Guillermo Zapata: “El mayor desafío es que Ganemos Madrid sea una marca de todos y no pertenezca a nadie”

 Miguel Muñoz *

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Guillermo Zapata, impulsor de Ganemos Madrid, fotografiado en el barrio de Malasaña. / Miguel Muñoz

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Guillermo Zapata (1980, Madrid) es guionista, escritor y director de cortometrajes. Ha participado en diferentes movimientos sociales y políticos como Movimiento Democracia, grupo que comenzó a impulsar el proyecto Municipalia, posteriormente convertido en Ganemos Madrid. En estos momentos forma parte del grupo de comunicación y atiende a cuartopoder.es en el barrio de Malasaña como un integrante más de esta iniciativa de confluencia puesto que aún no están definidos los portavoces.

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A mediados de Junio comentabas, antes del segundo encuentro de Municipalia, que aquello era “el momento fundacional de lo que podría convertirse en un espacio organizado”. A estas alturas, ¿se puede considerar que Ganemos Madrid está ya organizado? ¿En qué fase se encuentra?

– Está más asentado, pero no totalmente organizado porque un espacio que pretende constituir una plataforma ciudadana de confluencia, por el bien común y con un nombre que no es de nadie, estará organizado cuando de alguna manera todas las fuerzas políticas y sociales que se pueden sentir parte de ese espacio lo empiecen a componer de manera orgánica. Lo que sí creo es que está más asentado, hay coordinación entre grupos, hay unos documentos que permiten establecer relaciones con partidos y organizaciones y empieza a haber una dinámica de trabajo más continuada. En ese sentido, creo que no se puede hablar de que esté organizado, sería irresponsable y dejaría gente fuera. Pero se va avanzando y consolidando.

Decías también en aquel momento que lo difícil en el proceso es concretar. ¿Hay suficiente tiempo para ello? ¿Se ha marcado algún calendario para llegar a conformarse oficialmente?

– No hay fecha concreta, creemos que hay tiempo. Porque todo el mundo es consciente de los tiempos. Eso requiere tener los espacios más o menos armados para poder dar esa pelea con la mayor efectividad posible. Porque más allá de la propia dinámica política que pongas en marcha, hay una batalla que ganar. Sabiendo eso, es bueno tener una cierta calma, no correr y que eso permita que realmente el protagonismo ciudadano, confluencia y entendimiento entre las diferentes fuerzas sea real, que no sea simplemente como una especie de pacto de familias que se llevan un quesito cada una. Eso no funcionaría, hay que fermentar bien los procesos porque si no, no salen. Y eso requiere de un cierto tiempo.

¿Cuáles son los próximos actos o encuentros importantes en Ganemos Madrid?

Se va a celebrar una segunda asamblea plenaria de trabajo en la que se consolide lo que se ha ido haciendo hasta ahora. Será, en principio, el 28 de septiembre. Y entendemos que a partir de ahí se abrirá otra fase. Pero insisto en que hay que tener paciencia, mirada lenta y paso largo para ir recogiendo todas las sensibilidades. El mayor desafío es que Ganemos Madrid sea una marca de todos y no pertenezca a nadie para que la ciudadanía pueda hacerla suya.

Comentabas el otro día en tu cuenta de Twitter que era una pena que tras hablar con un periodista media hora sobre participación ciudadana el titular fuera sobre partidos políticos. Te tengo que preguntar por su papel en el proceso. ¿Sería posible ganar Madrid sin la implicación de los partidos ya estructurados?

– No sólo no sería posible sino que sería irresponsable por nuestra parte plantear una candidatura sin tener en cuenta a las fuerzas políticas, a Equo, a sectores de IU que apuestan por el proceso y a Podemos. Estos últimos han demostrado una capacidad de ruptura con el lenguaje y las formas de hacer de la vieja política, además de una eficacia en términos democráticos y de victoria electoral enorme. De la misma manera creo necesario articular más diversamente, no porque en términos de victoria electoral no fuera suficiente, sino que además hace falta hacer otra política cuando ganas. Desde el convencimiento de que se puede ganar la ciudad también hacen falta otro montón de dispositivos que hagan la política distinta. Eso es muy importante.

En las reuniones y grupos de trabajo que mantenéis han participado personas con cargos en partidos. ¿Notáis que su relación con personas de movimientos más de base es de igual a igual?

Sí, es de igual a igual. No se trata de componer un magma en el que las diferencias se disuelvan por completo sino también reconocer qué fortalezas tiene cada uno y qué potencias hay. Se trata de componer una red de muchos distintos que cooperan. En las redes hay nodos fuertes y nodos más débiles, lo que hacen es interactuar entre ellos y producir herramientas útiles. En el trato somos de igual a igual, pero lo que suponen el movimiento de vivienda, el vecinal o IU, por poner ejemplos diversos, son realidades a las que hay que tener en cuenta. Y no hacer como si fuésemos lo mismo, porque entonces perderíamos mucha riqueza. Se trata de coger la potencia de todo lo que hay. Hay trayectorias y trabajo y hay que tener la capacidad de que sea un proyecto que la ciudadanía de Madrid pueda sentir como suyo porque sienta que se va a hacer otra política.

La mayoría de voces implicadas en procesos de este tipo señalan que el momento es histórico y hay que aprovecharlo. Históricamente ha habido cierta reticencia de los movimientos sociales en su relación con los partidos, algo que se vio también en el 15-M ¿Se ha cambiado esta percepción? ¿Se ha aprendido del 15-M en este sentido?

