¿Fue Pujol emperador de Lavapiés?

De izquierda a derecha, Arcadi Espada, Cayetana Álvarez de Toledo y Nicolás Redondo Terreros, del  Libres e Iguales, durante un acto informativo en Madrid el pasado jueves. / Zipi (Efe)
De izquierda a derecha, Arcadi Espada, Cayetana Álvarez de Toledo y Nicolás Redondo Terreros, de la plataforma Libres e Iguales, durante un acto informativo en Madrid el pasado jueves. / Zipi (Efe)

Cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés; y alfombrarte con claveles la Gran Vía, y a bañarte con vinillo de Jerez…así arranca uno de los chotis más famosos, elocuentemente llamado Madrid. De tal chotis me acordaba yo asistiendo en el hotel Ritz a un desayuno del Fórum Europa en el que los fundadores de la plataforma Libres e Iguales (Arcadi Espada, Nicolás Redondo Terreros y Cayetana Álvarez de Toledo) se veían las caras con la sociedad civil…que no demasiado con la política. Estaban todos los que se pueden permitir el lujo de ser, estar y pensar a sus anchas (un Albert Boadella, un Fernando Sánchez Dragó, una Marta Rivera de la Cruz…) y ni rastro de los que antes de salir de casa cada mañana sacan el dedo húmedo para otear de qué lado sopla el viento.

Yo creo que de aquí a las elecciones van a verse muchas cosas, muchas mutaciones y hasta alguna que otra metamorfosis tipo Gregorio Samsa. Que el mapa político español empieza a ser un campo minado de sorpresas…

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Pero estábamos con lo del chotis. Se me ocurrió al escuchar a Arcadi Espada clamar sin contemplaciones (hacerse el simpático, ¡¿él?!) con el todo Madrid (Madrit, dicho, o mejor, escupido, a la nacionalista) por haberle bailado el agua, reído la gracia y hasta rascado la tripa a Jordi Pujol y a todo lo que de él colgaba todos estos años.

El bueno de Arcadi, fiel a sí mismo, apenas dejó títere con cabeza. No les perdonó ni el pretender hacer como que La Vanguardia era un referente del periodismo patrio.

Hay que decir que en una cosa mucho me pareció que afinaba: y es que ahora que parece que ha llegado tan de repente y tan bruscamente la hora de la verdad y de passar comptes, ahora que todo el mundo se pregunta cómo han podido pasar tantos y tantos y taaaaantos años sin sospechar nada de lo que en realidad estaba pasando…en fin. Que si te fijas estamos como siempre: en Madrid preguntándose por qué no nos dimos cuenta en Barcelona, en Barcelona preguntándose por qué no se dieron cuenta en Madrid. Dónde estaba el lobo de Hacienda (o el mon-toro….) todos estos años.

Vaya por delante que yo soy de las que creen que Pujol miente, pero no miente del todo. Estoy convencida de que dirá lo que haga falta si lo cree necesario para proteger a su esposa e hijos. También pondría la mano en el fuego de que él nunca fue, ha sido y quizás ni es consciente del pleno alcance de lo que intenta proteger.

Hay que decir que en ese caso hemos estado un poco todos. Cuando se dice que “en Cataluña todo el mundo lo sabía” se dice una media verdad. Ciertamente todo el mundo en Cataluña sabía que pasaba “algo” con el “sector negocis” de CiU, con la familia del (entonces) molt honorable, con esto, con lo otro…pero pocos, muy pocos o cerca de ninguno se imaginaban la magnitud plena y sofocante del tema. Que no eran excesos pequeños ni medianos sino una verdadera Matrix, una malla omnicomprensiva de extorsión y corrupción.

¿Peco de ingenua si digo que el propio Pujol puede haber sido el primer sorprendido al darse cuenta de lo que se ha llegado a incubarse al calor de su poder? ¿Ha sido espantosamente cínico o patológicamente bipolar?

En todo caso estaría bien que Cataluña y Madrit dejaran de arrojarse el pujolismo a la cabeza y pusieran manos a la obra. Que es mucho lo que hay que hacer y, sobre todo, que deshacer.