El bipartidismo suma más de la mitad de los votos y se queda con la llave de la gobernabilidad

Mariano Rajoy, la pasada noche, saludando a los suyos desde el balcón de la sede del PP en la calle Génova, tras conocer su victoria en las elecciones. / Javier Lizón (Efe)
Mariano Rajoy, la pasada noche, saludando a los suyos desde el balcón de la sede del PP en la calle Génova, tras conocer su victoria en las elecciones. / Javier Lizón (Efe)

Los resultados de las elecciones generales del 20D solo permiten la formación de un gobierno estable mediante la fórmula alemana de 'gran coalición' entre el PP y el PSOE, algo que el socialista Pedro Sánchez descarta por anticipado. 'Populares' y socialistas han obtenido el 50,72% de los votos y a pesar de la sangría de votos (han perdido un 20% del respaldo respecto a las generales de 2012) la opción de la 'gran coalición' se convierte en la única posibilidad de formar un gobierno fuerte. El PP también podría pactar con Podemos, aunque las diferencias ideológicas hacen que esa eventualidad sea impensable. Las demás combinaciones obligan a Mariano Rajoy a negociar el apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos en el supuesto de que consiguiera el respaldo de Ciudadanos. La irrupción de las formaciones de Pablo Iglesias y Albert Rivera dibuja un mapa político completamente nuevo y abre una etapa apasionante de diálogo y negociación parlamentaria.

El PP ha ganado las elecciones con 7,2 millones de votos (el 28,7%) y 123 diputados, 63 menos que en 2011. El PSOE se ha mantenido como segunda fuerza política con 5,5 millones de votos (el 22%) y 90 escaños, 20 menos que hace cuatro años. Podemos y sus coaliciones en Cataluña, Galicia y la Comunidad Valenciana irrumpe con 5,2 millones de votos (el 2o,6%) y  69 diputados, y Ciudadanos saca 3,5 millones de votos (el 13,9%) y 40 escaños.

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Pedro Sánchez, esta mañana, momentos antes de presidir la reunión de la Ejcutiva socialista que valorará el resultado de las elecciones. / Sergio Barrenechea (Efe)
Pedro Sánchez, esta mañana, momentos antes de presidir la reunión de la Ejcutiva socialista que valorará el resultado de las elecciones. / Sergio Barrenechea (Efe)

La primera lectura indica que la pérdida de votos del PP y la desaparición de UPyD ha beneficiado directamente a la formación de Rivera, al que las encuestas pronosticaban mucho mejor resultado que los 40 escaños que ha obtenido y que no sirven para alcanzar la mayoría absoluta con el PP. Por su parte, Podemos ha recibido la mayor afluencia de quienes votaban por primera vez, la mayor transferencia del millón y medio de votos que ha perdido el PSOE y de los más de 600.000 que ha bajado IU respecto a las elecciones de hace cuatro años. La formación de izquierda, con Alberto Garzón de candidato, ha conseguido 923.000 votos (el 3,7%) y 2 diputados, con una pérdida de 7 escaños respecto a 2011. Además, Podemos ha logrado atraer a la mayor parte de los electores de Amaiur en el País Vasco, donde EH Bildu pierde cinco escaños y se queda en dos diputados.

El nuevo mapa político se completa con el fuerte ascenso de ERC, que pasa de 3 a 9 diputados; Democracia y Libertad, la nueva marca de Convergencia Democrática de Cataluña, que baja de 16 a 8 escaños; el PNV, que pasa de 5 a 6 y Coalición Canaria, que mantiene su escaño. Desaparecen como fuerzas parlamentarias UPyD, que tenía 5 diputados; la Unió Democrática de Cataluña que encabezaba el histórico José Antoni Durán i Lleida; el BNG, que tenía dos escaños, y Geroa Bai, que tenía uno.

La composición del nuevo Parlamento pone punto final a la era de las mayorías absolutas del PP y el PSOE. A Rajoy, con menor porcentaje de votos que los que obtuvo el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, le corresponde buscar los apoyos necesarios para conseguir la investidura y formar gobierno. Puede conseguirlo si logra el respaldo del PSOE, cosa muy difícil, o suma los apoyos de C's y los nacionalistas del PNV y CDC, lo que también resulta complicado, dado el grado de enfrentamiento entre el PP y Convergencia. Su fracaso abriría la posibilidad de que el socialista Pedro Sánchez pactara con Podemos, IU y los nacionalistas y lograra formar gobierno con unos objetivos tasados como son la recuperación de derechos sociales perdidos en la legislatura del PP y la reforma de la Constitución para blindar el Estado del Bienestar y fijar el nuevo modelo territorial, algo en lo que la mayoría de grupos parlamentarios está de acuerdo.

La constitución de las Cortes está fijada para el día 13 de enero: los diputados juran el cargo y eligen a los miembros de la Mesa o dirección de las Cámaras. Luego tienen una semana para formar grupos parlamentarios y a continuación se fija la sesión de investidura, que tendrá lugar ese mismo mes. Si el candidato no es elegido en la primera votación por mayoría absoluta, se someterá a una segunda votación, 48 horas después, en la que bastará la mayoría simple (más votos a favor que en contra) para ser investido. Si no la consigue, será otro candidato quien intente la investidura y si no la logra, en el plazo de dos meses habrá nuevas elecciones.