El divorcio secesionista del día después

Artur Mas, a la izquierda, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, saliendo del Palau de la Generalitat tras la firma del decreto de convocatoria de la consulta del 9N el pasado sábado. / Alberto Estévez (Efe)
Artur Mas, a la izquierda, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, saliendo del Palau de la Generalitat tras la firma del decreto de convocatoria de la consulta del 9N el pasado sábado. / Alberto Estévez (Efe)

Mientras el presidente del gobierno catalán, Artur Mas, apura los plazos y fuerza el calendario para la celebración del referéndum que está a punto de ser suspendido por el Tribunal Constitucional (la mera admisión a trámite del recurso del Gobierno contra la convocatoria de la consulta catalana implica la suspensión cautelar de la misma), los principales partidos secesionistas preparan su divorcio que, según admiten miembros de ERC y de CDC, será inevitable tras la suspensión de la consulta, convocada para el próximo 9 de noviembre. A partir de ese momento, sus intereses partidistas serán totalmente opuestos, porque, mientras el partido de Artur Mas apuesta por sumar y hacer un frente común en pro de la secesión, en el que se unirían a ERC, entre otras formaciones, los independentistas de ERC prefieren concurrir en solitario a una eventual convocatoria electoral.

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Fuentes de ERC aseguran que su líder, Oriol Junqueras, sólo aceptará una coalición ya sea de gobierno o electoral, en dos supuestos: en primer lugar, Junqueras llevaría a ERC al gobierno de coalición para Artur Mas si éste se comprometiese a celebrar, en cualquier caso, la consulta, pese a la más que previsible suspensión de la misma por parte del TC; por otra parte, Junqueras aceptaría entrar en el gobierno y, muy probablemente, accedería a unir su suerte electoral a la de CDC en futuras contiendas si existe el compromiso de Mas de impulsar y hacer pública una declaración unilateral de independencia por parte de Cataluña, con el gobierno catalán a la cabeza y el respaldo de la mayoría del Parlamento. Sin embargo, el presidente del gobierno catalán no es partidario de llegar a ninguna de esas opciones.

La opción de Artur Mas pasa, según fuentes de CiU, por aguantar el pulso y la convocatoria de la consulta vigente el máximo tiempo posible, sin llegar a la celebración de la misma, salvo que se alcance un acuerdo con el gobierno que preside Mariano Rajoy antes del 9 de noviembre, una posibilidad que se antoja “remota” para los dirigentes de CiU consultados por cuartopoder.es, e “imposible” para todas las fuentes gubernamentales y de la dirección del PP con las que se ha puesto en contacto este diario. La opción de Artur Mas se concreta, según fuentes convergentes, en adelantar las elecciones autonómicas, planteándolas como un plebiscito, con el secesionismo como argumento principal.

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Artur Mas y CDC, para quienes las encuestas auguran un severo retroceso electoral, están muy interesados en formar una plataforma unitaria que les permitiría salvar la cara y en la que se integrarían CDC y ERC, junto algún otro partido que apueste abiertamente por la segregación y por la creación de una Cataluña independiente. Pero en este punto, ERC, formación a la que la mayoría de las encuestas realizadas conceden la victoria en esas hipotéticas elecciones, no quiere ceder su triunfo a una plataforma conjunta. En ERC no se niegan a hablar de alianzas, pero siempre poselectorales. Quieren convertirse en la fuerza política más votada y seguir adelante con su hoja de ruta: la creación de una Cataluña independiente con apoyos externos o coaliciones, pero siempre dejando claro que es su formación la más votada y la que lidera el proceso desde el día después.

Los intereses de ambos partidos, tan próximos hasta ahora, se separarán en cuanto Mas revele su decisión de no llevar adelante una convocatoria suspendida por la ley. El divorcio entre unos y otros está cantado. Sólo es cuestión de esperar al desenlace del desafío soberanista y al día después de la no celebración de la consulta.

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