– Creo que hay que recordar que el 15-M no es un movimiento social y que también puso en crisis a los movimientos sociales. Pensar que era sólo una lógica que impugnaba a los partidos es reduccionista. Una de las cosas que impugnaba el 15-M era la cuestión de la identidad, es decir, funcionaba sobre una base de disolución de la identidad para trabajar como ciudadanía por un cambio. Los movimientos tenían una cierta representación de lo social y el 15-M rompe con ello. La segunda cuestión es que el 15-M no le tiene miedo a nada, sino que más bien lo que plantea es que hay que usar las herramientas de otra forma. Creo que Podemos ha entendido eso muy bien, no se trata de representar al 15-M sino más bien que cada uno dónde está haga 15-M, con sus claves, con su manera de entenderlo. En ese sentido yo entiendo que el lugar último al que había que llegar es a la cuestión de las instituciones. Si te sitúas en una posición concreta, tienes que afrontarlo, y tienes que sacarles de dónde están. Creo que ellos han jugado la baza de que a las instituciones no íbamos a ir, por eso no escuchaban. Quizás ahora se estén preguntando que igual si hubieran escuchado hace un año no estarían en esta situación.

Podemos está en un proceso interno para decidir cómo va a participar en las elecciones municipales. ¿Es necesaria su implicación en Ganemos?

A nivel de Ganemos, la participación de Podemos es clave por tres elementos. Primero, por su capacidad organizativa de puesta en marcha de procesos políticos en clave de victoria. En su ADN está ganar. En segundo lugar, la capacidad comunicativa que tiene, y en tercer lugar todo lo que suponen en términos de nueva política. No es que se tengan que integrar, sino que tienen que ayudarnos a construirlo. Sus saberes son fundamentales.

– Juan Carlos Monedero ha manifestado públicamente su intención de presentarse a unas hipotéticas elecciones primarias para la alcaldía aunque aún no se sabe cómo será el proceso, si dentro de Podemos o de Ganemos Madrid ¿Qué te parece como posible candidato?

Es muy importante que no haya una gran pelea interna sobre quien tiene que ser el cabeza de lista. Tiene que ser un candidato de consenso. Creo que tiene que tener posibilidades de ganar, no puede ser cualquiera. Y tiene que responder democráticamente al espacio que se ha construido entre todos. También tiene que ser un candidato que responda a una vertiente ciudadana, que tenga valores variados y que no sea alguien que se pueda encuadrar simplemente a la izquierda. Tiene que aportar más. Creo que hay personas en la ciudad que son así. Y Monedero es una de ellas. En ese sentido es interesante. Pero es Podemos el que tiene que decidir si participa en estos espacios. A partir de ahí charlaremos y lo construiremos. No me parece un candidato malo.

Tenemos la experiencia de Pablo Iglesias o Ada Colau con Podemos y Guanyem. Aunque se valore más el programa que el candidato, ¿cómo de indispensable es un candidato con carisma o “famoso” para la gente?

Son dos batallas diferentes. Por un lado, la organización política y el movimiento municipalista, y por otro la batalla electoral. Tienen reglas diferentes y de lo que se trata es de conjugar las dos. En lo electoral es fundamental no que sea famoso el candidato, pero sí que sea reconocible. Eso se construye, no tiene por qué ser alguien que ya exista en esos términos. O sí. Pero si no lo es, desde luego que tiene que terminar siéndolo porque, por desgracia, aquellos otros a los que te vas a enfrentar van a jugar con eso. Una de las cosas que demuestra la experiencia de Podemos es que no puedes desatender ningún terreno. Eso quiere decir también que tampoco puedes hipotecar todo a ese aspecto, sino que se tiene que ser una parte de algo más amplio y complejo. Esa parte más compleja es la que me interesa más, aunque sé que sólo no es suficiente.

– Si una candidatura ciudadana logra llegar a la Alcaldía de Madrid, ¿cuáles serían las primeras medidas que desde tu punto de vista habría que tomar para cambiar la ciudad?

Para mi hay tres cuestiones. Democratizar los mecanismos de participación ciudadana para que realmente haya una escucha de lo que sucede en la ciudad y que haya dispositivos formales para ello. Pongo un ejemplo muy concreto como el Plan General de Urbanismo, que se ha hecho completamente a espaldas de las necesidades de las personas. Otra medida sería una auditoría municipal de la deuda y en tercer lugar una auditoría de la contratación, es decir saber qué contratos tiene el Ayuntamiento, con qué empresas, a cuántos años son y qué grado de privilegio tienen. También, en la medida en la que haya competencias, empezar de manera muy urgente políticas de vivienda a partir de las medidas propuestas por el movimiento que conoce esa situación.

Han surgido muchísimas iniciativas similares en otras ciudades y es probable que surjan más. ¿Mantenéis el contacto unas con otras?¿Hay algún tipo de coordinación?

Hay contactos informales y reconocimiento mútuo. Sí que empieza a haber ideas para realizar campañas conjuntamente. Para luego producir coordinaciones más serias hay que ver cuáles de estas iniciativas arraigan o no. Y todo el mundo tiene mucho trabajo en su propio municipio. Cada uno es un mundo y con características políticas muy diferentes. Hay que dejar que los procesos se asienten. Lo que sí hay es un ADN común. Es un proceso similar a otros, como cuando surgían acampadas en un sitio y se iban extendiendo. Es una lógica de copia que es la normal en nuestro contexto.

(*) Miguel Muñoz es periodista.