Rajoy quiere convertir a Alfonso Alonso en el referente del partido

Alfonso Alonso y Mariano Rajoy en una imagen de archivo en el Senado. / Efe
Alfonso Alonso y Mariano Rajoy en una imagen de archivo en el Senado. / Efe

Cambiar a fondo la cúpula del PP y sólo en parte el Ejecutivo, lo justito, es el auténtico objetivo de Mariano Rajoy. Sus planes, asegura su entorno, pasan por poner en marcha un nuevo equipo que, pensando en las elecciones, venda con credibilidad –una palabra que ahora considera decisiva- los logros del Gobierno, sobre todo los económicos, y que adelante el desarrollo de una agenda social que compense, durante la próxima legislatura, el sacrificio de los ciudadanos en los últimos cuatro años.

Será el propio Mariano Rajoy quien dé la cara personalmente, cada vez más, frente a los medios de comunicación, incluyendo ruedas de prensa posteriores a Consejos de Ministros y, de forma singular, tras las cumbres europeas. Y la novedad se va a centrar en quién será, de hecho, el portavoz del partido y controlador de la organización en la sede de Génova de aquí a las elecciones del 13 o el 20 de diciembre, que son las fechas límite que Rajoy ya tiene en mente.

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Fuentes gubernamentales y parlamentarias del PP han asegurado a este diario que todo apunta a que uno de los ministros que cuenta con mayor credibilidad externa y aprecio interno, Alfonso Alonso, dejará el ministerio de Sanidad y Servicios Sociales para coordinar el partido. En ese caso, explican, María Dolores de Cospedal seguirá siendo Secretaria General pero adelantando públicamente que abandonará el cargo en el próximo Congreso del partido gubernamental, a celebrar en torno a marzo o abril del año que viene, pasadas las generales.

Rajoy compensaría a la expresidenta de Castilla La Mancha y hasta ahora auténtica número dos del partido, dicen las fuentes consultadas, dándole un ministerio que le permita culminar “cum laude” su currículo político personal en el marco del pequeño ajuste gubernamental que va a llevar a cabo, casi seguramente, la semana que viene –se afirma que a partir del miércoles, fecha en que acudirá al Congreso a explicar la Cumbre Europea a la que acaba de asistir– . La cartera podría ser la que dejase el propio Alonso, la de Sanidad y Asuntos Sociales, aunque no consideran descartable que se convirtiera en una segunda vicepresidencia encargada de la agenda social que igualaría a la expresidenta castellanomanchega con Soraya Sáenz de Santamaría, aunque un escalón por debajo.

La especulación sobre la posibilidad de una vicepresidencia de Asuntos Sociales, encaminada a demostrar que el PP no ha destruido el estado de Bienestar y que piensa desarrollarlo la próxima legislatura gracias a los ingresos del Estado que conlleve la recuperación económica, la provocó el jueves el propio Rajoy cuando, refiriéndose a Sáenz de Santamaría delante de los periodistas, aludió a “la vicepresidenta primera”. Esa vicepresidencia, por lo demás, tendría bajo su paraguas la Sanidad, los Asuntos Sociales y todo lo que afecte al bienestar social, incluyendo gran parte, si no todas, la Seguridad Social y permitiría a Rajoy dar la imagen de que, a pesar de los roces que se les han atribuido, su devoción por las dos segundas es equivalente.

Por lo que respecta al resto del Gabinete, los cambios serán escasos y casi irrelevantes, como el propio Rajoy dejó sentado el jueves tras la cumbre UE-CELAC. El presidente dejó bien claro que no se pueden generar “tantas expectativas” . “Yo, desde luego, no las he generado. He dicho que no vamos a cambiar las políticas y, a partir de ahí, se pueden sacar algunas conclusiones”, matizó.

Está claro que José Ignacio Wert ha abandona el puesto en Educación y Cultura, pero se considera que es un ministerio menor para Cospedal, aunque también se añade que no ascenderá a José María Lasalle, el actual Secretario de Estado de Cultura, a pesar de que está contento con él y de que su confianza es tan plena que forma parte del equipo que le elabora muchos discursos. El hueco sigue ahí, abierto a las especulaciones.

Algo parecido a lo que sucede con el ministro de Industria, José Manuel Soria, a quien todo el mundo considera que Rajoy, sobre todo por la amistad personal que los une, pudiera conceder un papel más relevante en el Gabinete que, en contra de lo que se indica en distintas fuentes, no tendría que ver con la portavocía del Gobierno. Quizás, añaden las consultadas por cuartopoder.es, Soria podría ser el hombre encargado de rematar la negociación de la concesión de las cadenas de TDT con las grandes empresas de los medios de comunicación, ahora enfadadas con Rajoy por ignorarse el reparto que va a hacer y a quienes el presidente considera parte fundamental de la derrota sufrida el 24-M por haber apostado por Ciudadanos e incluso por Podemos, como hizo ver a varios dirigentes empresariales tras su última visita a Barcelona para hablar en el Círculo de Empresarios.

En cualquier caso, todo el mundo señala, con retintín, que, de haberlo en ese ámbito, el cambio más importante sería ese: saber en quién recae el poder negociador de las concesiones televisivas. Porque en sus manos estará la recuperación de las buenas relaciones con las cadenas más poderosas de cara a su apoyo en los comicios.

Los cambios en el partido –una auténtica reestructuración central y autonómica- sí serán decisivos porque, como se asegura, además de afectar al Coordinador General, una figura que ya ostentó Ángel Acebes con José María Aznar en la fase final de Francisco Álvarez Cascos como secretario general, se van a nombrar gestoras en las Comunidades Autónomas donde se han producido ya renuncias de los presidente territoriales del partido como consecuencia de las derrotas del 24-M e incluso se indica que podrían forzarse en otras como Madrid, Valencia y Catalunya, cuyos congresos deberían celebrarse después del nacional del año que viene pero donde Rajoy desea que la renovación sea inmediata para que afecte a las generales. Especialmente en la elaboración de las listas del Congreso, donde el presidente quiere formar un grupo cerrado de fieles a la vista de lo que le espera cuando pierda la mayoría absoluta actual.

La posibilidad de que Pablo Casado sea el candidato al puesto de coordinador general se descarta por completo. Aunque se le ha preparado a fondo en su actividad con los medios y se quiere aprovechar su juventud -34 años-, Rajoy considera que todavía le queda mucho por madurar y, al parecer, dentro del partido le reserva el puesto de vicesecretario general que ahora ocupa Esteban González Pons.