Baños: “Si el independentismo gana, nuestro sueño es que se creen más repúblicas en España”

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Antonio Baños, candidato de la CUP a la Presidencia de la Generalitat, en una imagen de archivo. / Efe

La Candidatura d`Unitat Popular (CUP) se presenta por segunda vez a unas elecciones autonómicas que decidirán si la mayoría de la sociedad quiere la independencia. Sus planteamientos políticos distan mucho de la lista de Artur Mas pero comparten que se acelere el proceso tras el 27-S. El periodista Antonio Baños (Barcelona, 1967) es el número uno. Califica a Catalunya Sí que es Pot como socialdemócrata y a Pablo Iglesias como “paracaidista étnico”. Su apuesta es por el anticapitalismo, rechazando además la UE e incluso el euro. Los sondeos señalan que sus resultados pueden ser clave en la composición de la mayoría independentista. Atiende a cuartopoder.es por teléfono justo antes de participar en un mítin de campaña.

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¿Cuáles son las líneas políticas principales que defiende su candidatura?

Somos un partido antipatriarcal, consideramos la lucha feminista uno de los centros de la acción política. Somos anticapitalistas. Defendemos los Paisos Catalans, es decir, que hay una realidad nacional que supera la autonómica. Y somos internacionalistas, estamos en sintonía con las luchas de todos los pueblos. Evidentemente, pertenecemos a la izquierda independentista y somos republicanos.

— ¿Cómo se conjuga el ser internacionalista con el independentismo o nacionalismo?

— Nosotros no somos nacionalistas. Somos catalanes. Pertenecemos a una nación más del planeta, en este caso sin Estado. Pero somos solidarios con todas las naciones del mundo y también con las de España. El internacionalismo en modo ibérico es muy intenso. En nuestros actos participa gente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), gallegos, de Castilla, etc. Todas las naciones tienen que cooperar en igualdad, las que tienen Estado y las que no.

— ¿Qué opinión tiene de la lista Junts Pel Sí? En unos primeros momentos hubo la posibilidad de que la CUP pudiera entrar en esa candidatura.

— No participamos de esa lista por muchos motivos. Primero porque está Convergencia y Artur Mas que representa a un Gobierno que ha aplicado los recortes y las políticas de austeridad de la troika. Se han dedicado con mucho gusto a privatizar sanidad y educación. Y también porque la formación de esa lista ha sido bastante oscura. No nos ha parecido que fuera una lista leal con todos los participantes. Hay motivos ideológicos y de procedimiento. La CUP quiere ampliar su campo político y tiene un mensaje muy destacado y diferente del resto. Queremos ampliarnos para poder hacer cosas y pensamos que ir solos nos favorecía bastante en la creación de un espacio de izquierda anticapitalista en un Parlamento liberal-burgués.

— Con la candidatura encabezada por Lluís Rabell, Catalunya Sí que es Pot, también hubo posibilidades de confluir. ¿Qué les separa y qué les une?

“Catalunya sí que es pot lo fía todo
a ver si hay suerte
y desde Madrid
hay una tendencia más favorable para poder hacer el proceso. Es todo
lo contrario
a lo nuestro”

— Nos separan muchas cosas. En principio ellos son socialdemócratas, izquierda moderada. Nosotros somos anticapitalistas. Aunque su nombre es Cataluña sí se puede, su lema es que no se puede porque sostienen que Cataluña no puede ser independiente, que no puede ser republicana, que no se puede hacer un proceso constituyente en estos momentos, etc. Básicamente su propuesta es esperar a que haya un cambio en España. Lo fían todo a ver si hay suerte y desde Madrid hay una tendencia más favorable para, quizás, poder hacer el proceso. Es todo lo contrario a lo nuestro. Defendemos un procedimiento de desobediencia, rebeldía y organización popular. No se puede esperar a que las élites, estén en Madrid o Barcelona, se muestren más favorables.

— Señalaba Teresa Forcades en una entrevista a este medio que no se puede llevar a cabo una política anticapitalista si no es con un proceso de independencia. ¿Comparte esta visión?

