Santisteve: “En Zaragoza en Común se ha dado un proceso ejemplar de unidad”

Santisteve
Pedro Santisteve, candidato a la Alcaldía de Zaragoza por la lista de confluencia Zaragoza en Común. / Juan Manzanara

Lo que no ha sido posible en otras ciudades se ha logrado en Zaragoza. Pocos procesos de confluencia o candidaturas ciudadanas han sido tan amplios como el conseguido con Zaragoza en Común. 7 partidos, incluidos IU y Podemos, apoyan la candidatura encabezada, tras un proceso de primarias abiertas, por Pedro Santisteve Roche (Zaragoza, 1958). Este abogado penalista, especializado en Derechos Humanos y en el sistema penal se muestra orgulloso del proceso y afirma que aspiran a ser la fuerza más votada. Atiende a cuartopoder.es por teléfono en plena campaña electoral.

— El proceso de Zaragoza en Común, antes Ganemos Zaragoza, ha dado como resultado que sea una de las pocas ciudades grandes donde tanto Podemos como IU apoyan la misma candidatura municipal. ¿Cómo se ha llegado a conseguir una confluencia tan amplia?

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— Defendemos que en Zaragoza se ha dado un proceso ejemplar de unidad. No ha sido un asunto con partidos negociando desde arriba sino un proceso iniciado desde antes del verano. Pasamos de ser unas 50 personas al principio a ser más de 200 durante el otoño. Ahí confeccionamos todo el proceso, desde el sistema de elección de candidaturas con las primarias, reglamentos internos, forma jurídica, etc. Lo que se ha conseguido es, mediante metodologías participativas, que todas las voces tengan presencia y canalizar con grandes acuerdos todo lo que ha ido surgiendo. Se ha separado del proceso todo lo que tenía que ver con relaciones con partidos. Creo que eso ha permitido un protagonismo de la gente y que sea percibido como un movimiento municipalista más que como una suma de siglas.

— En cualquier caso, supongo que es muy importante el apoyo sin fisuras de todos los partidos que forman parte de Zaragoza en Común. Además, dirigentes como Alberto Garzón o Íñigo Errejón han mostrado su apoyo presencialmente en la ciudad ¿Eso es un impulso para la candidatura?

«Un tema que
ha hecho mucho daño a procesos
de este tipo es
el sectarismo tradicionalmente presente en la izquierda
»

— Sí, estamos muy contentos. Es un tema mutuo y recíproco. Hemos recibido el apoyo de estas formaciones, que han cedido protagonismo en favor de la gente y de un movimiento asambleario. Y de alguna forma también apoyamos sus propios procesos electorales. Las dificultades son cómo unir a gente que surge en la política recientemente y sin experiencia previa en trabajos organizativos con la que viene de un ejercicio político y con la que igual el peso organizativo les ha llevado a centrarse excesivamente en el interior de sus organizaciones. Es un problema de mochilas y experiencia de cada uno. También un tema que ha hecho mucho daño es el sectarismo tradicionalmente presente en la izquierda. Es algo que tiene que ver también con cómo la derecha no ha respetado la pluralidad ni las voces disidentes. Tiene mucho que ver con el déficit de nuestra democracia.

— ¿Qué destacaría de la gente que compone la candidatura?

— Lo que aporta la gente de esta candidatura es mucha renovación y ganas de cambio. Hay gente muy vinculada a movimientos sociales y con experiencia en procesos de empobrecimiento masivo que ha habido con estas políticas de austericidio. Nuestra experiencia, aunque a veces nos achaquen que no la tenemos en política, es precisamente el contacto con la gente, los desahucios, los derechos sociales o los derechos humanos.

— Precisamente una de las críticas que más les han hecho desde otros partidos es esa falta de experiencia. Por ello han decidido entregar sus currículos a la gente en la calle.

— Eso fue el primer día de campaña. Lo hicimos en el centro histórico para contestar a eso. Si la experiencia de la que dicen que carecemos es la que decía Ada Colau la semana pasada en Madrid, es decir, la experiencia de los sobres, del trapicheo, clientelismo político, enriquecimiento personal y que el partido es lo primero y el servicio público no importa, pues eso no lo tenemos. Nuestra experiencia está en el contacto con la gente y en el sufrimiento provocado por, ya no la crisis, sino las políticas de desigualdad radical que viene desde los años 90.

