Las doce trampas del Presupuesto electoral de Rajoy

mariano_rajoy_pge
Mariano Rajoy, durante el último pleno del Congreso. / Emilio Naranjo (Efe)

El debate de los Presupuestos del Estado para 2016 comienza el martes en el Congreso y supone la reanudación formal del curso político y el primer gran acto de la campaña electoral. Todos los grupos de la oposición han presentado enmiendas de totalidad. Los socialistas retan a Mariano Rajoy a que salga a la palestra y no se escude en su “testaferro” Cristóbal Montoro. Izquierda Plural se esforzará en desenmascarar los guiños electorales de unas Cuentas del Reino que según el ministro de Hacienda “cuantifican” el programa electoral del PP. Aparte de la subida salarial del 1% a los empleados públicos, arrastrada por el acuerdo entre sindicatos y patronal en el sector privado, los Presupuestos inciden en los recortes sociales. Los argumentos y las cifras de las siete enmiendas de totalidad aportadas por la oposición se centran en destapar las siguientes trampas y fintas electorales.

1.-- Trampa política. El Gobierno del PP, que retrasó el Presupuesto de 2012 hasta después de las elecciones en Andalucía para evitar el impacto electoral de los recortes y las subidas de impuestos, vuelve a utilizar las cuentas del Estado para intentar condicionar el voto. Emplea su mayoría absoluta para aprobar un Presupuesto para el quinto año (2016) sin tener en cuenta que las legislaturas duran cuatro. Rompe el ciclo parlamentario democrático que se ha respetado desde 1978. Rajoy tenía dos opciones: adelantar las elecciones para que el Presupuesto quedase aprobado el 31 de diciembre o prorrogar el vigente para que el nuevo Gobierno surgido de las urnas elaborase sus previsiones.

Publicidad

2.-- Ocultación del déficit. Al no consignar el déficit real de 2015, la reducción del gasto y la inversión pública hasta finales de 2016 implica como mínimo un ajuste de 20.000 millones de euros para el conjunto de las administraciones públicas. Si la previsión de una mayor recaudación fiscal derivada del ciclo económico permite una reducción del déficit de 13.000 millones de euros, los recortes serán equivalentes al “regalo fiscal” a las rentas más altas que el Gobierno ha anticipado al segundo semestre de este año con el argumento de incentivar el consumo y la intención de recuperar votos.

3.-- Ventaja centralista. El Ejecutivo central impone a las Comunidades Autónomas el dogal del 0,3% del déficit público y se concede a sí mismo una ventaja del 2,2%. El restante 0,3% del máximo comprometido con las instituciones comunitarias lo asigna a la Seguridad Social. Con ello impone recortes al Estado social, ya que las autonomías sufragan la sanidad, la educación y la dependencia, es decir, los pilares esenciales del Estado del bienestar.

4.-- Falacia sobre la financiación autonómica. El Gobierno consigna como incremento de la financiación autonómica en 2016 los 7.455 millones de euros que debe a las autonomías de la recaudación fiscal correspondiente a 2014. El desfase entre el anticipo presupuestario y la realidad refleja el grado de credibilidad de las previsiones del ministro Montoro y su equipo.

5.-- La trampa del crecimiento. A pesar de vanagloriarse de la tasa de crecimiento del 3% del PIB, el Gobierno debería tener en cuenta que estamos lejos de recuperar el nivel anterior a la crisis del capital –según las previsiones oficiales lo alcanzaríamos a finales de 2016-- y, por otra parte, en la inmensa mayoría de los países de la UE el PIB está por encima de 2007.

6.-- Crecimiento gaseoso. La propaganda de un crecimiento estable trata de ocultar la fragilidad; nada garantiza la continuidad de la afluencia de turistas si se atemperan los conflictos en Egipto y los países del norte de África, nada asegura el mantenimiento de los bajos precios del petróleo y tampoco que el BCE modifique su política monetaria expansiva antes de lo previsto. A ello se añade el riesgo para el sistema de la reciente caída de la bolsa china y la debilidad de las finanzas familiares, con niveles de endeudamiento equiparables a 2006.