— Nosotros lo vemos así. Una política anticapitalista que queremos que se extienda a todos los pueblos de España. No es que queramos una república para nosotros y que el resto de españoles viva con un Rey. Nos parece que el proceso de independencia puede abrir la ruptura con el régimen borbónico y puede ser aprovechada por mucha gente. Vemos que la única manera de librarnos del Ibex 35 es no tenerlo. La única manera de librarnos del ejército es formar una República en la que nacer sin ejército. La única manera de nacer sin la presión de los bancos es formar una República donde la legislación pueda ser decidida para que limite el poder de las entidades financieras. Nos parece que el Estado español es irreformable. Y los intentos de reforma como el de Podemos son débiles o en cualquier caso plantean siempre negociación con el Estado. La única manera de romper es precisamente rompiendo.

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— ¿Son estas elecciones un plebiscito sobre esta ruptura?

— Sí. Son un plebiscito y para nosotros son además constituyentes. Buscamos un mandato democrático mayoritario. Si tenemos la mayoría de votos quiere decir que la mayoría de catalanes quiere vivir en una República catalana. Ese mismo mandato nos debe servir para iniciar un proceso constituyente. Si la mayoría catalana quiere vivir en una República catalana empezamos ya a construirla a través de un proceso de participación popular. Si se ganan estas elecciones plebiscitarias no iremos a buscar un nuevo referéndum ni una negociación. Nos damos por enterados que la mayoría de catalanes quiere vivir en su República y empezaremos a trabajar en ese sentido. Puede pasar que perdamos en votos y mantengamos mayoría en el Parlament y un Gobierno independentista. Eso querría decir que no podríamos hacer una declaración independentista porque la mayoría no lo quiere. Pero tendríamos mayoría parlamentaria y de Gobierno y podríamos trabajar por esa independencia. Como pasa en Escocia.

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El candidato de la CUP, en otra imagen. / Efe

— Según todas las encuestas los resultados que obtenga la CUP pueden ser claves en esta mayoría o no. ¿Qué pasará? Ya han dicho que no van a investir a Artur Mas. Entonces, ¿cuál es el escenario ideal que manejan? ¿Cabe la posibilidad de que otros como Romeva o Junquera sean presidentes?

— Cataluña no es un régimen presidencialista. El presidente de un Gobierno de concentración o provisional republicano no es relevante. Creemos que debe ser una figura de consenso y evidentemente Mas no solamente no lo tiene sino que además nos oponemos a él. Pero en cualquier caso la figura del Presidente es irrelevante. No vamos a votar sí a su investidura pero lo que no vamos a hacer es parar el proceso independentista. Estamos aquí para acelerar el proceso y no pararlo. La idea de que Mas sea presidente no nos gusta. Pero todo dependerá de las mayorías que haya. Si somos decisivos estaremos encantados de que por primera vez un partido anticapitalista en Europa sea decisivo en un país. No nos vamos a esconder e intentaremos el proceso independentista más allá de la figura de un presidente u otro.

— ¿Qué relación con la UE proponen?

— No se puede ser europeo estando en la UE. No se pueden respetar los valores y luchas de Europa ni la misma democracia estando dentro. Hemos visto claramente en Grecia cómo cuando hay un mandato popular para no firmar el memorándum del rescate la UE no respeta la voluntad popular. Si no se respetan las voluntades populares y es la UE la que ha aplicado todos los recortes salvajes y además impone el TTIP, nos parece que esto es la anti-Europa. Nuestra idea es salir de la UE para estar en la Europa de los pueblos. En el caso del euro puede pasar como Dinamarca. No queremos volver al trueque pero simplemente creemos que el euro es un arma de dominación de la UE.

— Mirando al marco estatal, ¿qué importancia tiene para los procesos de Cataluña las elecciones generales de diciembre?

— Querríamos que fueran muy influyentes pero de manera diferente o casi antagónica de lo que quieren Podemos e ICV aquí en Cataluña. Ellos creen que un victoria de la socialdemocracia podría desencallar algunos aspectos de la realidad catalana. Pero nos parece que si el independentismo gana el efecto que nos gustaría que hubiera es al contrario. Es decir, que hubiera un cambio radical, de ruptura con la monarquía y con el régimen del 78. Si nosotros ganamos les estamos diciendo a los españoles es que sí se puede en clave de ruptura y desobediencia. No un sí se puede en clave de Pablo Iglesias que lo dice como si nada. Sí que se puede romper una monarquía y crear estructuras de poder popular. Es nuestro sueño que si ganamos en septiembre se organicen más repúblicas en España, no sé si la tercera o lo que sea. Pero que se abra una vía de camino que diga a los españoles que si nosotros hemos sido capaces de organizarnos popularmente para quitarnos al Rey y los poderes de la autonomía, ellos también pueden. Si un pueblo se libera es un buen ejemplo para el resto de pueblos.

