Marea Granate denuncia que el Gobierno da “un pucherazo tras otro” con el voto rogado

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Un grupo de españoles protestan el pasado mayo ante el consulado en México reclamando su derecho al voto. / Marea Granate (Facebook)

Si las elecciones generales se celebran en diciembre, hoy es el último día en el que los residentes en el extranjero se pueden inscribir en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes), trámite necesario para poder participar en las votaciones que elegirán a los representantes en el Congreso de los Diputados y el Senado. Los que no lo hayan hecho, sólo tienen otra opción, “reclamar del 2 al 9 de noviembre, presencialmente, en el consulado más cercano y pedir ser incluidos en el censo, para que una vez incluidos, puedan rogar el voto”, informa a cuartopoder.es, Elia Carceller, activista de la Marea Granate, red transnacional de emigrantes españoles. Por ello, Carceller no duda en considerar que en esta ocasión, el Gobierno repite las dinámicas de anteriores citas electorales y no informa a los residentes fuera del Estado de los plazos y trámites necesarios para poder rogar el voto. “Es un pucherazo tras otro”, denuncia.

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Esta española afincada en Berlín y portavoz de la campaña “Voto Rogado, Voto Robado”, comenta: “El Gobierno se negó a reformar la Ley Electoral cuando la Marea Granate lo demandó, pero ahora se plantea reformarla para que gobierne la lista más votada”. A principios de este mes, tal y como informó este periódico, la mayoría absoluta del PP en el Congreso echó para atrás una propuesta del Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural que planteaba medidas como una circunscripción única para las personas que votan en el extranjero o el voto electrónico. El PP se negó a facilitar el derecho al voto a los cerca de dos millones de españoles que viven en otros estados. El diputado de IU, Ricardo Sixto, dijo al respecto: “El tema nos debería preocupar a todos; son dos millones de personas las que viven en el extranjero, con una participación por debajo del 5 %. No tiene ninguna justificación y hay, además, elementos que agravan esta dificultad de participación, como el coste de los envíos y la obligación de inscribirse en el registro consular, lo que conlleva la baja automática de la Sanidad en España”.

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Para Carceller, “el Gobierno ha vuelto a obviar la publicidad para que la gente lo tenga en cuenta y se pueda inscribir” y ve en ello intereses de corte electoral: “La reforma electoral del voto rogado tuvo lugar en el 2011 con el apoyo del PSOE y PP, tenía el apoyo de los dos grandes partidos y el PSOE gobernaba entonces, era plena crisis y la gente estaba emigrando y ya se podían imaginar que emitiría un voto de castigo, no les interesaban nuestros votos”.  “Parece claro que al Gobierno le interesa que la gente no se entere de cómo votar, es una forma de hacer una primera criba del voto. Con este sistema sólo vota aquella gente que está muy convencida de que tiene que votar, y que lo tiene muy fácil porque que vive cerca del consulado”, añade la portavoz. “Primero te tienes que registrar y luego pedir, rogar el voto”, informa, asegurando que las personas que viven lejos del consulado correspondiente tienen que pedirse un día libre en el trabajo para ejecutar cada uno de estos trámites. “Lo que Marea Granate hace es organizar viajes para que compartan el trayecto al consulado las personas interesadas”, informa.

Irregularidades en las autonómicas

Esta misma semana la Marea Granate presentó un informe en el que se analizan las irregularidades detectadas en el voto exterior de las pasadas elecciones autonómicas. “En los tres últimos comicios celebrados en el Estado español, más del 75 % de los ciudadanos en el exterior que se quedaron sin votar, no pudieron hacerlo por los limitados plazos de recepción de papeletas, por la imposibilidad de realizar la mayor parte de los trámites a distancia, o por el cierre del censo sin previo aviso dos meses antes de la convocatoria de elecciones”, explica el texto. Según se puede comprobar en los datos que facilita el estudio, la participación en los votantes extranjeros es muy baja: sólo un 1,8 % votaron en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado año, un 3,8 % en las andaluzas y un 3,2 en las autonómicas de mayo. Las principales causas por las que no pudieron votar son que las papeletas no llegan a tiempo, la imposibilidad de inscribirse en el tiempo en los plazos establecidos y de desplazarse al consulado correspondiente.