— En Madrid, vuestra plataforma “hermana” Ahora Madrid ha diseñado una campaña atípica. No se están dando mítines como tal sino encuentros con preguntas del público. ¿Cómo lo han diseñado en Zaragoza?

— Coincidimos en que no nos gustan los formatos de campaña clásica. Nosotros tenemos un formato parecido a Madrid, con varios candidatos contando líneas transversales del programa y con diálogos con la gente. Lo hemos hecho en precampaña, yendo a todos los barrios y distritos. Hay que volver a los barrios para seguir debatiendo, porque estamos en un proceso de repolitización. Para esto hay que debatir y yo me encuentro muy a gusto de ver cómo la gente participa y no se ve como un mero consumidor de lemas y eslóganes.

— ¿Qué tipo de contacto o trabajo en común se ha realizado con otras candidaturas similares como las de Madrid, Barcelona o A Coruña, entre otras?

— Contactos ha habido. Pero más bien creo que han sido contactos informales de gente que se conoce desde hace mucho tiempo. Hay vasos comunicantes entre todas las ciudades pero ha sido más un trabajo informal, aunque luego se haya formalizado en actos como el celebrado en Madrid.

El candidato de Zaragoza en Común, en otra imagen. / Juan Manzanara
El candidato de Zaragoza en Común, en otra imagen. / Juan Manzanara

— ¿El hecho de que haya varias candidaturas de este tipo sirve como impulso añadido?

— Claro. Es darnos cuenta del momento histórico que estamos viviendo. Es un primer paso para acercarnos a los gobiernos locales y a la realidad de la gente que lo está pasando mal. Nos damos cuenta de que todo el país lo está viviendo. Y es muy importante en el futuro que pueda surgir una coordinación entre ciudades ya que todo está muy condicionado por la política del Gobierno central en cuanto a cargarse la autonomía municipal.

— Las encuestas dan a Zaragoza en Común un buen resultado. ¿Cómo se plantean los posibles acuerdos de gobernabilidad?

— Estamos muy contentos de aparecer en las encuestas como primera fuerza en intención directa de voto. Nos sitúa en una buena posición. En cuanto a los pactos tras las elecciones, en nuestra organización hemos establecido por reglamento que todo se decidirá en una asamblea ciudadana. Naturalmente planteamos unas líneas rojas que tienen que ver con la transparencia, la auditoría de las cuentas, de todo el tema de emergencia social o frenar los desahucios, una revolución en la participación, etc. Si esas líneas son respetadas probablemente saldrá adelante el pacto. Pero nos planteamos ser la fuerza más votada, estamos en empate técnico con el PP. Eso nos dará más margen para que el que quiera negociar venga a hablar con nosotros.

— ¿Qué sería lo primero que haría un Ayuntamiento gobernado por Zaragoza en Común?

«Las primeras medidas que tomaríamos
serían parar desahucios, proporcionar alojamientos
y dar ayudas
para erradicar la insuficiencia alimentaria
»

— Las primeras medidas serán en el ámbito de los derechos sociales. Parar desahucios, proporcionar alojamientos urgentes y viviendas sociales o ayudas de emergencia contra la insuficiencia alimentaria. Todo esto implica cambiar las estructuras de los servicios sociales para convertirlos en agentes comunitarios y en buscar métodos de inclusión social de toda la gente que se encuentra en una situación de paro crónico.

— ¿Qué otros problemas tiene la ciudad y cómo quieren solucionarlos?

