La izquierda recupera Madrid, Barcelona y otras 9 grandes ciudades y aventaja al PP en 7 parlamentos autonómicos

María Dolores de Cospedal, ayer, compareciendo ante la prensa junto a los miembros de su candidatura tras conocer que había perdido la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha. / Ismael Herrero (Efe)
María Dolores de Cospedal, ayer, compareciendo ante la prensa junto a los miembros de su candidatura tras conocer que había perdido la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha. / Ismael Herrero (Efe)

La mayoría absoluta del PP pasó a la historia. La fecha del 24 de mayo será recordada por eso y por el resultado extraordinario de las candidaturas de la dignidad ciudadana en Madrid y Barcelona. En la capital catalana, Ada Colau, líder de la plataforma contra los desahucios, ha desbancado con el apoyo de Podemos y de ICV-EUiA al actual alcalde de CiU, Xavier Trias. En Madrid, la magistrada Manuela Carmena, respaldada por los círculos de Podemos y por sectores de IU, se convertirá en la próxima alcaldesa con el apoyo del PSOE, cuyo secretario general, Pedro Sánchez, manifestó su disposición a promover acuerdos para formar gobiernos progresistas donde se pueda. Se abre un panorama negociador en el que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, debe decidir si prefiere gobiernos de derechas o socialdemócratas.

La gente ha dicho basta a la derecha. El derrumbe de la mayoría absoluta del PP afecta a toda la geografía y recorre el mapa desde Cádiz a A Coruña. Bastiones de la derecha que parecían inexpugnables, como Zamora, donde podrá haber un alcalde de IU por primera vez en la historia, o Valladolid, donde podrá ser socialista, han sucumbido al impulso de las candidaturas que prometen regeneración democrática, traen aire fresco y anuncian mejor trato a los más castigados por la crisis económica y la exclusión social.

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Por lo que a las autonómicas se refiere, la suma de fuerzas progresistas (sin incluir a Ciudadanos) reafirma al PSOE en Asturias y podría desalojar del poder al PP en Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Aragón, Baleares, Extremadura y Navarra.

En estos momentos, la conjunción del PSOE con las candidaturas auspiciadas por Podemos, IU, Compromís en la Comunidad Valenciana, La Marea en Galicia, la CHA en Aragón y la izquierda local en Baleares, permite el cambio de signo en ciudades largamente gobernadas por la derecha como son Valencia, Valladolid, Zamora, Cádiz, Huelva y Oviedo. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, rechazó el mensaje “hemos vuelto a ganar” que desde la central de la madrileña calle de Génova lanzó Carlos Floriano y reconoció que “el resultado es malo, insuficiente, no me gusta”. Su colega gaditana Teófila Martínez prefirió el silencio. Y lo propio hizo el vallisoletano Javier León de la Riva, famoso por sus expresiones machistas.

En Palma de Mallorca, la suma del voto progresista puede enviar al PP a la oposición. En Zaragoza puede mantenerlo en ese lugar otros cuatro años más. En Santiago de Compostela y A Coruña han ganado las candidaturas de la unidad popular y La Marea, respectivamente, apoyadas por los movimientos sociales, Podemos y sectores de IU y de izquierda nacionalista. El triunfo en A Coruña y en la capital gallega supone un duro revés para el presidente autonómico Alberto Núñez Feijóo, que ha colocado candidatos de su confianza en esas y otras ciudades.

En cambo, en Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba, Salamanca, Santander y en todas las capitales de provincia de Castilla-La Mancha, la decisión de Ciudadanos (C's) será determinante para enviar al PP a la oposición o mantenerle en los gobiernos municipales. El dirigente de C's, Albert Rivera, anticipó que “no habrá automatismos”, en referencia a posibles apoyos recíprocos y dio a entender que prefiere acuerdos en las cúpulas. Además de las ciudades mencionadas, C's será determinante para que el PP pueda seguir gobernando en Murcia.

