La alcaldesa en funciones impide que los movimientos sociales se muden de patio

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Diso Press (Youtube)

Esta noche, cerca de las 4 de la madrugada, un nutrido grupo de agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) desalojaba un edificio situado en la madrileña calle Gobernador, ocupado ayer por la tarde por activistas del Patio Maravillas. Las puertas del edificio, de propiedad municipal, eran forzadas por el dispositivo policial que no ha dado la oportunidad a las personas que se habían encerrado en él a negociar. El Patio Maravillas había anunciado la apertura del nuevo centro y pedido colaboración para adaptar las instalaciones. De este modo, con la ocupación de ayer, se cumplía la advertencia de los activistas sociales de que ocuparían edificios públicos para seguir con el proyecto del Patio, ya que su anterior sede, situada en la calle Pez, recibió el pasado 20 de febrero una orden de desalojo, la cual todavía no había sido ejecutada. Este centro social es un referente de los movimientos sociales y de las fuerzas políticas alternativas de la capital, desde donde se han organizado diferentes alternativas a las políticas gubernamentales madrileñas. La alcaldesa en funciones, Ana Botella, parece querer despedirse de su cargo manteniendo la tensión con los diferentes colectivos sociales y políticos de izquierdas de la capital que se ha dado durante toda la legislatura.

El Patio Maravillas se ha convertido, desde su nacimiento en julio del 2.007, en uno de los centros sociales de referencia para los diferentes movimientos sociales y políticos de Madrid. De este modo, el pasado 9 de enero se reunían en él representantes de diversas fuerzas de izquierdas para mostrar apoyo a este centro social ocupado de la calle Pez de Madrid. Compartían cartel la diputada electa por la lista de Podemos, integrante de Convocatoria por Madrid, María Espinosa, la concejala electa por Ahora Madrid Inés Sabanés, el secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid Luis Alegre, el también elegido concejal de Ahora Madrid Nacho Murgui y la alcaldable de Barcelona en Comú Ada Colau. En definitiva, un nutrido y representativo grupo de personas, involucradas con los movimientos sociales y vecinales y con distintas fuerzas de izquierdas, daba el apoyo a este centro social, sobre el que se iniciaba un proceso judicial para desalojarlo. “Un Ayuntamiento tiene la obligación de proteger espacios públicos que operan para el bien común y que representan una oportunidad para añadir valor a la ciudadanía”, afirmó, Sabanés.

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Ayer, integrantes de diferentes colectivos y participantes en el Patio Maravillas ocupaban el edificio de la calle Gobernador, muy próximo al Paseo del Prado y al Caixa Fórum, algo que ya habían advertido que harían, como se recalca en su comunicado, aunque el anterior 'patio' todavía no había sido desalojado.  Y es que el Patio Maravillas se ha convertido en uno de los espacios de referencia para la conformación del discurso de un Madrid alternativo. En uno de esos lugares donde un cambio de mentalidad política y activista se ha ido conformando. Diferentes movimientos sociales y políticos han encontrado entre las paredes de los dos primeros edificios (el ocupado ayer es el tercero, el primero estaba en la calle Acuerdo, y el segundo, en la calle Pez) el lugar idóneo para desarrollar sus asambleas, repensar la ciudad y gestar un cambio social y político. Cuando la orden de desalojo, que llegó el 20 de febrero a la calle Pez, entraba en plazo de ejecución, cuartopoder.es habló con algunos activistas que han participado y siguen involucrados en él. "El Patio supone las infraestructuras y dotaciones que la ciudadanía recuperó desde abajo, creando un lugar para que la gente se pudiera organizar y donde conspirar", relataba a este medio Ana Sierra, una de las portavoces de la asamblea del centro ocupado. "Lo más importante es que es un lugar libre, accesible, donde puedes reunirte; en el centro no hay muchos sitios como este", reflexionaba Mónica Hidalgo, de NoSomosDelito, que añadía: "En el Patio hay tantos colectivos de diferentes luchas sociales que allí podemos interactuar unos con otros, cooperar y consultarnos diferentes cuestiones, lo que es muy importante".

