Susana Díaz y el candidato del PP compiten en corrupción y el de IU les dice que son iguales

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Daniel Cela *

De izquierda a derecha, Juan Manuel Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz, ayer, momentos antes del primer debate a tres de la campaña de las elecciones andaluzas celebrado en Canal Sur. / José Manuel Vidal (Efe)
De izquierda a derecha, Juan Manuel Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz, ayer, momentos antes del primer debate a tres de la campaña de las elecciones andaluzas celebrado en Canal Sur. / José Manuel Vidal (Efe)

SEVILLA.– Los debates electorales ponen y quitan reyes. El que emitió Canal Sur durante la campaña a las elecciones de 2012 se recuerda por la ausencia del favorito, el candidato y presidente del PP-A, Javier Arenas, que eligió no acudir a la cita acusando al ente público de “falta de neutralidad”. En su partido reconocen ahora que fue un error, y se dice que ahí perdió la última oportunidad de convertirse en presidente del Gobierno andaluz. El debate que emitió Canal Sur la pasada noche será recordado no por la ausencia de un aspirante, sino por la inexplicable sobreexposición del favorito, el que no necesitaba debate, el que tiene las encuestas a favor: la presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz.

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La presión que recibió de sus dos oponentes, el candidato popular, Juan Manuel Moreno, y el izquierdista, Antonio Maíllo, fue de tal envergadura que la socialista perdió el control de la situación, algo que jamás le ha pasado en los 18 meses que lleva como presidenta. Se la vio tensa, vacilante e incómoda. Y cuando terminó el debate, el PSOE-A anunció que Díaz bajaría a la sala de prensa a comparecer ante los casi 90 periodistas acreditados. La candidata socialista, ante el estupor de los redactores, se sentó ante los micrófonos y empezó a hablar de nuevo de sus propuestas electorales, volvió a prometer empleo, volvió a criticar al líder del PP-A y volvió a pedir el voto a los andaluces. Lo mismo que había hecho durante el debate. Cuando le preguntaron por qué había decidido comparecer ante la prensa, después de hora y media en directo, para repetir el mismo mensaje, Díaz se mostró sorprendida: “Creía que era la tradición. ¿No es así? ¿No van a bajar el resto de candidatos?”, preguntó la presidenta a uno de sus asesores presentes en la sala de prensa. “Sí, sí, ahora van a bajar”, se le oyó decir desde muy atrás al consejero de la Presidencia, Manuel Jiménez Barrios. Pero ninguno de los otros dos candidatos bajó. ¿Por qué ha decidido comparecer, es que no se siente satisfecha con el resultado del debate?, volvieron a preguntarle a Díaz. “Yo me siento muy satisfecha y muy contenta”, dijo.

El anexo al debate de Susana Díaz duró 15 minutos y generó casi más controversia que el enfrentamiento con sus oponentes. Tanto Moreno Bonilla como Maíllo habían anunciado antes del debate que no darían una rueda de prensa posterior. El PSOE lo sabía. En todo caso, bajaría alguien de sus equipos a hacer alguna valoración de sus líderes. Se generó mucha incertidumbre de repente en una sala plagada de periodistas, con una docena de asesores socialistas dando explicaciones. “¡Esto es perfectamente normal! ¡Ya ha pasado antes!”. La dirección de la RTVA y del equipo de informativos de la cadena estaba presente. Explicaron que el ente público había ofrecido una rueda de prensa de balance posterior a los partidos, pero que cada cual decidía a quien enviaba. En el debate de 2012, en el que sólo participaron José Antonio Griñán (PSOE) y Diego Valderas (IU), ninguno de los dos compareció después. En el de 2008, sí lo hicieron tanto el socialista Manuel Chaves como el popular Arenas. En 2004, también comparecieron los cuatro candidatos de entonces (PSOE, PP, IU y PA). Pero de lo que no hay precedentes, hasta este lunes, es que sólo baje a hacer balance uno de los aspirantes, y menos que sea la presidenta del Gobierno andaluz. Después de Díaz, PP e IU enviaron a segundos espadas y ambos coincidieron en que “es insólito” que una candidata y jefa del Ejecutivo autonómico dé una rueda de prensa posterior “para intentar ganar lo que no ha logrado ganar durante el debate”.

