Pablo Echenique: “Ciudadanos no es una amenaza para Podemos, no pesca en el mismo caladero de votos”

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Pablo Echenique, durante la presentación del programa de Podemos que se celebró el pasado martes en Madrid. / Efe

En poco más de un año ha pasado de ser una persona anónima a ser uno de los candidatos de Podemos más conocidos, sino el que más, para estas elecciones autonómicas. Tras su paso por el Parlamento Europeo como eurodiputado, el secretario general de Podemos en Aragón afronta la campaña electoral convencido que su partido es el único que hará posible un verdadero cambio. Tiene claro que las líneas rojas para favorecer la formación de un gobierno pasan por girar claramente en las políticas que nos han llevado al desastre. Pablo Echenique Robba (Rosario, Argentina, 1978) atiende a cuartopoder.es por teléfono el tercer día de campaña.

¿Cómo afronta la campaña electoral? ¿En qué se diferencia con la que realizó hace un año para las europeas?

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— Es menos compleja, porque en las europeas me tenía que mover por toda España y en esta solamente por Aragón. La experiencia en las europeas me ha venido muy bien. Intentamos dosificar para no desfondarnos. Hicimos además una precampaña muy intensa. Me lo estoy tomando con mucha ilusión y con fuerza.

— ¿Cómo están diseñados los actos de campaña?

— La estructura básica es hacer encuentros informales con diferentes colectivos, principalmente en Zaragoza. Por la tarde nos vamos a comarcas de todo el territorio. Hay pequeñas variaciones pero el esquema general es ese. Intentamos el máximo contacto con la gente. Somos una fuerza en la que todavía los candidato nos podemos permitir el lujo de caminar por la calle sin que nos abucheen como pasa con otras fuerzas. Lo aprovechamos al máximo. Me encanta hablar con la gente donde voy y aprendo un montón. Son pequeños sondeos de opinión que voy haciendo, que me vienen muy bien y me dan ideas. Con muchas personas que hablo me dicen que lo que más les molesta de la clase política es que son refractarios al diálogo. Incluso asociaciones empresariales me han dicho que el Gobierno de Aragón se niega a hablar con ellos. En ese sentido nosotros somos completamente diferentes.

— Siempre ha dicho, y lo acaba de reiterar, que desde que está en Podemos no deja de aprender. ¿Qué está aprendiendo en estos días de campaña?

— Muchas cosas. He aprendido que hay que dosificar porque si te metes palizones tremendos luego no estás a tope en los eventos más importantes. Hay que organizar todo muy bien. También he aprendido que muchas veces en los pueblos hay mejor acogida que en las grandes ciudades. De alguna manera la gente en los pueblos, creo que con razón, se siente abandonada. En Aragón el nivel de despoblación es brutal y la dejación de responsabilidades que ha hecho el Gobierno durante muchísimos años ha sido enorme. Agradecen mucho que vayas, hables y analices los problemas que tienen. Hemos descubierto que la acogida es a veces superior en comarcas de 20.000 habitantes que en un barrio de Zaragoza de 100.000 habitantes.

— ¿Y qué ha aprendido en el Parlamento Europeo que le pueda servir para la campaña o para formar parte de la institución autonómica?

— Muchas, pero quiero destacar dos cosas. Una positiva y otra negativa. Por un lado he aprendido que era verdad lo que decíamos en la campaña de las europeas: que una persona normal puede hacer política al más alto nivel. Lo hemos demostrado en Bruselas. Hemos conseguido cosas que fuerzas de mayor tamaño no han sido capaces de lograr. Una de las hipótesis fundamentales de Podemos, que no hace falta llevar 32 años en política para gobernar, la hemos demostrado. En sentido negativo, he aprendido que hay que tener cuidado con las dinámicas institucionales. De algún modo las instituciones están construidas para que uno pierda progresivamente el contacto con la gente. Hay que mantener permanentemente la tensión y no dejarse absorber por el funcionamiento institucional. No siempre es fácil pero es muy importante. Sitúan al representante público en una burbuja para que los problemas de la gente rara vez lleguen. Lo hemos llevado bastante bien hasta ahora pero hay que mantener la tensión y hay que tenerlo presente.

«No hemos venido a calentar un sillón sino a cambiar
la sociedad. Intentaremos hacerlo tanto si somos primera fuerza como si
no lo somos
» 

— La última encuesta del CIS en Aragón dibuja un mapa en el que parece que la decisión de Podemos sería clave a la hora de formar Gobierno. ¿Cómo se plantean los acuerdos postelectorales?

