En el PSOE se extiende el criterio de que Pedro Sánchez será el único candidato en las primarias de julio

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (ci), durante su intervención en la clausura de la conferencia municipal del partido que se ha celebrado este domingo en Madrid. / J. J. Guillén (Efe)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (ci), durante su intervención en la clausura de la conferencia municipal del partido que se ha celebrado este domingo en Madrid. / J. J. Guillén (Efe)

Siempre que vayan mínimamente bien las cosas en las elecciones del 24 de mayo -como esperan todos los barones territoriales que suceda por el bien colectivo y por el propio-, cada vez son más los dirigentes del PSOE que apuestan por la idea de que, finalmente, no se celebren las primarias de julio para la elección del candidato que se enfrente a Mariano Rajoy en las elecciones generales de finales del año. Pero no porque se vayan a modificar los Estatutos del partido que las hacen obligatorias, sino porque esos mismos Estatutos permiten no celebrarlas si sólo se presenta un candidato. Y, tras consultar a muchos de ellos, la mayoría de dirigentes socialistas con peso territorial apuestan ya porque sea Pedro Sánchez.

El comentario se ha ido generalizando, señalan incluso los que son críticos con el actual secretario general, desde que Susana Díaz está haciendo llegar a sus partidarios el criterio de que, si algún día libra esa batalla por el liderazgo nacional, no lo hará en el próximo mes de julio. Y que tampoco, finalmente, va a apostar por Carme Chacón, Eduardo Madina o algún otro de sus fieles para que debiliten la candidatura de Sánchez. Sobre todo porque, como comentaba recientemente un parlamentario socialista, a Chacón “se le ha pasado el arroz” tanto por la oportunidad como por la actual debilidad del PSC.

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Allegados a la presidenta andaluza aseguran que Díaz ha decidido esperar hasta, por lo menos, febrero del año que viene, cuando, pasadas las generales que piensa que Rajoy convocará en diciembre, se celebre el Congreso Federal ordinario -porque toca- del PSOE. Para entonces, calcula, ya se sabrá perfectamente cuál es la situación auténtica del PSOE, internamente y de cara al electorado. Y ella, además, podrá decirles a los andaluces, con tranquilidad, que rompe el compromiso que tiene con ellos tras las pasadas elecciones de febrero porque va a dedicarse a una tarea mayor que no sólo contempla salvar o lanzar al PSOE camino del poder, sino ayudar a que España “se libre” de la derecha austericida y recupere el Estado de Bienestar perdido.

Díaz sabe también que la próxima investidura como presidenta es decisiva para ella y va a condicionar su presencia en el Palacio de San Telmo hasta pasadas las generales. Nadie entendería, y lo sabe –señalan sus allegados-, que abandonara el Gobierno andaluz en mayo. Y menos si deja Andalucía porque le salen mal las cosas y no consigue ni siquiera la abstención de Podemos o de Ciudadanos que le permita mantenerse en la presidencia gobernando en solitario. En solitario, añaden, porque ni Podemos ni Ciudadanos pueden ir más allá de permitir que el PSOE gobierne como partido más votado, pero sin otros compromisos, si no quieren echarse esa losa encima cara a las generales de diciembre.

Conocedor de esa situación, Sánchez, por su lado, ha apostado por una entente cordial con Díaz, pero sin dejar de pregonar y trabajar por su candidatura a la presidencia del Gobierno de España y estar preparado, en cualquier caso, por si alguien forzara las primarias apoyando a candidatos que perderían si se le oponen pero que desgastarían su liderazgo. “Hasta Susana acepta ya que Sánchez debe tener esa oportunidad de enfrentarse a Rajoy si no quiere que la tensión interna acabe perjudicando al PSOE y, obviamente, a sus pretensiones de futuro”, señala un barón que dice estar convencido de que un conflicto interno con motivo de las primarias puede ser suicida para toda la organización teniendo en cuenta que las catalanas van inmediatamente después, en septiembre, y las generales en diciembre. Y que sólo con que se destape la posibilidad de la confrontación durante la campaña electoral de autonómicas y municipales el coste puede ser irreparable para todo el PSOE, incluido el andaluz y la aspiración de Susana por reconquistar el 24-M frente al PP, que las controla todas, alguna capital de provincias de Andalucía aunque sea pactando con Podemos.