Arranca la campaña electoral que pondrá fin al bipartidismo

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Mariano Rajoy, ayer, durante el acto de inicio de campaña del Partido Popular celebrado en Madrid. / Ballesteros (Efe)
Mariano Rajoy, ayer, durante el acto de inicio de campaña del Partido Popular celebrado en Madrid. / Ballesteros (Efe)

Con el entusiasmo indescriptible, propio de la situación que se produce una vez cada cuatro años, arrancó anoche la campaña para las elecciones del 20D que pondrá fin a 37 años de bipartidismo desde la aprobación de la Constitución de 1978. Al menos, así lo pronostica el macrosondeo del CIS, conocido unas horas antes. Mariano Rajoy, candidato a sucederse a sí mismo como jefe de Gobierno, pegó un cartel con su foto. Al acto, en el madrileño barrio del marqués de Salamanca, de derechas de toda la vida, acudieron Esperanza Aguirre y la vicepresidenta y número dos, Soraya Sáenz de Santamaria. Albert Rivera habló en un hotel madrileño ante 500 seguidores que corearon "yo soy español, español, español". Pedro Sánchez predicó en la industriosa localidad de Getafe (Madrid); Alberto Garzón actuó en el teatro Goya de la capital contra el capital y Pablo Iglesias se fue a cenar con su padre a Villaralbo, en Zamora, una localidad con alcalde de IU, y luego pegó carteles. Hoy protagonizará un gran mitin en Cádiz con Iñigo Errejón y varios candidatos andaluces y el alcalde José María González, 'Kichi'.

Los azules (PP) salieron muy animados por los pronósticos del CIS. Aunque les auguran entre 57 y 65 escaños menos que 2011, les mantienen como el partido más votado, con un mínimo de 120 y un máximo de 128 diputados, y eso es un gran motivo de satisfacción si tenemos en cuenta que perdieron la mayoría absoluta hace casi dos años en las elecciones europeas. El vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Fernando Martínez-Maíllo, destacó “dos hechos significativo: la diferencia de casi ocho puntos respecto al PSOE, la mayor de toda la serie histórica de 2015, y que el PP aparece por primera vez como primera fuerza en intención directa de voto”.

Rajoy abrió la campaña pegando un cartel de sí mismo (en vez de una patada al balón, como le gustaría) con ese lema de España en serio que si Alfonso Guerra estuviera en activo ya habría convertido en motivo de chacota y risión. Lo cierto es que ahora Rajoy promete crear tres millones de puestos de trabajo hasta 2020 y quiere que la gente apueste por lo que ha funcionado, “no por los experimentos”. Los cuatro pilares sobre los que promete basar la acción de gobierno si obtiene los votos necesarios para seguir en La Moncloa serán, dice, “el empleo, la atención a las personas, la unidad de España y la lucha contra el terrorismo”. La concreción, después.

El candidato a la presidencia del Gobierno de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a otros miembros del partido, durante el acto de inicio de campaña para las elecciones generales celebrado la pasada noche en Madrid. / J. P. Gandul (Efe)
El candidato a la presidencia del Gobierno de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a otros miembros del partido, durante el acto de inicio de campaña para las elecciones generales celebrado la pasada noche en Madrid. / J. P. Gandul (Efe)

El trazo grueso, consustancial a toda campaña electoral, también es propio de los naranjas, Ciudadanos (C's), que se presentan Con ilusión (es su lema) y, lo mismo que hizo David Cameron en Reino Unido, prometen “la felicidad”. Su candidato, Albert Rivera, no ofrece cifras de creación de empleo “porque los políticos no creamos puestos de trabajo”, dijo el miércoles en la Universidad Camilo José Cela. No tocan el cielo todavía, pero Rivera, que abrió la campaña en el hotel Eurobuilding de Madrid, cree que tiene la victoria al alcance de la mano y se regocija del “empate técnico” con el PSOE.

Según el pronóstico del CIS, la formación naranja será decisiva para que el PP pueda seguir gobernando, de manera que el gabinete de campaña de Rivera, que viaja en un microbús Mercedes último modelo, irá modulando el mensaje para que no ataque por igual a los dos partidos “viejos y lastrados por la corrupción”, sino solo a uno, el PSOE. De momento, se abstiene de replicar a las alusiones de Rajoy, que le llama “experimento”.

