Termina la campaña electoral con mucha indecisión y todas las opciones abiertas

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Mariano Rajoy que se ha negado a asistir a los debates plurales, insiste en un discurso de continuidad. / Juanjo Martín (Efe)

La campaña electoral más reñida, plural y costosa (se estima que los partidos políticos han gastado más de 40 millones de euros) terminó anoche con todas las opciones abiertas y una sola certeza: el fin del bipartidismo imperfecto. El marketing ha prevalecido sobre las ideas, los modelos de sociedad y la importancia del nuevo mapa político. Los 31,7 millones de electores que, según las encuestas, manifiestan que irán a votar, han recibido mensajes genéricos de continuidad (PP), restitución de derechos sociales (PSOE), ilusión (Ciudadanos) y sonrisa, mucha sonrisa (Podemos).

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El rescate de las personas y los planes contra la desigualdad social que ha propuesto Izquierda Unida han quedado a trasmano, ninguneados por los grandes medios de comunicación, lo que confirma la amenaza de exclusión de la izquierda del nuevo mapa político y limita el calado de las reformas que se aborden, desde la constitucional a la fiscal. De esto no se ha hablado en la campaña. Tampoco, de la reforma electoral, que, vistos los planteamientos de los conservadores y los nuevos centristas liberales, dejarían fuera de juego durante décadas a IU y a otras formaciones a la izquierda de la socialdemocracia.

La campaña ha consistido en vender a cuatro líderes: Mariano Rajoy, Albert Ribera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Para los grandes medios del duopolio audiovisual, Alberto Garzón ha sido un actor secundario y ha sido tratado con el mismo rasero que el candidato de UPyD, Andrés Herzog. Las fuerzas emergentes, C's y Podemos, no han aparecido como la recomposición política de los conservadores y los socialdemócratas que en realidad son, sino como alternativas a los dos grandes partidos tradiciones, el PP y el PSOE. Los debates han contribuido a difundir el estilo de cada cual, aunque las encuestas posteriores han mantenido una cifra superlativa de indecisos. A una semana de los comicios, entre 6 y 8 millones de electores no habían decidido su voto.

Puesto que además del líder y el programa, los partidos cuentan con un tercer elemento, los militantes y la organización, en esta campaña se ha percibido menor movilización del PP que en las elecciones anteriores; se han visto mítines de bolsillo del líder de C's; se ha apreciado una mayor asistencia a los mítines del PSOE que hace cuatro años, y se ha visto la capacidad de atracción del dirigente de Podemos. También ha habido una afluencia masiva a los mítines del candidato de UP-IU, Alberto Garzón.

Las promesas económicas y sociales han sido menos sonoras que los reproches por la corrupción política. Algunas frases quedarán para la historia (y el olvido), como el “paga, señor Monedero, paga” de Soraya Sáenz de Santamaría a Iglesias en respuesta al “Luis, se fuerte” que lanzó Iglesias para afear la ausencia de Rajoy en el debate a cuatro. O como el ataque ab homine de Sánchez a Rajoy: “El presidente tiene que ser una persona decente y usted no lo es”, y la respuesta de Rajoy: “Ruin, deleznable, miserable”. También se recordará el puñetazo en la cara a Rajoy por parte de un joven de 17 años cuando realizaba un paseo electoral por su ciudad natal, Pontevedra. La agresión se relacionó con un problema mental y emocional del agresor, y según el propio Rajoy, carecía de intencionalidad política, lo que no quita para que algunos palmeros de la derecha la relacionaran con la acritud de Sánchez en el cara a cara del día anterior en la Academia de Televisión.

Rajoy, entre ausencias y promesas

El presidente del Gobierno ha realizado una campaña marcada por su negativa a debatir ante las cámaras de televisión con sus tres principales adversarios. Se fue a Doñana y envió a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, con la que ha compartido los carteles colgados de las farolas. Su mensaje ha sido de continuidad con la promesa de bajar los impuestos y crear dos millones de puestos de trabajo. En la última semana, ha pedido algún tipo de acuerdo a Ciudadanos, sin citarlo.