— La verdad es que por un lado no hablamos demasiado de ello. No es algo que nos preocupe demasiado en estos momentos. Creo que es porque tenemos un modelo bastante claro sobre cómo vamos a desarrollar las conversaciones postelectorales. Esencialmente lo que hemos aplicado en Andalucía. En vez de situarnos en un esquema de reparto de poder, con una consejería para unos, una empresa pública para otros, esta comarca para ti, etc., lo que haremos será poner encima de la mesa medidas valientes, que signifiquen un cambio de rumbo real ante las políticas de desastre que se han llevado a cabo hasta ahora. Es lo que plantearemos a cualquier fuerza que quiera conversar con nosotros. Sólo hemos pactado con la gente a través de nuestro programa. De ahí es de dónde saldrán las líneas rojas una vez que conozcamos el resultado electoral. No hemos venido a calentar un sillón, tenemos el objetivo de cambiar la sociedad. Intentaremos hacerlo tanto si somos primera fuerza como si no lo somos.

— ¿Qué opina de Ciudadanos? Hemos escuchado a varios dirigentes de Podemos decir que no es un cambio o que son la marca blanca del PP

— Creo que está bastante claro. Ciudadanos no es una amenaza para nosotros. Creo que no pesca en el mismo caladero de votos. Las encuestas son contradictorias al respecto pero yo pienso que le quitan votos al PP o están bebiendo de esa gente que había votado al PP pero ya no los iba a votar por los temas de corrupción. No creo que compitamos con una fuerza apoyada por el Ibex 35, que lleva un programa copiado básicamente de la ideología de FAES, la Fundación de Aznar o que se presentó a las europeas con un partido de extrema derecha. También han votado en contra de la libre interrupción del embarazo, está a favor del trasvase del Ebro en Aragón y está en contra de la sanidad universal. Más allá de que sus medidas de regeneración democrática puedan ser sinceras o no, en el aspecto económico son más de lo mismo. Es bastante evidente y no son competidores de Podemos, al menos no un competidor distinto del PP.

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Echenique, en otra imagen del mismo acto. / Efe

— ¿Cuáles son las medidas del programa de Podemos para estas elecciones que considera más interesantes?

— De las fuerzas con capacidad para gobernar, nuestro programa es el único que cumple los Derechos Humanos. Suena un poco fuerte pero es verdad. Esto es un orgullo y por otro lado una vergüenza que deberían sentir las demás fuerzas. Llevamos la paralización de los desahucios, la previsión de suministro de luz, agua o gas para las familias que no lo puedan pagar. A mi me gusta mucho la medida de Procedimientos de Emergencia Ciudadana (PEC), que dice que aquellas subvenciones o ayudas que tengan que ver con la dignidad de la gente se priorizarán frente a otras partidas como pueden ser dietas de diputados o publicidad institucional. No hacer esto es violar la Convención de Derechos Humanos de la ONU. Debería darnos vergüenza a todos que no se estén poniendo en marcha ya.

Las medidas anticorrupción también hay que destacarlas. Toda la ciudadanía sabe que Podemos es la única fuerza que ha demostrado con hechos, y no con palabras que se lleva el viento, su compromiso contra la corrupción. En el programa llevamos un montón de medidas al respecto.

Y por último, medidas que tienen que ver con el modelo productivo. Hasta ahora, los últimos gobiernos han decidido que España tenía que competir con China o Bangladesh en explotación laboral y precarización de la mano de obra. O que tenían que competir con Luxemburgo en bajar impuestos a las grandes fortunas y empresas. Nosotros decimos que hay que competir con Alemania en tecnología, valor añadido e innovación. Porque sino vamos a ser permanentemente un país subalterno que se dedique a montar las fiestas que han fabricado otros, a vivir de pelotazos que son pan para hoy y hambre para mañana o que se dediquen a servir copas a la gente que cobra dos o tres veces más porque está generando valor añadido en el Norte de Europa. En esa dirección llevamos muchas medidas que tienen que ver con aumentar el gasto en innovación y dirigirlo hacia al tejido productivo real, es decir, pymes, autónomos, cooperativas, empresas de economía social, etc. La innovación no hay que dirigirla a grandes farmacéuticas o grandes empresas aeronáuticas. Generan comparativamente menos empleo y se llevan las ganancias a otros países. Hay que apoyar la economía local, potenciar sectores de alto valor añadido como las nuevas tecnologías o las energías renovables y aumentar el gasto en innovación y desarrollo. Entendemos que solamente eso nos puede dar una economía estable que haga que la gente no tenga miedo a un próximo estallido de una burbuja o a pasar de un 8% de paro a un 25% en un abrir y cerrar de ojos. Ese camino es el que han tomado los países que han aguantado mejor la crisis. Es de cajón, lo saben todos los economistas. Tenemos la desgracia de tener una clase política cortoplacista e irresponsable. Entienden que el modelo es el del capitalismo de amigotes. Más vale que lo cambiemos pronto.

