Oihan Ataun: “Un policía se sentó frente a mí y comenzó a darme un tortazo tras otro”

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Imagen de la operación policial llevada a cabo en 2008 durante la que fueron detenidos Irati Mujika Larreta, Mikel Beunza Oroz y Oihan Ataun Rojo. / Efe

España fue condenada ayer por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por no investigar denuncias de torturas. Es la sexta vez que ocurre desde 1992. Concretamente, en las dos sentencias emitidas ayer por la máxima instancia europea en materia de derechos humanos se condenó al Estado español por no investigar las denuncias de torturas presentadas por la miembro de ETA Beatriz Etxebarria, que denunció haber sido violada con un palo, y por el joven Oihan Ataun, que fue acusado de pertenecer a Segi y pasó cuatro días aislado y casi tres meses en prisión. Seis años después aún no se ha celebrado el juicio.

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Oihan Ataun tiene en la actualidad 28 años. Cuando fue arrestado tenía 22 años, era estudiante de un grado superior en Animación Sociocultural y trabajaba de camarero los fines de semana. La sentencia del TEDH le ha provocado “una alegría muy amarga”. “El Tribunal reconoce que no se han investigado mis torturas pero no entra a decir si ha habido torturas o no. Solamente refleja que he sufrido indefensión jurídica. Es una alegría por eso, pero me da rabia no llegar al fondo del asunto”, señala Ataun a cuartopoder.es.

El joven prefiere no publicar ninguna imagen suya. Es la única privacidad que, de momento, le permite Google. Fue detenido en noviembre de 2008 con las redadas policiales contra presuntos miembros de Segi. Era el día 10. “Cuando salí del aislamiento tenía pesadillas todas las noches. Estaba trastocado. No sé si es peor eso o encontrarte por la calle con el hombres que sabes que te torturó. Sientes indefensión absoluta. Es un sentimiento de vulnerabilidad y de impotencia”, denuncia.

Presentó su denuncia ante el Juzgado de Instrucción de Pamplona número cuatro, pero fue archivada. “Creo que el juez no llegó ni a preguntarme nada”, señala Ataun. La denuncia interpuesta por este joven recoge que desde el primer minuto de detención los agentes de policía le propinaron collejas, golpes detrás de las orejas y se mofaron de su familia con bromas especialmente hirientes, sobre todo las referidas a su madre fallecida.

“Desde el primer momento recibí amenazas, insultos y golpes. El día siguiente de la detención fue el registro de mi domicilio, donde zarandearon a mi padre, y después me llevaron a Madrid”, recuerda el joven. Sería en Madrid donde estaría aislado e incomunicado durante cuatro largos días. “En los interrogatorios me ponían a hacer flexiones, abdominales, caminar de cuclillas hacia delante y hacia atrás, a mantener las piernas recta y el torso doblado. Mucho ejercicio físico”, apunta.

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Con la respiración excitada, Ataun denuncia que los agentes le pusieron una bolsa en la cabeza para dificultarle la respiración. La primera vez no la apretaron, la segunda tampoco, pero la tercera los agentes se la metieron por dentro de la chaqueta y lo dejaron en la sala de interrogatorios. Consiguió sacarla de la chaqueta y que entrara aire. Con el paso de las horas, los interrogatorios fueron más frecuentes. “Bueno, ya sabes que tu padre el otro día se puso muy mal. Y tú no quieres eso, ¿verdad? ¿Qué pensaría tu madre? (…) Para nosotros es muy fácil, ya sabes, con una llamada a tu padre lo echan”, denuncia el joven que le decía un agente de policía.

“Estaban bebidos”

La denuncia presentada por Ataun refleja que los últimos dos días de interrogatorio fueron los más duros. “Casi siempre me tapaban la cara con sus capuchas. Entonces pensé que de verdad empezarían las ‘hostias’. Fueron más violentos. Pasaron más policías distintos. Me echaban el humo del tabaco. Estaban bebidos, porque cuando se acercaban les notaba muy bien el olor”, refleja la denuncia de Ataun, que señala que en el penúltimo interrogatorio comenzaron a golpearlo en “los testículos, no muy fuerte pero dolía”.

Fue en los últimos interrogatorios cuando, según el relata el joven, el interrogador se sentó frente a él y comenzó a golpearle. Cara a cara, sin capuchas. “Se puso en una postura como de meditación y comenzó a darme un tortazo tras otro y a vacilarme (…) En el último interrogatorio, uno me zarandeó terriblemente en cuanto entré, golpeándome con la pared. Yo estaba encapuchado. Cuando me sacaron para ir al calabozo, el alto y gordo me dijo: ‘Cuidado, estás en un precipicio’. Pero yo sabía que estaba en el pasillo”.

24.000 euros de indemnización

Oihan Ataun fue detenido acusado de pertenecer a Segi. Seis años después aún no se ha celebrado el juicio. De momento, el Estado español tendrá que pagarle 24.000 euros como indemnización. 20.000 por daños morales y los otros 4.000 por costas. Los jueces han expresado en el auto que “las investigaciones efectivas que se imponían por la situación de vulnerabilidad” del demandante “en detención incomunicada no tuvieron lugar” y han recordado al Estado la importancia de adoptar las medidas recomendadas por el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa, como la mejora del examen médico-legal y mantener una vigilancia apropiada “para evitar abusos y proteger la integridad física de los detenidos”.