— Ha mencionado a Iglesias y precisamente estos días ha habido un poco de polémica entre la CUP y él. ¿Qué ha pasado?

“Le diría a Pablo Iglesias que se quede a vivir un tiempo con nosotros para
que vea que Cataluña tiene unas realidades que desconoce: el independentismo crece en el área metropolitana”

— Yo le llamé paracaidista étnico. Porque la CUP estamos instalados en el área metropolitana. Yo por ejemplo. Tenemos ayuntamientos del área metropolitana como Badalona, Sabadell o Ripollet. En esta última tenemos un alcalde hispano-parlante, que es la realidad actual. Independentismo, lengua y orígenes están mezclados. Nos da bastante pena, más que otra cosa, que venga un político, que salga de un plató, y aterrice en un barrio para utilizar un discurso que aquí sólo han utilizado los pijos del Ensanche desde los años 60 y 70. Apelar a orígenes remotos de la boina y el abuelo extremeño. Todos los abuelos extremeños tienen nietos catalanes hablen el idioma que hablen. Nos da un poco de rabia a los que vivimos en los barrios e incluso gobernamos las ciudades dormitorios de la periferia, que vengan con clichés de la época de la serie Cuéntame para hacer una especie de parodia de lo que se está viviendo. Me parecía que había que pegarle un toque de atención y decirle que si quiere saber cómo se vive en el área metropolitana tiene que saber que la CUP ha subido 70.000 votos en las municipales en el área metropolitana. El independentismo crece en el área metropolitana. Y que se quede a vivir un tiempo con nosotros, que esté más en la calle, para que vea que Cataluña tiene unas realidades que desconoce.

— La relación entre España y Cataluña tiene mucho de ruido alrededor. ¿Os preocupa que pueda subir la confrontación y que la cuerda se tense mucho? ¿Cómo explicaría a una persona de fuera la necesidad que sienten de separarse?

— Lo primero sería invitarlo a venir. Hay un desconocimiento general. Tiene que ver con lo que decía de Pablo Iglesias. Hay que venir a conocer la realidad. Hay un momento insurgente en muchos aspectos. No solamente es contra España lo que se está creando aquí sino una conciencia política republicana y de recuperación de la soberanía popular. Los catalanes no se están queriendo ir de España así en general. Se quieren ir de un Estado en el que creo que cualquier persona de izquierdas, viva en Logroño o Lanzarote, comprende que está agotado. Que el marco del régimen del 78 corrupto y caduco hay que romperlo lo compramos. Pero lo que pasa es que hay dos tendencias. Esperar a que toda España rompa o que una parte, en este caso nosotros, tengamos la posibilidad. En muy pocos sectores de la izquierda española se entiende que España es un territorio con muchas naciones y que pueden articularse de maneras diferentes pero nunca de forma unitaria. La nación española sería la suma del conjunto de las naciones que existen. Eso no se ha digerido bien por algunas izquierdas. Hay una confusión sobre si esto es una lucha identitaria cuando es una lucha política. Es un proceso de recuperación de la soberanía popular. El tema de la lengua es absolutamente irrelevante en el independentismo actual. Yo pertenecía a una asociación que se llama Súmate en la que somos independentistas castellano-parlantes y hacíamos los actos en castellano. Los marcos de la lengua o cultura, muy del siglo XIX y del nacionalismo son los que echan para atrás a la izquierda española. Con toda la razón del mundo, pero están superados. Planteamos una independencia política. No sería una nación antiespañola. Todo se puede entender con un diálogo franco de todas las izquierdas.

Lo que sí tenemos miedo es que se pueda generar un proceso identitario español. Puede pasar que el PP acabe ganando porque defiende la unidad de España. Eso nos preocupa porque lo que no queremos para nosotros no lo queremos para nadie. Nos gustaría que este proceso abriera las conciencias para romper de una vez con la monarquía, no para que se encasillara el PP. Yo de España no me quiero ir, lo que queremos es irnos del Estado español que fastidia a todos. El opresor es el mismo pero ofrecemos una solución catalana. La línea del frente debe ser pueblos de España contra el Estado español y no españoles frente a catalanes. Y Artur Mas no es el que lo dirige todo sino que va arrastrado por lo que está pasando en el país aunque lo intente controlar evidentemente.