Jesús Generelo: “Es el momento de conseguir que la igualdad legal se convierta en igualdad real”

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El presidente de la FELGTB, Jesús Generelo, en su despacho tras la entrevista con cuartopoder.es. / Sato Díaz

Jesús Generelo (Huesca, 1964) es, desde febrero, el presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Con motivo de la celebración de las manifestaciones y actos por la conmemoración del Orgullo Gay durante toda la semana, concretamente en Madrid se desarrollará la manifestación estatal mañana sábado, atiende a cuartopoder.es en su despacho en la sede de la FELGTB en la calle Infantas de Madrid, en el barrio de Chueca. Con cercanía explica cuál es la situación del colectivo al que representa en la actualidad, diez años después de que se aprobara la ley del matrimonio igualitario. A poca distancia del balcón de su despacho se puede observar la plaza Vázquez de Mella, la cual podría cambiar de nombre para llevar el de Pedro Zerolo, activista socialista por los derechos de las personas LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) fallecido recientemente. Más de 82.000 simpatizantes ya han firmado a favor de esta nueva designación.

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¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta hoy el colectivo LGTBI en España?

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Este año hemos decidido trabajar con el lema “Leyes por la igualdad real ya”. Es el décimo aniversario de la legalización del matrimonio igualitario, es un momento simbólico muy bueno para revisar en qué situación estamos. Si hace 10 años conseguíamos la igualdad legal plena, por ley ya no había un país con ciudadanos de primera y segunda por orientación sexual, ahora es el momento de plantearnos un nuevo salto cualitativo y llegar a conseguir que la igualdad legal sea igualdad real. Sigue habiendo barreras que imposibilitan que esos derechos que tenemos reconocidos se disfruten en el día a día por muchas personas en este país. Tenemos unos índices altísimos de delitos de odio, según el Ministerio del Interior, el 40% se cometen por orientación sexual o identidad de género. Conocemos estudios que nos dicen que la homofobia, transfobia o bifobia es una de las principales causas de acoso en nuestras escuelas. Nos encontramos con la difícil situación de las personas transexuales, que dependiendo de la comunidad autónoma en la que vivan, se les atiende de una manera o de otra. Los menores transexuales no son atendidos debidamente en este país, no hay una ley que establezca protocolos sobre cómo tratar con niños con comportamientos de género no normativos. El VIH aumenta año tras año, con unas medidas muy precarias de prevención y con escasas medidas para combatir el estigma y la discriminación que conlleva. Existe discriminación en la prestación de servicios, laboral, en el ámbito sanitario… La discriminación sigue campando por España y dos tercios de las personas LGTBI que sufren discriminaciones no la denuncian, no confían en el sistema judicial ni policial del país. Sigue habiendo trabas para que se respeten los derechos de las personas LGTBI.

Concretamente, ¿qué medidas políticas reclamarán este Orgullo?

Este orgullo pediremos cuatro medidas de carácter imprescindible y urgente. Por un lado, una ley integral de transexualidad que asegure una igualdad de derechos de todas las personas transexuales, incluidas las menores y las inmigrantes. Proponemos que se siga con la línea marcada por la ley de Andalucía. En segundo lugar, necesitamos una ley contra la LGTBIfobia, siguiendo los pasos de las aprobadas en Cataluña y Extremadura, que establezca los deberes de los poderes públicos, es decir, una ley que contemple medidas preventivas y medidas penalizadoras para estos delitos y faltas y que establezca un observatorio que vigile todos los espacios de los poderes públicos para que esto sea efectivo. Pedimos, en tercer lugar, una medida obvia: un pacto de estado contra el VIH-Sida y contra el estigma y discriminación que produce en las personas afectadas, que se lleven a cabo unos mínimos de prevención y de atención a las personas que sufren el VIH.

“Luchamos por un sistema educativo que atienda las diversidades, que atienda a cada menor como es.”

Por último, es necesario trabajar la educación, hemos vivido un retroceso en la atención a la diversidad sexual en las escuelas y hay que generar un plan para terminar con el acoso por la LGTBIfobia. Hay más temas importantes, como que la reproducción asistida atienda a las mujeres solas y a las parejas de lesbianas. También los mayores LGTBI nos preocupan mucho, tenemos un convenio con la Fundación 26 de Diciembre que trabaja este tema y lo poco que sabemos de lo que sucede con este colectivo es muy duro, viven una situación de desamparo grave y tenemos que tratar esta cuestión. Hay que garantizar también el derecho al asilo a personas LGTBI, que España sea un estado generoso en esto, porque si hemos conseguido estos niveles de derechos, a pesar de los problemas que hemos comentado, no podemos cerrar las puertas al resto, a personas perseguidas en sus países de orígenes por su orientación sexual. El Ministerio del Interior no tiene una actitud generosa con ellas.

Hablaba de la importancia de la educación en este aspecto. ¿Qué se debe mejorar?

Creemos que es importante que al menos exista una asignatura donde se enseñen los derechos básicos constitucionales, como el derecho a la libertad sexual y de género. Pero tiene que ser más que una asignatura, luchamos por un sistema educativo que atienda las diversidades, que atienda a cada menor como es y no de una manera uniforme. La formación del profesorado y del personal educativo es necesaria, que el acoso sea prohibido realmente… El sistema educativo tiene que ser permeable por todos sus poros a la diversidad.

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Generlo posa junto a la bandera del movimiento gay. / S.D.

Explique por qué los ejemplos de leyes contra la LGTBIfobia de Cataluña y Extremadura son los modelos a seguir.

