina, que le aventajó en cinco: Cataluña, Castilla-León, Cantabria, Navarra y Extremadura. En Barcelona se dio el caso curioso de que Sánchez y Madina empataron a 2.912 votos. Tapias obtuvo 1.614. Los militantes del PSC ratificaron también durante la jornada de ayer a Miquel Iceta como nuevo primer secretario en sustitución de Pere Navarro, quien dimitió tras el fracaso del partido en las elecciones europeas. La participación fue del 65% del censo de afiliados. Medio centenar de mesas de otras tantas agrupaciones no llegaron a constituirse.

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La primera lectura de lo ocurrido ha de referirse forzosamente a la novedad de un proceso en el que por primera vez en 135 años de historia del PSOE los afiliados eligen directamente a su secretario general, sin negociaciones ni cabildeos de los jefes de delegación en los congresos. La exigencia de "un militante un voto" que planteó Madina y asumió la Ejecutiva saliente y los secretarios regionales fue determinante para señalar un camino que ya no tendrá marcha atrás. Ayer, tras depositar su voto en la agrupación de Vallecas, la exdiputada a la que sustituyó Sánchez en 2013 al ser nombrada para el Consejo de Seguridad Nuclear, Cristina Narbona, se sentía feliz de ver cumplida una aspiración largamente sentida en el PSOE. Por cierto que ella votó a Pérez Tapias, según confesó al cronista. Su compañero Josep Borrell, que ganó las primarias internas a Joaquín Almunia y tuvo que dimitir por su relación con un tramposo fiscal, se desplazó expresamente para votar en Barcelona.

Aparte el avance democrático y el compromiso del nuevo secretario general electo de realizar una política cercana y con consulta a las bases, la campaña de los tres candidatos ha sido edificante, sin descalificaciones, con propuestas y reconocimiento de errores del inmediato pasado del que desean separarse. En este sentido cabe suponer que el nuevo secretario general, moderado en las formas y firme en los contenidos irrenunciables para un partido que se reclama defensor de los asalariados y de la menguante clase media, intentará recuperar la credibilidad perdida. Ayer, en sus primeras declaraciones a este diario dijo que su línea de acción política prioritaria será "combatir la desigualdad creciente que ha generado el Gobierno del PP, hasta el punto de situar al país a la cabeza de la OCDE, sin que el crecimiento del PIB signifique ya empleo decente ni menor pobreza y desigualdad".

Tal como demostraron los resultados de la recogida de avales de los militantes para presentar las candidaturas, Sánchez arrasó en Andalucía, donde cosechó seis de cada diez votos en las urnas, el 61,5%  frente al 23% de Madina y el 15,3% de Tapias. Su ventaja también fue clara en Madrid (45% frente al  38,6%), el País Valenciano (44,9% frente al 41,7% de Madina), Castilla-La Mancha (46,3-40,9), Galicia (48-39) y mas abultada todavía en Aragón (56-30) y Canarias (53-32). En Euskadi, donde era previsible que ganara Madina por razón de origen y militancia, se impuso en madrileño por 1.748 votos frente a 1.205, gracias al apoyo mayoritario de Guipúzcoa.

Madina se alzó con la mayoría en Cataluña (40,39-37,39), Castilla y León (46,82-40,81), y también con más del 40% del voto en Navarra, Cantabria y Extremadura. En Asturias, donde gobiernan los socialistas, el diputado vasco consiguió el 46,69%, 2.489 votos, frente al 33,48% de Sánchez, 1.785 papeletas. Las federaciones del exterior se dividieron: Europa votó por Madina y América por Sánchez.

La participación no fue tan elevada como los candidatos habían pedido, pues de un censo total de 198.120 afiliados acudieron a votar 129.411 afiliados, lo que supuso una afluencia del 65,85% de la militancia. La abstención fue muy alta en Cataluña, donde solo el 48% de los afiliados acudieron a votar, lo que da idea de la debilidad y el desánimo que corroe al PSC. Madrid quedó en la media y Andalucía la superó en tres puntos. En el País Valenciano se alcanzó el 77% de participación.

La andadura que ahora comienza con el nuevo dirigente, casado con una vasca siete años mayor que él, padre de dos hijas, que ha trabajado en Bruselas, conoce la urdimbre de la UE, habla francés e inglés, ha sido consultor de la ONU en Kosovo y participó como ponente del documento económico en la conferencia programática del PSOE, no sólo significará la renovación generacional sino también, "sin prescindir de la materia gris", como le gusta decir, el comienzo de la regeneración política e institucional y de un nuevo proyecto de país, "más limpio, justo e igualitario", con una economía sostenible y un mayor papel público en sectores estratégicos como el financiero y el energético.