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer, en el acto de arranque de campaña convocado en Madrid. / Juanjo Martín (Efe)
El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer, en el acto de arranque de campaña convocado en Madrid. / Juanjo Martín (Efe)

El socialista Pedro Sánchez emprende la carrera electoral con el disgusto del CIS. En Tomelloso (Ciudad Real), localidad vinícola donde las haya, se contuvo para no decir que el aparato sociológico dependiente del Ministerio de la Presidencia, es decir, de Soraya Sánez de Santamaría, estaba borracho, aunque con un arte bien distinto al del pintor local Antonio López Torres, tío y precursor del gran Antonio López, incluyó “la manipulación” de la macroencuesta en el cuadro de los manejos gubernamentales de “la Justicia, la televisión, la Agencia Tributaria” y demás.

A lomos del lema Un futuro para la mayoría, Sánchez reparte leña a los azules y trata de mantener a raya a los naranjas, a los que denomina “viejos conocidos”. “Son –dice-- los que apoyan los copagos y quieren ampliarlos a la enseñanza y a la sanidad pública, y los que rechazan las cuotas de mujeres para avanzar hacia la igualdad de género”. Pero no olvida el flanco izquierdo, es decir, a Podemos y a IU. “Una cosa es evidente: la mayoría quiere cambio –dice--, pero si esa mayoría se divide, el cambio se frenará”. Es la consabida apelación al voto útil al PSOE.

El candidato de Podemos a la presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias, inició ayer la campaña electoral con una pegada de carteles en Villaralbo (Zamora). /Mariam A. Montesinos (Efe)
El candidato de Podemos a la presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias, inició ayer la campaña electoral con una pegada de carteles en Villaralbo (Zamora). /Mariam A. Montesinos (Efe)

El dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, también empezó la campaña con la sorpresa del CIS, del que dijo que “no ha estado muy fino” en 2015. “Las encuestas no predijeron que Manuela Carmena iba a ser alcaldesa de Madrid o Ada Colau de Barcelona”, por no citar patinazos anteriores como el de las europeas, en las que el CIS pronosticó un eurodiputado a Podemos y sacó cinco. La formación morada confía en el voto de los indecisos para demostrar que los españoles quieren otra política y otra forma de hacer política. Su lema, Un país contigo, pretende transmitir cercanía a la gente y garantía de que se adoptarán políticas sociales como el “plan de rescate” de los jóvenes sin empleo y de los mayores que han perdido su puesto de trabajo y se mantienen en posición de brazos caídos, sin subsidio de desempleo y sin esperanza de conseguir un contrato.

Alberto Garzón, en el centro de la imagen, acompañado por otros miembros de IU y de sus candidatura, ayer, durante el acto de inicio de campaña celebrado por UP-IU en Madrid. / Kiko Huesca (Efe)
Alberto Garzón, en el centro de la imagen, acompañado por otros miembros de IU y de sus candidatura, ayer, durante el acto de inicio de campaña celebrado por UP-IU en Madrid. / Kiko Huesca (Efe)

El candidato de Izquierda Unida (IU), Alberto Garzón, comienza la carrera con la clara desventaja de haber sido marginado de los debates televisivos previstos por Antena 3 y TVE. Nadie le ha explicado la razón. Tampoco ningún dirigente ha tenido el gesto de condicionar su presencia en los debates a la participación del representante de la tercera fuerza parlamentaria a nivel nacional. Él tiene alguna sospecha. Es el único que rechaza abiertamente la Monarquía, la pervivencia de la OTAN, el único que no defiende el “libre mercado” de las elécricas y que no alaba la transición, sino que exige justicia y reparación para las víctimas del franquismo. En su primer mitin de campaña, acompañado de Cayo Lara, anunció su objetivo de sacar del desempleo a un millón de personas mediante un plan de “trabajo garantizado” que contará con una financiación pública de 15.000 millones de euros. Garzón no pretende entusiasmar a la gente, sólo recomienda que no permita que nadie piense por ella, lo que en román paladino significa que no se deje engañar. Sus mitines son didácticos, con referencias y ejemplos amenos. Y, desde luego, en el “nuevo país” que anuncia en su lema, los derechos básicos no serán privatizados ni se convertirá a los ciudadanos en clientes, como desea la derecha.

Captura del acto organizado por En Marea en Santiago. / Facebook de En Marea
Captura del acto organizado por En Marea en Santiago. / Facebook de En Marea

La posibilidad pronosticada por el CIS de convertirse en la primera fuerza política en Cataluña animó a los candidatos de En Comù Podem. Esta coalición formada por ICV-EUiA y Podemos obtendría 10 ó 11 escaños y quedaría por encima de Convergencia, C's, ERC y PSC. En Galicia, también celebraron los buenos pronósticos para En Marea, que obtendría cinco o seis diputados. Son candidaturas formadas por IU, Anova, Podemos y movimientos sociales. Si las urnas son más o menos favorables se verá el 20D.

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