La estrategia de Susana Díaz pasaba por atacar a Moreno e ignorar las interlocuciones que le hacía Maíllo

Susana Díaz, con un índice de popularidad del 94%, no temía enfrentarse a sus oponentes, porque poco más de la mitad de los andaluces conoce las caras de Moreno Bonilla o Maíllo, según la última encuesta del CIS. Pero los dos desconocidos salieron de su anonimato como dos fieras en busca de su presa, y espolearon a la presidenta desde el flanco derecho y desde el izquierdo. La estrategia de Díaz pasaba por atacar a Moreno e ignorar las interlocuciones que le hacía Maíllo, con quien podría necesitar volver a pactar tras el 22 de marzo. La socialista podría ganar las elecciones con una mayoría insuficiente, y dado que ya ha cerrado el paso a cualquier pacto con PP y con Podemos, su opción más lógica es aventurar un nuevo acuerdo con el que fue su socio de Gobierno durante tres años. Pero se equivocó. No encontró fuego amigo en Maíllo, sino todo lo contrario. Maíllo atacó a Díaz hasta que Díaz se percató de que tenía que pararle los pies a él tanto como al candidato popular.

Al coordinador regional de IU le hicieron un favor situándole en medio del plató de televisión, entre el candidato popular y la socialista, porque así pudo escenificar su mensaje con más claridad, señalando a ambos lados a la vez, acusándoles de ser lo mismo: “Estáis hasta arriba de corrupción los dos”, dijo señalando a ambos lados. “Ustedes tienen que pedir perdón por los casos de corrupción en sus partidos. A ustedes dos les mandaba un tiempo a trabajar fuera de la política para que vean a la gente”, añadió. A los socialistas les gustaría que IU hiciera campaña contra Podemos, que es quien está desahuciando de votantes la casa de la izquierda. Pero Podemos no estaba en el debate y Maíllo no quiere pedir migajas a quien le echó del Gobierno y a quien considera su enemigo íntimo: el PSOE.

La presidenta de la Junta estuvo ayer menos hábil que
de costumbre

El cara a cara entre Moreno Bonilla y Díaz se acaloró cuando apareció el tema de la corrupción. La presidenta llevaba preparada una estrategia para invertir las tornas. Primero sentenció: “Me repugna la corrupción”. Luego acorraló al líder del PP-A preguntándole insistentemente si iba a mantener a imputados en sus listas electorales. Éste no respondió, y pareció achantarse y ponerse a la defensiva en el tema que más daña políticamente a Susana Díaz. Moreno se valió de muchos recursos visuales, tarjetas con cifras de paro y dinero supuestamente defraudado, y en un momento mostró la imagen de los expresidentes Chaves y Griñán, señalados en el fraude de los ERE, junto a Díaz. “Yo no tengo imputados en mis listas. ¿Sabe quiénes están imputados? Estos”, le dijo. La socialista usó al candidato popular de ariete contra Mariano Rajoy, porque en realidad el relato político de Susana Díaz pasa por confrontar su forma de gobernar, “blindando los servicios sociales”, contra la de Rajoy, al que acusa de hacer recortes en lo público y privatizar. Díaz estuvo menos hábil que de costumbre, se convirtió en la verdadera desconocida en un debate al que iba a enfrentarse a dos grandes desconocidos. En un momento dado, incluso dejó que su oponente del PP le robara el papel. Ella se convirtió en Moreno y Moreno en Susana. Fue cuando el líder popular, con mucha calma y sonriendo, la animó a tranquilizarse: “Tranquilícese, tranquilícese, la veo muy nerviosa, no pasa nada”. Una frase con la que Díaz saca de quicio a los populares en el Parlamento.

El debate por televisión tuvo un debate paralelo en las redes sociales. Los acólitos de PSOE, PP e IU alimentaban los argumentos de sus líderes antes, durante y después, todo muy preparado y acompasado: desde fotos anexadas a frases recién pronunciadas, documentos contra el contrincante, hasta un hashtag de victoria cuando todavía no había terminado el debate. Díaz no suele perder los papeles, y ayer los perdió. A Moreno Bonilla le cuesta afilarse los dientes, y ayer dio varios mordiscos a su gran rival. Maíllo no acostumbra a relajarse ante las cámaras, y ayer lo estuvo. No fue un choque de propuestas, sino de personas. Los tres se salieron del guión, se les cayó el discurso preparado y chocaron unos contra otros. La resistencia a un encuentro como el de ayer marca la diferencia entre el vencedor y el derrotado. Ahora los andaluces decidirán. Y si aún no lo tienen claro (el 41% aún no ha decidido a quién votará), habrá otro debate en directo en TVE el próximo lunes.

(*) Daniel Cela es periodista.
1 Comment
  1. ramón moreno palau says

    Aeste tal MORENO por lo visto no lo conoce ni su padre y la DIAZ es la continuadora de 35 años de neocaciquismo socialista,basada en el clientelismo del PER-ahora se llama de otra manera-y con escandalos como los de los cursos fraudulentos y los ERES,en los que estan pringados politicos socialistas sin escrupulos y sindicalistas trincones,adictos a las mariscadas,las juergas,el alcohol y la coca….a costa de los parados andaluces

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