Pedro Sánchez se "agosta" en la espiral del silencio mediático

Pedro Sánchez jugando a las cartas con pensionistas durante su visita a un centro para la tercera edad en San Martín de Valdeiglesias, Madrid, el pasado martes. / Paco Campos (Efe)
Pedro Sánchez jugando a las cartas con pensionistas durante su visita a un centro para la tercera edad en San Martín de Valdeiglesias, Madrid, el pasado martes. / Paco Campos (Efe)

No ha parado un solo día desde que fue proclamado nuevo secretario general del PSOE hace un mes. Pedro Sánchez desborda actividad. Su agenda del mes de agosto registra más de setenta actos, visitas, declaraciones a los medios de comunicación, una actuación tan imparable como irrelevante para los grandes medios de comunicación por la falta de gancho y de novedades en la formulación de las alternativas contra el paro y la crisis económica. Más allá del alto interés del PP de fomentar la presencia mediática de las fuerzas emergentes como Podemos para restar al PSOE el mayor número de votos posible, la impresión en algunos sectores socialistas es que Sánchez ha pasado del fogonazo congresual al agostamiento.

Y no será porque Sánchez, que solo se tomó un fin de semana de descanso tras el congreso extraordinario en el que sustituyó a Alfredo Pérez Rubalcaba, haya cerrado sus dependencias por vacaciones, como han hecho Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría en La Moncloa. Por el contrario, Sánchez ha puesto a su nuevo equipo a trabajar, y no ha parado un solo día en sus idas y venidas. Se reunió con Rajoy para decir que no tragaba ninguna de sus reformas, ni la “reaccionaria” de Alberto Ruiz-Gallardon que pretende liquidar el derecho a la libertad de las mujeres para decidir su maternidad ni la “caciquil” que persigue que el 40% de los votos de los electores de un municipio valgan más que el 60% para nombrar alcalde. También dijo al jefe de Gobierno que no compartía su política económica de ajustes duros y le explicó la propuesta de reforma constitucional.

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Luego Sánchez se reunió con los dirigentes de los sindicatos de clase, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez y respaldó su plan de choque para crear empleo en el Reino de España, que con el 25% de la población activa en situación de brazos caídos, es después de Grecia el país más castigado por las políticas de austericidio de la Unión Europea (UE). También giró visita al presidente de la CEOE y, por supuesto, al monarca Felipe VI. Pero a partir de ahí, ya fuera con visitas a Segovia, Mojacar, Almería, Águilas, Murcia, Ibiza…, ya se tratara de la decisión de publicar las cuentas del PSOE de 2013 y 2014 o de la llamada “ofensiva” para implantar un salario social para todos los parados con familiares a su cargo o que tengan más de 45 años, las mujeres víctimas de la violencia de género y las personas con discapacidad, con un coste no superior a 6.000 millones de euros para el Estado, el agostamiento ha sido palmario.

Ni siquiera el decálogo que presentó en Santiago de Compostela la víspera de la visita de la canciller alemana Ángela Merkel al vacativo Rajoy consiguió el efecto deseado, que no era otro que quebrar la espiral del silencio y colocar en primer plano el debate sobre la “depreciación del euro”. Sánchez y no pocos economistas estiman necesario devaluar la moneda europea para salir del círculo maldito de la nueva recesión, que ya afecta a Francia y empieza a golpear a Alemania, con un crecimiento negativo del 0,2% en lo que llevamos de año. La máquina alemana se empieza a parar y ya es sabido que cuando algo comienza a pararse se acaba parando y además se oxida. Pero turris burris el decálogo de Sánchez.

La última semana de agosto la ha dedicado a lo que desde Ferraz han denominado “agenda social”, con visitas a un centro de mujeres maltratadas en Madrid, a la base central de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Torrejón de Ardoz, al comedor social del padre Ángel, creador de Mensajeros de la Paz, en el barrio madrileño de Villaverde. Los recorridos y visitas de Sánchez dan la impresión de que está siguiendo una guía de campaña similar a la de John F. Kennedy en su día. Es verdad que agosto no ayuda, pero sólo ha roto la espiral del silencio cuando, como ayer, aprovechó el anuncio de Ruiz-Gallardón sobre la supresión del fuero a todos los jueces, ministros y diputados (solo 22 individuos serían juzgados por el Tribunal Supremo) para preguntar públicamente a Rajoy qué le parece la reforma de la Constitución que propone su ministro, pues la supresión del fuero a los jueces y magistrados requiere la modificación de la Carta Magna.

Sánchez, que reunirá a su ejecutiva para preparar el Comité Federal previsto para el próximo 4 de septiembre, iniciará su agenda internacional el día 7 con una visita al primer ministro italiano, Matteo Renzi. Su objetivo, codo con codo con Carme Chacón, consiste en anteponer las políticas sociales a los ajustes dictados por una Troika que mediante la sustitución de impuestos de las grandes fortunas y sociedades por la deuda pública para financiar el gasto estatal sólo traerá más recortes y más penurias a los trabajadores y la clase media.