Porque incluyen un sistema penalizador. Aparte de que cubren más campos, la catalana y la extremeña tienen la inversión de la prueba en cargas administrativas. Eso es importante porque es lo mismo que establece la ley de violencia de género, es decir, tiene que ser el que discrimina el que demuestre que no ha discriminado y no a la inversa. La discriminación en el ámbito laboral hace complicadísimo el poder demostrar los indicios, en otros ámbitos también. La parte discriminadora tiene que demostrar que no hay en su ánimo una discriminación por orientación sexual o identidad de género. Además, son leyes que establecen la creación de observatorios independientes para la investigación y el conocimiento de la realidad LGTBI y su discriminación. Establecen medidas proactivas que obligan a los poderes públicos a que hagan caso a la Constitución.

El colectivo transexual tiene unos problemas específicos…

No existe una ley despatologizadora, se sigue hablando de trastorno, pero son personas que necesitan una intervención sanitaria como en el caso de la maternidad, algo que nunca se consideraría una enfermedad. Hay un problema grave en el acceso al mercado laboral para personas transexuales. Otro de los agujeros es que no se puede atender a personas transexuales inmigrantes, lo que es un problema grave, ya que España es un país receptor de inmigración por transexualidad.

En el caso de menores transexuales. ¿Cuál es el procedimiento ideal para actuar?

Es una realidad compleja que incumbe al sistema judicial, sanitario, educativo… En el momento en que la familia reconoce que el menor tiene comportamientos de género no normativos debe poner a su disposición las medidas que hagan que no se sientan excluidos. Exigir a la escuela que se les permita vestir según el género sentido, que se les denomine con el género sentido y que eso no les dificulte el acceso a documentos… Desde el punto de vista sanitario, tiene que haber una atención a estos menores. Existen los inhibidores hormonales y se les debe permitir el acceso a estos menores. Actualmente, a algunos se les suministra y a otros no en la sanidad pública, pero en el mercado privado se puede conseguir. Todo esto hay que regularlo, no puede depender, por ejemplo, del colegio en el que estudie el menor, que vaya con falda o con pantalones.

“La población bisexual sufre la invisibilidad y la incomprensión de la sociedad en general, pero
del colectivo homosexual también.”

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el colectivo bisexual?

Además de todos los que hemos comentado, la población bisexual sufre la invisibilidad y la incomprensión de la sociedad en general, pero del colectivo homosexual también. Ha de aceptarse como una orientación sexual más, no como una orientación que disimula otras. Cuando se pregunta a personas lesbianas y gais si se fiarían de una pareja bisexual, sigue habiendo desconfianza, miedo y desconocimiento. Es un problema muy sociológico, un problema de invisibilización. Tenemos que trabajar mucho en el interior del colectivo para que se reconozca la realidad bisexual.

¿Por qué cree que desde el propio colectivo de gais y lesbianas hay un miedo hacia la bisexualidad?

Creo que prueba un poco que las identidades son una cuestión cultural. Durante un tiempo, reafirmar la identidad gay o lésbica era una cuestión política, de supervivencia, era un grito a favor del reconocimiento interno y social. Quizás se nos ha ido la mano con esa necesidad de identificarnos y demostrar que existíamos de una forma no pecaminosa ni problemática. Los términos gay y lesbiana han invadido todo el espectro de la identidad sexual y de género. La presencia pública de lo gay y lo lésbico era una necesidad política y la bisexualidad, cuando se empezó a generar como identidad, produjo un miedo a que esa identidad pusiera en peligro ese asentamiento de las identidades homosexuales. Durante mucho tiempo se bromeaba con que los bisexuales eran homosexuales que no salían del todo del armario. Ponían en el entredicho algunas estrategias políticas de la lucha homosexual.

Y entonces, aparece la teoría queer, que rompe con los modelos establecidos de género. ¿Qué opina sobre esta filosofía?

En nuestra federación tenemos mucha diversidad ideológica y hay personas que se identifican con lo queer y asociaciones que también. Como federación tomamos estrategias cuando existen consensos, de momento somos inclusivos, pero no tenemos una estrategia consensuada en este aspecto. Personalmente, me parece una deconstrucción muy interesante de las ideas preconcebidas que tenemos sobre el género y la sexualidad, creo que pone en cuestión muchas estrategias que teníamos como armas políticas y eso crea ciertos desequilibrios momentáneos. Habrá que ir trabajando en este sentido.

Hay muchas cuestiones que no están cerradas y no deben cerrarse en nuestra lucha. La diferencia entre transexualidad y trasgenerismo, por ejemplo, hay que debatirla. Creo que es bueno que haya un cuestionamiento permanente, a veces aparecen visiones nuevas que no encajan con estrategias políticas que nos llevan a conseguir metas más inmediatas. La filosofía queer habla de cambios muy profundos, y conseguir esos cambios es más complicado. La tensión entre conseguir metas políticas más inmediatas y entre cambios más profundos a veces genera conflictos.

La última letra que se incluye en la denominación del colectivo LGTBI es la “i” de intersexualidad. ¿Cómo recibe la FELGTB este nuevo reto?

De momento, en España se está trabajando muy poco, porque muy pocas personas han demandado una mayor implicación. Estamos abiertos a que vengan nuevas realidades, pero de momento no se ha generado la demanda. Es un reto que va a venir en los próximos años y que vamos a estar abiertos a ello y vamos a escuchar y aceptar las propias definiciones que vengan de las personas intersexuales.