Pedro Sánchez, el voto útil

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Pedro Sánchez, candidato del PSOE, cree que el único voto útil contra el PP es a su partido. / Andreu Dalmau (Efe)

El dirigente socialista ha repetido que el voto útil para cambiar el Gobierno y la política es al PSOE. Ganó claramente el debate a Rajoy y se ha esforzado en frenar la fuga de electores por la izquierda hacia Podemos y por la derecha a C's. Descarta totalmente un gobierno de gran coalición a la alemana con el PP.

Albert Rivera, el liberalismo oportuno

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Rivera, candidato de Ciudadanos, facilitaría el gobierno del más votado, excepto en el caso de Podemos. / Ballesteros (Efe)

El presidente de C's quiere representar la nueva política y ha pasado de rechazar el apoyo a Rajoy a afirmar que respaldará al candidato del partido más votado para que sea presidente de Gobierno. De este modo ha respondido a la petición de Rajoy de “algún tipo de pacto” debe haber. Su propuesta de igualdad de penas a los hombres y a las mujeres maltratadoras ha sido un serio patinazo. Su campaña de la ilusión se ha ido desinflando a medida que los electores iban conociendo el perfil liberal, partidario de más mercado y menos Estado.

Pablo Iglesias o el mensaje acomodaticio

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Pablo Iglesias, candidato de Podemos, ha sido el gran vencedor de los debates. / Kai Försterling (Efe)

El dirigente de Podemos ha demostrado que puede ganar debates y practicar el efectismo en los mítines, aunque solo sea para disfrazar la poda del programa que ha ido reduciendo hasta convertir en remedo, copia o calco de lo que anuncia el PSOE. Con su propuesta de realizar un referendo sobre la autodeterminación de Cataluña intenta atraer los votos de la CUP y arañar los de ERC.

Alberto Garzón, coherencia en la izquierda

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Alberto Garzón, candidato por UP-IU, ninguneado en los debates, ha destacado por su campaña en redes sociales. / Mariscal (Efe)

El candidato de UP-IU ha realizado la campaña más apreciada en las redes sociales y aunque ha sido marginado del debate con los otros tres candidatos y la vicepresidenta del Gobierno, ha sabido transmitir la coherencia de un programa orientado a fortalecer los instrumentos políticos frente a las élites extractivas de lo público. Por coherencia democrática, ha defendido que los españoles se pronuncien entre República y Monarquía y por coherencia social y económica, ha propuesto, entre otras cosas, una banca pública y el control público de las compañías del gas y la electricidad.

Nacionalistas y galleguistas

Aparte, las formaciones nacionalistas han realizado sus campañas apegadas a los intereses de los respectivos territorios. En Cataluña se espera un fuerte ascenso de ERC en detrimento de Convergencia, y en Euskadi un empate a escaños entre EH-Bildu y el PNV. En Galicia, el voto nacionalista del BNG confluirá, según los sondeos, en la coalición de Anova-IU-Podemos.

2 Comments
  1. luca. says

    Si. Efectivamente, Garzón ha dicho en esta campaña muchas frases y palabras bien sonantes. Efectivamente, ha sido despreciado por los Medios de Comunicación.
    ¿ A quien le extraña ?
    Es muy díficil que te respeten si no te respetas a ti mismo.
    Y es que Garzón, entre otros, ha destrozado IU en Madrid, en Sevilla, en Cataluña, en Galicia, etc.
    Dicen que » Roma no paga a traidores «.

  2. silencioso says

    jeje no existía el bipartidismo, iu, upyd….. y al ponerlo en el punto de mira de estas elecciones divide por dos el castigo al pp gobernando, y multiplica por dos el castigo al psoe que no gobernó estos cuatro años. los adalides mediáticos y net del periodismo libre, periodismo y demás mantras, tan idolatrados por los de la nueva política, que han incidido en el termino especialmente, deberían hacérselo mirar, y los que se lo creyeron mas.

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