El candidato de Compromís a la alcaldía de Valencia, Joan Ribó, y la candidata a la Generalitat, Mónica Oltra, ayer, tras conocer los resultados de las elecciones municipales y autonómicas en la Comunidad Valenciana. / Miguel Ángel Polo (Efe)
El candidato de Compromís a la alcaldía de Valencia, Joan Ribó, y la candidata a la Generalitat, Mónica Oltra, ayer, tras conocer los resultados de las elecciones municipales y autonómicas en la Comunidad Valenciana. / Miguel Ángel Polo (Efe)

Podemos es ya la fuerza determinante para que los socialistas puedan gobernar en Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, donde Compromís ha obtenido un gran resultado y puede acceder a la alcaldía de Valencia. La conjunción con Podemos y otras formaciones de izquierda como la CHA e IU será decisiva para cambiar el Gobierno de Aragón. Su presidenta, Luisa Fernanda Rudí, también se apartó del guión oficial de Génova para reconocer que “no hemos obtenido un buen resultado que nos permita gobernar”.

La suma de Coalición Canaria y el PSOE permite renovar el gobierno de coalición que preside Paulino Rivero. En Cantabria, el expresidente y dirigente del PRC, Miguel Ángel Revilla, puede volver a la presidencia con el apoyo de los socialistas. En cambio, la alcaldía de Santander sigue siendo un bastión del PP, aunque no por mayoría absoluta como la de Abel Caballero en Vigo.

En Navarra, donde el ascenso de Bildu ha sido notable, las combinaciones para arrebatar el Gobierno a UPN pasan por algún tipo de acuerdo entre formaciones tan dispares como PSN, Podemos, Geroa Bai, I-E y el propio Bildu. Tampoco el PP sería desalojado de los gobiernos de La Rioja y de Castilla y León, aunque, como admitió Floriano en la sede de Génova, “la próxima legislatura será la del diálogo y los acuerdos”.

Las pérdidas de Castilla-La Mancha, Aragón y la Comunidad Valenciana dejaron sin palabras al presidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy, quien siguió el escrutinio en la sede del partido, pero no dio la cara. La función de interpretar el resultado se la dejó a Floriano y a los candidatos que, salvo María Dolores de Cospedal, no siguieron el guión. El valenciano Alberto Fabra reconoció que “se abre un abanico de posibilidades y va a haber una alternativa”, pero Esperanza Aguirre se sorprendió de que le preguntaran si va a dimitir. “Si yo he ganado”, exclamó. Cierto, sacó un concejal más que Carmena. Pero el voto liberal-conservador que dice representar fue por primera vez desde 1987 inferior al progresista. En la Comunidad, la suma PP-Ciudadanos obtiene un escaño más que la que configuran PSOE y Podemos, por lo que Cristina Cifuentes podría gobernar con un acuerdo con el partido de Rivera.

Con el 99,47% de los votos municipales escrutados, el PP pierde 2,4 millones respecto a las elecciones de 2011 (baja de 8.474.031 a 6.032.496) y 10,5 puntos porcentuales. No obstante, el 27,03% de votos, que le otorgan 22.750 concejales, le permite mantenerse como primera fuerza política a nivel estatal, dos puntos por encima del 25,03% que obtuvo el PSOE, que también ha perdido votos respecto a los comicios de 2011 (baja de 6.276.087 de papeletas a 5.587.084) y se sitúa con 20.820 concejales. El porcentaje de los dos grandes partidos confirma que el bipartidismo recoge dos de cada tres votos. En las elecciones locales se contabilizaron 22.641.796 votos válidos, de los que 11,6 millones fueron al PP y al PSOE, y el resto a Podemos, C's, IU, nacionalistas y regionalistas. La participación quedó en el 64,93%, con 12.227.143 abstenciones, lo que equivale al 35,07% del censo.

La tercera fuerza hasta ahora a nivel nacional, IU, deja paso a Podemos, pero su coordinador general, Cayo Lara, dijo que si en las autonómicas los resultados son “malos” --quedan fuera de los parlamentos de Madrid y Extremadura y sólo Gaspar Llamazares en Asturias mejora el resultado con cinco diputados, uno más que la legislatura anterior--, en los ayuntamientos son incluso “buenos”. Donde IU comparecía a pecho descubierto ha perdido 0,4 millones de votos (baja de 1.424.119 a 1.054.303 de papeletas), pero ese resultado no refleja las más de 1.600 candidaturas en las que iba en coalición. La variación cuantitativa es favorable: 2.261 concejales ahora y 2.249 en 2011. A modo de consuelo puede obtener la alcaldía de Zamora, pues no en vano ha conseguido ser la fuerza más votada de la izquierda. Peor suerte ha tenido UPyD, que con el 1,04% del voto ha desaparecido del mapa en beneficio de C's. Rosa Díez ha decidido tirar la toalla y no se presenta a la reelección como dirigente de los restos del partido.