A Artur Mas no le salen las cuentas

De izquierda a derecha, Raül Romeva, Artur Mas y Oriol Junqueras, celebrando anoche el triunfo en las elecciones catalanas. / Andreu Dalmau (Efe)
De izquierda a derecha, Raül Romeva, Artur Mas y Oriol Junqueras, celebrando anoche el triunfo en las elecciones catalanas. / Andreu Dalmau (Efe)

Como habían previsto los líderes del la lista independentista Junts pel Sí, han ganado las elecciones, pero sin mayoría absoluta. Eso les obliga a buscar socios para mantener su rumbo hacia la independencia de Cataluña. Si complejo resulta formar gobierno a una plataforma política en cuyo seno conviven izquierda y derecha y algún que otro excomunista, mucho peor será buscar apoyos para investir presidente a Artur Mas. Pero antes de llegar a ese paso, los independentistas procesaban el mensaje de las urnas como un claro aval democrático a su voluntad de separar a Cataluña de España. Su planteamiento desde ayer ya no es el "qué", sino el "cómo". Obvian y obviarán el hecho de que el 53% d los votantes catalanes se decantase ayer por opciones no independentistas. "Lo que valen son los escaños - se les oía argumentar anoche- porque así son las reglas del juego".

El primer paso de la lista encabezada por Artur Mas consiste en recabar los 6 votos necesarios para obtener la mayoría absoluta . La CUP se los ofrece... a cambio de dejar a Mas en la cuneta, porque el procés trasciende a las personas y mucho más a los personalismos. Su líder, Antonio Baños, lo dejaba bien claro la pasada noche en el discurso de felicitación ante los suyos: "Nadie es imprescindible". En cualquier caso, tal y como ya avanzó cuartopoder.es, tanto el cabeza de lista, Raúl Romeva, como el líder de ERC estarían dispuestos a 'sacrificarse' y asumir la presidencia del gobierno catalán si fuera necesario. Y lo va a ser, porque la CUP no quiere oír hablar de Mas. Y anoche Romeva señalaba la posibilidad de contar con otros votos, como los de "Catalunya sí que es pot".  Pero anoche no lo había logrado.

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El candidato de la CUP, Antonio Baños, a la derecha, celebrando la pasada noche en su sede los resultados en las elecciones catalanas. / Quique García (Efe)
El candidato de la CUP, Antonio Baños, a la derecha, celebrando la pasada noche en su sede los resultados en las elecciones catalanas. / Quique García (Efe)

Con Mas o sin él Junts pel Sí va a poner en marcha su hoja de ruta, porque dicen sentirse legitimados por las urnas. El resultado de los comicios, se apresuró a decir ayer Mas, da una "gran legitimidad" para avanzar hacia la independencia de Cataluña, Esa planificación, sin embargo, no contempla entrar en conflicto profundo con el gobierno de Mariano Rajoy, al menos en los primeros meses. Sus líderes emplean las palabras "pacífico" y "democrático" e insisten en que así va a ser la transición hasta convertirse en Estado independiente de España. Sin embargo, su estrategia se basa en el rechazo del gobierno de España y en la confrontación con el Ejecutivo. En sus planes está la provocación, pero no la comisión de una ilegalidad flagrante. En esa hoja de ruta, según aseguran miembros de la candidatura ganadora de las elecciones catalanas, se contemplan más declaraciones de intenciones que hechos jurídicos que puedan comportarles conflictos legales de gran magnitud.

Por el momento, no parece que la candidatura de la independencia piense hacer una declaración unilateral por la secesión de Cataluña. Pero ese sigue siendo el objetivo último. La votación de ayer deja claro que existe un conflicto real en el encaje de Cataluña en España, según entienden desde Junts pel Sí y, con un resultado como el obtenido, es más fácil reclamar la atención y, en especial, las simpatías, en el exterior, algo que no han logrado hasta la fecha. Con ese casi empate técnico, los independentistas trataran de recabar complicidades dentro de la UE, esas que Mas dice que obtuvo en su día pero que, hasta la fecha, han brillado por su ausencia.