— Necesitamos una foto de las finanzas municipales. Para ello hay que hacer una auditoría y que se rindan cuentas de todo lo que se ha gastado. No sabemos lo que nos vamos a encontrar. Hay una deuda que nos lastra completamente toda posibilidad de acción. Uno de los problemas más grandes de la ciudad es el tema de la movilidad. Hay que articular una red de radiales con nuestra primera línea de tranvía, que sí ha sido exitosa. Esto permitiría que barrios que han sufrido marginación por no pasar por allí el tranvía tengan buenos accesos a la ciudad y zonas de hospitales o colegios. Hay un problema también en los barrios periféricos surgidos al calor de la especulación inmobiliaria después de la Expo 2008. Son barrios con gente muy joven que se tienen que trasladar en vehículos al centro y que carece de servicios públicos. Todo esto plantea un problema importante, es una herencia de gente que ha dado el pelotazo, ha hundido las cajas de ahorros y ha dejado a gente tirada para que ahora tenga que venir el Ayuntamiento a ver cómo lo soluciona.

— Le hemos escuchado críticas a las promesas de participación que el anterior Gobierno municipal había realizado. ¿Cómo se canalizaría la participación ciudadana en un Ayuntamiento gobernado por Zaragoza en Común?

— Reconocemos que algún paso se ha dado en el ámbito de los portales de transparencia. Pero el asunto no es sólo tener ahí un sitio donde puedes ver datos sino que hay que ver cómo interactúa el ciudadano con esos datos. Hablamos de implementar el llamado portal de Reykjavik. Permitiría que los ciudadanos de los barrios supieran cuáles son las posibilidades de inversión y establecer prioridades. Implicaría además establecer un presupuesto participativo o una reserva del presupuesto de cada barrio para que pudiera ser objeto de decisión por los ciudadanos. También hay que reformar las juntas de distrito, unificando los reglamentos de participación ciudadana y descentralizando el poder del Ayuntamiento.

— Una de las tareas que ha realizado en los últimos años ha sido impulsando el Centro Social Luis Buñuel. La pasada semana en Madrid Ada Colau hizo referencia a la importancia de espacios como el Patio Maravillas, muy similar. ¿Qué importancia tienen este tipo de proyectos autogestionados y que dan uso a edificios vacíos? ¿Se potenciarán desde Zaragoza en Común?

«Es vergonzoso que el Ayuntamiento se haya lavado las manos en el tema del Centro Social Luis Buñuel»

— Centros como Luis Buñuel, Patio Maravillas o La Invisible en Málaga son escuelas de participación democrática. Ahí es donde la gente aprende a desarrollar iniciativas sociales, a confluir con otra gente que no conoce y a que el trabajo en común revierta en favor de los intereses de la comunidad próxima a ese espacio. Es muy importante desde el punto de vista social, ya que ayudan a articular movimientos y además plantean la inclusión de la diversidad para que busquen salidas a su situación. También en el ámbito cultural. No sólo es que los artistas estén en condiciones de precariedad absoluta, sino que también hay una cultura no oficial o profesional que puede surgir desde estos centros sociales. Son espacios de creatividad social estupenda. Todo esto hay que canalizarlo. Son laboratorios sociales que no pueden ser cortados por las instituciones sino que les tendrían que hacer un poco más de caso y facilitarles las cosas. La gente del Luis Buñuel ha estado dos años peleando para que les facilitaran la gestión. Han conseguido que el Ayuntamiento hiciera obras, pero ahora se ha lavado las manos y les deja todo el tema de negociación o cesión a la siguiente corporación. Es una vergüenza porque el propio Ayuntamiento dio por bueno que era un proyecto de innovación social interesante para la zona.

— ¿Hay preocupación de que muchas de las personas que participan en los movimientos sociales pasen a las instituciones? ¿Hay riesgo de que la calle pierda capacidad social?

— Me preocupa mucho. En nuestro horizonte nunca ha estado el tema electoral al uso. Hay que saber articular una estructura que tenga en cuenta que nuestro trabajo puede ser hacia la institución pero sobre todo con vuelta hacia la ciudadanía. Hay que articular comunidad en los barrios, hay que hacer tejido social y unir esos movimientos que igual en este proceso de elaboración de candidaturas se ha dejado un tanto apartado. Ese trabajo es prioritario y tiene que ir en paralelo al trabajo institucional. Si no, no tiene ningún sentido que estemos en la institución porque ella requiere de una ciudadanía politizada, movilizada y apegada a la defensa de lo público. Si no conseguimos ese estado de opinión y ese ambiente no tendremos nada que hacer.