— ¿Le preocupan las encuestas? Los datos de los últimos meses indican un cierto estancamiento en el ascenso que llevaba Podemos hasta el momento

— Es difícil de saber con las encuestas. Hemos visto como en Reino Unido todas las encuestas han fallado. En las europeas el CIS nos daba un eurodiputado y sacamos 5. Lo único que puedo decir en estos momentos respecto al panorama demoscópico es que la situación es muy volátil, que hay un número de indecisos espectacular. Es obvio que el sistema de partidos ha cambiado de una manera irreversible y que el único dato fiable lo vamos a tener el 24 de mayo. Nuestra actitud ante las encuestas es un poco de frialdad y cautela. Vamos a plantear la misma campaña para ganar en cualquier caso, independientemente del CIS y otras encuestas. La propia que hicimos desde Podemos daba resultados mejores, al menos en Aragón. Independientemente de las cocinas, que son complejas en un momento como éste, vamos a utilizar la misma estrategia.

«Si Podemos no logra gobernar o no consigue forzar gobiernos que recuperen la justicia social, acaben con la corrupción o den un giro en política económica, más que una tragedia para Podemos
será una tragedia para la gente
» 

— La apuesta de Podemos por este “año del cambio” es muy fuerte. ¿Qué pasará en Podemos si no se logra ganar electoralmente?

— Si Podemos no logra gobernar o no consigue forzar a los Gobiernos que se constituyan a que recuperen la justicia social, acaben con la corrupción o den un giro en las políticas económicas, más que ser una tragedia para Podemos será una tragedia para la gente. Nos hemos marcado este proyecto porque hay una emergencia humanitaria. Como en toda emergencia hace falta una solución urgente. Por eso nuestra estrategia desde el principio ha sido la de intentar cambiar el panorama político lo más rápido posible, no hacerlo en fases ni en una batalla de largo recorrido. En términos bélicos, aunque no suene muy bien, una guerra relámpago. Esa era nuestra primera intención. Entendemos que eso es lo mejor para la ciudadanía, sobre todo para los que están en una situación de emergencia. Si no conseguimos eso, igualmente ya hemos conseguido cambiar completamente el panorama político en España. Era algo impensable hace un año. Eso es un logro muy importante y desde luego seguiremos peleando por cambiar las cosas aunque sea en plazos un poco más largos. Y desde luego aprendiendo de aquello que hayamos podido hacer mal. Replantearemos estrategias, repensaremos el camino hacia el cambio y le daremos un montón de vueltas a la cabeza como hacemos siempre. No es lo mismo cambiar las cosas en un año que en cinco, pero mejor en cinco que en 20.

— ¿Cómo valora la dimisión de Juan Carlos Monedero y, sobre todo, lo que señaló en sus últimas entrevistas? ¿Hay en Podemos un debate de replantear estrategias? ¿Debe haberlo?

— En estos momentos no hay debate estratégico en Podemos. Toda la dirección estatal y las diferentes regionales van a una. Obviamente hay pequeños debates, pero no sobre la estrategia general. Pienso que es lo lógico. Un partido que tiene un año de vida no puede estar planteándose la estrategia cada mes, sobre todo antes de comprobar cómo funciona. Primero hay que tener datos y luego plantear posibles cambios. Aún así, valoro positivamente las opiniones de Juan Carlos. Es una persona muy inteligente, que muchas veces, como dice Pablo, pone el dedo en la llaga. Aunque estemos de acuerdo en algunas cosas y en otras no, siempre es un placer escuchar lo que dice. Yo al menos siempre aprendo escuchándolo. Pero reitero, un debate sobre lo fundamental no hay. El debate es muy bueno y en Podemos lo fomentamos como se ha visto públicamente en muchas ocasiones, pero en medio de la campaña no es el momento para hacer un giro en la estrategia. Primero probamos la que tenemos, luego la evaluamos y dependiendo de los resultados veremos si hay cambios.