EEUU y Rusia ven lejana la posibilidad de un alto el fuego entre Al-Asad y la oposición moderada

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El presidente de Siria, Bachar al Asad, durante una entrevista concedida a la Agencia Efe. / Presidencia de Siria (Efe)

El atentado de Kabul ha cogido con el pie cambiado al Gobierno español en un momento en que se han estancado las conversaciones para restablecer un Gobierno de concentración en Siria que conforme un ejército unido de los seguidores de Bashar Hafez al-Asad y los de su oposición armada (encabezados por el Ejército de Liberación de Siria) que combata al DAESH (el autoproclamado Estado Islámico). Según fuentes diplomáticas españolas, incluso la posibilidad de alcanzar un alto el fuego antes de fin de año, reclamada por el punto nueve de la Conferencia de Viena (“los participantes y Naciones Unidas explorarán las modalidades de un alto el fuego que deberá iniciarse de forma paralela al nuevo proceso político”) tiene visos de materializarse. Y ello supone que la esperanza de que sean los propios sirios los que pongan las botas sobre el terreno para liberar los territorios ocupados por Estado Islámico − mientras norteamericanos, rusos y europeos se limitan a realizar bombardeos−, vuelve a estancarse una vez más. Y que, en consecuencia, el Gobierno español tenga que seguir esperando a ver qué pasa antes de acordar su papel dentro de la gran coalición antiterrorista que auspicia Francia.

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Las fuentes consultadas por cuartopoder.es explican que el atasco lo están produciendo Estados Unidos y Rusia porque no se ponen de acuerdo sobre las fuerzas de oposición que deben negociar –presumiblemente en Abu Dhabi− con el Gobierno de Damasco que se niega a seguir presidiendo Bashar Al-Asad. Responsables rusos han señalado que ven lejano el alto el fuego porque Estados Unidos se niega a acordar con ellos qué grupos de oposición deben reunirse con los representantes gubernamentales ya que, según los acuerdos de Viena, deben excluirse los radicales que, sin formar parte del DAESH, mantienen posiciones yihadistas. Estados Unidos acepta a todos los grupos que forman parte del Consejo Nacional Sirio, que fue reconocido o apoyado por al menos 17 estados miembros de las Naciones Unidas, tres de ellos (los propios Estados Unidos, Francia y Reino Unido) miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se considera que el SNC –sus siglas en inglés− está influenciado por la Hermandad Musulmana y cuenta con el Frente Islámico, una de las mayores milicias Sunitas Islamistas anti-bazista durante la Guerra Civil Siria.

Para Rusia, dentro de esa oposición hay grupos, como algunos de Latakia, próximos a Al Qaeda o incluso al Estado Islámico (EI), y la condición previa para apoyar el alto el fuego es que se cribe la presencia de los que formarán parte de las negociaciones, no sólo para detener la guerra civil sino para sentar las bases de unas elecciones libres en Siria, bajo la supervisión de la ONU, antes de que pasen 18 meses, como se acordó en Viena.

Los rusos lamentan que EEUU no distinga los aliados moderados de los radicales porque, a su juicio, no quiere hacerlo de verdad. Y como prueba de esa actitud señalan que, al tiempo que critican a Rusia de bombardear posiciones de la oposición moderada contra Al-Asad, se niegan a informales de cuáles deberían ser sus objetivos, dónde deben tirar o no las bombas. Y ello a pesar de que todos tienen claro que el enemigo prioritario es el EI y se han puesto de acuerdo para formar una coalición que lo expulse tanto de Siria como de Irak.