7.-- La trampa del empleo. La creación de empleo durante el mandato del Gobierno de Rajoy apenas ha servido para recuperar el millón de puestos de trabajo que se perdieron entre 2012 y 2013. Esto significa que a pesar de la caída de la población activa por debajo del 22% del conjunto de los españoles, el empleo sigue al nivel de diciembre de 2011. La recuperación observada desde finales de 2014 no evita que 290.000 familias sigan con todos sus miembros en paro a pesar de la intensa y generalizada precarización del mercado laboral.

8.-- Más pobres con empleo. La generalización del empleo precario y a la carta de las exigencias de la patronal se refleja en el hecho de que en 2008 la media de los contratos temporales era de 79 días y ahora de 54. Los contratos a tiempo parcial son 230.000 más que hace cuatro años. El número de horas extraordinarias que no se pagan se cifra en 4 millones cada semana, lo que equivale a 100.000 empleos y, según la encuesta del CIS sobre los ingresos de las familias, el 61,3% declara ganar menos de 1.200 euros al mes. Con la supresión de derechos sociales que, entre otras cosas ha facilitado la contratación temporal sin indemnización por despido, el nuevo paradigma laboral es del empleo basura y trabajadores pobres, tan conocido en determinados países asiáticos. Las sucesivas políticas del último gobierno del PSOE y del actual del PP, con el apoyo de CiU, han propiciado esa evolución.

9.-- Ahorro a cuenta de los parados. Desde que el PP llegó al gobierno ha recortado un 35% las prestaciones al desempleo, lo que sería lógico si el paro hubiese bajado al mismo ritmo. Esos recursos y los derivados del ajuste de las pensiones han ido a rescatar a la banca. La nueva quita de 5.000 millones al desempleo en 2016 (ha presupuestado 19.500 millones) la atribuye Montoro a la reducción del desempleo, cuando el plan en marcha es dejar sin cobertura a uno de cada dos desempleados. De hecho, más de 2,3 millones de trabajadores en paro no recibe ayuda alguna. Esto explica que de los 30.500 millones del segundo trimestre de 2011 para desempleo se vaya a pasar a menos de 20.000 en 2016 con el mismo número de desempleados.

10.-- La falsedad del “presupuesto social”. La propaganda oficial con gráficos de círculos y quesitos pretende ocultar una reducción de casi 5 puntos del llamado “gasto social” desde que manda el PP. El gasto social ha bajado del 58% al 53,3% del presupuesto. Para recuperar la diferencia, el Ejecutivo debería dedicar más de 10.000 millones de euros a esos capítulos.

11.-- El desajuste en Seguridad Social y pensiones. El Gobierno ha estimado un déficit del 0,3% en las cuentas de la Seguridad Social del próximo año cuando la realidad es que ya supera el 1,1% y el sistema no ha recuperado los 17 millones de cotizantes reales. Las bonificaciones a la contratación, muy útiles para maquillar la tasa de desempleo con efecto estadístico, seguirán descapitalizando el fondo de reserva o hucha de las pensiones, que en los últimos tres años se han reducido un 40%, es decir, en 37.700 millones de euros. La previsión de la ministra Fátima Báñez y su subordinado Tomás Burgos pasa por emplear 6.000 millones más en 2016 para no superar las tres décimas de déficit previsto con un incremento del 0,25% de las pensiones.

12.-- De lo infalible a lo cierto. En los presupuestos de 2015 el Gobierno estimó que durante la primera mitad del año la Seguridad Social recaudaría un 6,8% más que en 2014, pero eso incremento ha sido del 1,3% en la primera mitad del año. En ningún año fiscal anterior el Ejecutivo ha acertado en sus estimaciones, con desviaciones que han oscilado entre 3.000 y 9.000 millones de euros. Con independencia del grado de acierto, las cuentas para 2016 mantienen la prioridad del pago de los intereses de la deuda sobre la inversión social y el estímulo de la demanda interna.