El adelanto de las catalanas a febrero hará que Iceta sea el candidato del PSC sin celebrar primarias

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El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante su intervención, el pasado martes, en un desayuno informativo. / Sergio Barrenechea (Efe)
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante su intervención, el pasado martes, en un desayuno informativo. / Sergio Barrenechea (Efe)

El casi seguro adelanto electoral de las elecciones catalanas como consecuencia del rechazo a la celebración de la consulta sobre la independencia que presumiblemente determinará el Tribunal Constitucional antes del 9 de noviembre obligará al PSC a postergar la obligada celebración de primarias para elegir el candidato a presidente de la Generalitat. Así se lo han asegurado a cuartopoder.es responsables tanto del propio PSC como de la dirección del PSOE.

Los socialistas, como ya publicó este diario, están convencidos de que Artur Mas adelantará los comicios a primeros de año. Concretamente, al mes de febrero, según ha confesado el propio president a otros líderes políticos catalanes. Esa aceleración de acontecimientos, añaden las fuentes consultadas, forzarán, con casi total seguridad, a que el candidato de los socialistas sea el recién elegido primer secretario del partido Miquel Iceta.

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El propio Iceta, según sus allegados, ha manifestado extraoficialmente su disposición a asumir el reto de enfrentarse a unos comicios que se presentan muy complicados para la formación socialista hermana del PSOE. “Puede que me toque serlo”, comenta en privado. Y que le toque, añade, por la imposibilidad de convocar unas primarias de las que él es abiertamente partidario y que seguirán celebrándose, por ejemplo, con la elección de los candidatos a las principales alcaldías catalanas, como la de Barcelona.

En CIU, según señaló un cualificado responsable parlamentario, se ve muy bien que Iceta sea el interlocutor de los socialistas para el día después de la consulta porque siempre ha sido partidario del entendimiento entre ambas fuerzas, de la socio-convergencia, como se define en Cataluña a su peculiar modelo de “gran coalición” a la alemana, que excluye al PP. De hecho, el nuevo líder del socialismo catalán es incluso partidario del entendimiento con el PP a nivel de gobierno central, al que Pedro Sánchez se opone abiertamente. Por ahora. Significativamente, Iceta ironiza sobre su propia figura afirmando: “Yo he nacido para pactar”. Su trayectoria política así lo avala desde que inició su carrera con Narcís Serra siendo miembro de su gabinete de La Moncloa en los gobiernos de Felipe González.

Para los moderados de CIU, especialmente Josep Antoni Durán Lleida, el acuerdo con Iceta le iría muy bien a su coalición nacionalista para despegarse en el futuro inmediato del pacto con la ERC de Oriol Junqueras. Pero todo apunta a que Mas -o su sucesor en el caso de que, como muchos piensan, se retire tras firmar el decreto de convocatoria de la consulta imposible de celebrar legalmente, aprovechando la ocasión para conseguir una salida personal digna que le permitiría decir que si no hay consulta no es por su culpa- no está por la labor de entenderse con los socialistas. Y lo ha demostrado ya rechazando finalmente la oferta de Sánchez y el propio Iceta de aguantar la legislatura hasta 2016 con el apoyo de los 20 escaños del PSC que se sumarían a los 50 de CIU y le darían una holgada mayoría absoluta.

En estos momentos, superada satisfactoriamente la Diada, a la espera de aprobar la Ley de Consultas el día 18 en el Parlament de Catalunya, a Mas lo único que le preocupa es salir dignamente del atolladero firmando el decreto y procurar que, como le pide su coalición a gritos, evite que el proceso soberanista “contamine” las elecciones municipales de mayo en las que CIU se juega el ser o no ser ante el auge de ERC que se traduce en las encuestas.

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