Rajoy no decidirá antes de fin de año la participación de España en la lucha contra el EI

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Líderes mundiales reunidos en Viena para buscar una solución diplomática al conflicto en Siria. / Efe

Mariano Rajoy no sólo está a la espera de la conformación de una gran coalición mundial que decida el sí y el cómo de la guerra contra DAESH – acrónimo de las siglas inglesas del Estados Islámico (EI) que irrita a sus dirigentes porque en árabe suena como “Al-dawla al-islâmiyya fi l-‘Irâq wa l-shâm”, el que aplasta o siembra discordia– . Tampoco actúa en exclusiva esperando a ver qué sucede en las elecciones generales del 20D. El presidente español también quiere saber cómo acaban las negociaciones que están manteniendo el dictador sirio, Bashar Hafez al-Asad, y la oposición moderada del Ejército Libre Sirio y otros grupos que combaten a su régimen. En la cumbre de Viena del pasado 14 de noviembre, según desveló el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, se logró un acuerdo para celebrar elecciones en Siria dentro de 18 meses. Y la responsable de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, añadió que “el proceso de paz podría encarrilarse”, dando a entender que las conversaciones entre el Gobierno sirio y la oposición se celebrarán antes de que finalice el año.

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Fuentes diplomáticas y militares españolas han asegurado en privado que el Gobierno piensa que es “imposible” que se celebren elecciones en Siria dentro de 18 meses. Entre otras cosas, precisan, porque Al Asad y sus opositores, actualmente en guerra civil, deberán constituir previamente un Gobierno de concentración que nadie cree realizable en estos momentos si el dictador no anuncia su disposición a renunciar a ocupar la presidencia tras los comicios. El hecho de que Rusia –su principal valedor junto a Irán y defensor de su posible continuidad postelectoral- haya dicho recientemente que no es imprescindible para el futuro de Siria y que el ministro de Exteriores de iraní añadiese que “Irán no pretende mantener a El Asad indefinidamente en el poder”, ha abierto nuevas expectativas. Pero de cara a las conversaciones, persiste la duda sobre cuánto durará y cómo se organizará ese periodo de transición que todos quieren que sea rápida, entre otras cosas porque un Estado sirio unido permitiría librar contra el EI una batalla terrestre que se considera imprescindible en la medida en que ni EEUU, ni los países de la UE, ni Rusia quieren poner a sus hombres en territorio sirio – ni en la zona que el EI ocupa en Irak – para evitar el retorno de ataúdes.

De hecho, el gobierno de Rajoy considera que ni siquiera un presidente norteamericano del partido republicano aprobaría una presencia militar terrestre cuando en los Estados Unidos pesa tanto el balance de 4.000 en Irak y 30.000 lisiados provocados por sus últimas intervenciones. Algo a lo que se suman todos los países de la UE, incluida Francia, que apuestan por los bombardeos y el trabajo de la inteligencia militar o que sean tropas de países mahometanos, empezando por la propia Siria, las que intervengan sobre el terreno.

De momento, el régimen sirio está dispuesto a sentarse a negociar con la oposición bajo el auspicio de la ONU para un arreglo político del conflicto. Al tiempo, se está conformando una lista definitiva de los grupos de la oposición que quieren integrarse en una delegación única para participar en las negociaciones. Y se sabe que las conversaciones, ya aceptadas por Damasco y por el ELS, se llevarán a cabo en Abu Dhabi.

No obstante, el Gobierno español quiere saber qué concluyen los sirios antes de decidir. Sobre todo porque estima que va a ser muy difícil que se cumplan los nueve puntos establecidos en la cumbre de Viena como base para un proceso de paz. La mejor prueba de que el asunto es más que complicado la da el hecho de que, de momento, ni siquiera ha fructificado el último de esos puntos, en el que se establece que “los participantes (en las conversaciones) y Naciones Unidas explorarán las modalidades de un alto el fuego que deberá iniciarse de forma paralela al nuevo proceso político”.

Los nueve puntos pactados en Viena

Los participantes de la conferencia internacional sobre Siria acordaron nueve principios y propósitos para el proceso político que, auspiciado por Naciones Unidas, lleve la paz a Siria tras cuatro años de una guerra civil que ha dejado más de 250.000 muertos. Son estos:

  1. Son fundamentales la unidad de Siria, su independencia, su integridad territorial y su carácter secular.
  2. Las instituciones del Estado permanecerán intactas.
  3. Los derechos de todos los sirios, sea cual sea su fe religiosa o pertenencia étnica, debe ser protegidos.
  4. Es imperioso acelerar todos los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.
  5. Se garantizará el acceso humanitario a todo el territorio de Siria y los participantes aumentarán su apoyo a las personas desplazadas en el país, a los refugiados y a los países que los acogen.
  6. Tienen que quedar derrotados el Estado Islámico (EI) y otros grupos terroristas, incluidos los calificados como tales por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
  7. Se pide a la ONU convocar a representantes del gobierno y la oposición siria a iniciar un proceso político que lleve a una gestión de gobierno creíble, de inclusión y no sectario, que deberá elaborar una nueva Constitución y celebrar elecciones libres y justas, supervisadas por la ONU, con los estándares más altos de transparencia. Todos lo sirios, incluidos los exiliados, podrán participar en esos comicios, que deberán ser supervisados por la ONU para verificar que cumplen los estándares más altos de transparencia.
  8. Ese proceso político será dirigido por sirios y será la población siria la que decidirá el futuro de su país.
  9. Los participantes y Naciones Unidas explorarán las modalidades de un alto el fuego que deberá iniciarse de forma paralela al nuevo proceso político.