La cesión de Morón a EEUU para combatir al yihadismo eleva el riesgo de atentados

Morón
El ministro Margallo, ayer, durante su intervención en la sesión de control en la que se suscribió el acuerdo del uso permanente de la base de Morón. / Fernando Alvarado (Efe)

La ampliación de la base militar de Morón de la Frontera (Sevilla) como sede permanente del Ejército de Estados Unidos para combatir al yihadismo en el norte de África y apoyar las operaciones contra el Califato Islámico en Siria e Irak coloca a España como objetivo preferente del terrorismo yihadista. Así lo ha denunciado el portavoz de Izquierda Plural y diputado de IU, José Luis Centella, en el pleno del Congreso. Los grupos mayoritarios optan por la sordina. Y el Gobierno de Mariano Rajoy también prefiere guardar silencio al tiempo que solicita la tramitación urgente y en lectura única de la modificación del Convenio de Defensa con EEUU, lo que ocurrirá la próxima semana.

Centella se quedó solo el martes en el Congreso, advirtiendo que la instalación en Morón de la fuerza permanente de EEUU para intervenir en África “convertirá a España en un territorio enemigo para una gran parte de la humanidad” y, lejos de incrementar la seguridad, “nos acarrea más riesgo e inseguridad”. En su intervención, de apenas unos minutos, dijo también que “el Gobierno ha pisoteado el Estatuto de Andalucía” con una decisión que ni siquiera ha consultado a sus representantes. “A ustedes la democracia les viene grande”.

Ni el PP ni el Gobierno rebatieron las afirmaciones del diputado y secretario general del PCE. Se discutía la petición del Ejecutivo de que la modificación del Convenio militar hispano-estadounidense se tramite por la vía de urgencia y en lectura única. El presidente del Congreso, Jesús Posada, pidió a los portavoces que no entraran a discutir el contenido. Todos aceptaron la sordina y, con excepción de Izquierda Plural y de varios diputados del Grupo Mixto, votaron a favor de la petición del Ejecutivo. Tampoco el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, quiso evaluar el impacto de la ampliación de Morón. “De eso ya hablaremos la próxima semana”, respondió al socialista andaluz Miguel Ángel Heredia, quien, en referencia a los puestos de trabajo de los españoles en la base militar, le preguntó: “¿En qué nos beneficia el nuevo convenio?”

Las cinco primeras líneas del acuerdo, que se incorpora al Convenio bilateral de Defensa de 1998 como un anexo, dejan claramente establecido que la base aérea de Morón será una instalación permanente de la Fuerzas Armadas estadounidenses para intervenir en África y en el Mediterráneo oriental contra el terrorismo islámico. El despliegue permanente de unidades de combate convierte la base aérea, hasta ahora de apoyo logístico, en un centro estratégico de la línea del frente contra el yihadismo y permite disponer de hasta 2.200 militares (hay 850 tras el permiso provisional en 2013 para una escuadrilla de cazas), 36 aviones (hay 17) y 500 civiles.

El salto cualitativo, al pasar de una base aérea hasta ahora utilizada para realizar escalas de descanso y operaciones de repostaje en vuelo a un centro permanente de combate y ataque, eleva el interés de los terroristas de la yihad por atentar en España. En Francia los “lobos solitarios” han dirigido su último ataque contra intereses estadounidenses, concretamente, la empresa Air Products, en Saint Quentin Fallavier. Ese mismo día, el “viernes negro”, 26 de junio, un terrorista armado con un kalasnikof mató a 38 personas en la playa y el hotel de la cadena española RIU en Túnez. Pero los especialistas no creen que los terroristas hayan buscado intereses norteamericanos y españoles, respectivamente, en uno y otro caso.

Oficialmente el Gobierno evita relacionar el aumento de la amenaza de atentados yihadistas en España con la rúbrica del nuevo acuerdo, el 20 de junio en Washington, aunque los expertos policiales admiten que los instigadores de la yihad mencionan a España y a Andalucía con una insistencia que no augura nada bueno. El propio ministro Jorge Fernández Díaz, sin ánimo de alarmar, aunque con los datos fiables que se le supone, declara que el riesgo es “alto” y mantiene activado el penúltimo nivel de alerta policial.

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