PATIO
Un grupo de activistas se concentró ayer en la puerta del nuevo edificio ocupado. / Patiomaravillas.net

Por su parte, Pablo Padilla, diputado electo en la Asamblea de Madrid por Podemos y activista de Juventud sin Futuro, cree que este centro, en sus diferentes localizaciones, ha conseguido tres objetivos: "En primer lugar, ha servido de infraestructura para los movimientos sociales. En segundo lugar, siempre ha sido un laboratorio de ideas, de propuestas, que luego se han vertido al resto de la comunidad, siempre en sintonía con lo que se respiraba en la ciudad, pero también anticipando algunos temas. El Patio se involucró mucho con el 15M y con todo lo que, desde allí, se ha derivado, como las asambleas de barrios, los ejes temáticos...". El tercer elemento a destacar del Patio Maravillas, según Padilla, es que "ha sido un espacio de creación cultural y artística. El Patio cuenta con un proyecto que se llama Tesla, una librería que organiza certámenes de poesía, presentaciones de libros, debates...". De este modo, este centro ocupado no sólo ha estado en consonancia con lo que acontecía en la ciudad, sino que, en algunas ocasiones, ha sido la vanguardia. "Prácticamente, para Juventud sin Futuro, el Patio ha sido nuestra base de operaciones. Tenemos muchos elementos en común sobre cómo entendemos la política o cómo interpelar a los demás entre este espacio y nuestro colectivo", explicaba Padilla.

"Sé que Podemos Malasaña se reúne aquí y Ahora Madrid realizaba también muchas asambleas; es un lugar que tiene mucha influencia política; es un proyecto político para construir desde abajo una ciudad diferente", comenta Mónica Hidalgo. "Estos son los espacios ideales para estas iniciativas, pues es un espacio autogestionado, en el que tienes que involucrarte y limpiar y realizar turnos de barra, así como contar siempre con el resto de colectivos. Siempre es una construcción conjunta, una inteligencia colectiva; ahí es donde radica la magia del Patio", añadía esta activista de NoSomosDelito. Por su parte, Ana Sierra, opinaba al respecto: "En el Patio hay entre 40 o 50 colectivos con iniciativas semanales. Se organizan actividades para el vecindario, como tango, salsa o yoga, todo autogestionado, pero también es el lugar de grupos políticos como NoSomosDelito, Juventud sin Futuro o Yo Sí Sanidad Universal, así como de las iniciativas municipalistas que se han ido forjando".

"¡El Patio no se cierra!"

El 20 de febrero, este centro social recibió una orden cautelar de desalojo, la cual podía ser ejecutada una vez pasara un mes desde la notificación, es decir, desde el pasado 20 de marzo. Desde entonces, los participantes en los distintos colectivos que se organizaron en el centro, haciendo turnos, para que, si se materializaba esta orden, "se pudieran sacar todas las cosas que siguen dentro", explicaba Ana Sierra, convencida de que "el Patio va a seguir". "Hemos tendido la mano a la administración para que nos ceda un espacio público; es un derecho de la ciudadanía el tener acceso a los espacios públicos. El Patio seguirá y espacios vacíos hay un montón", añadía esta portavoz de la asamblea del centro social. Por su parte, Hidalgo puntualizaba que hay una voluntad política detrás del cierre del Patio Maravillas: "Hay un cambio de dueño, y este quiere seguir gentrificando el barrio y construir otro hotel, pero también hay voluntad política porque no deja de ser un espacio democrático, libre, para construir una ciudad diferente a la que ellos querrían". "Todo lo que sea construcción ciudadana de una forma libre y horizontal, no gusta mucho al poder", consideraba la portavoz de NoSomosDelito. Los activistas, tras el intento fallido de ayer, mantienen la voluntad de ocupar edificios públicos para un uso social y político.

"Recuerdo con especial cariño la asamblea en la que decidimos que no nos íbamos a quedar sin Patio, y que íbamos a reclamar un espacio público", hacía memoria Hidalgo. "Fuimos a hablar con el Ayuntamiento, no nos escuchaba y tuvimos que hacer en distintos sitios performances, haciendo yoga, luego nos dijeron que no había un sitio en el centro como el que pedíamos, pero el 5 de enero les marcamos uno, y lo ocupamos durante dos horas". "Ese mismo día hicimos una asamblea en el patio, retamos al Ayuntamiento, si en tres meses no se reúnen con nosotros, marcaremos otro espacio y nos quedaremos. ¡El Patio no se cierra!", sentenciaba Hidalgo.

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