El Rey tendrá en sus manos la fecha del adelanto electoral si nadie es investido

2
rey_rajoy_20d
El rey Felipe VI junto a Mariano Rajoy en el Palacio de Marivent el pasado 7 de agosto, en una imagen de archivo. / Ballesteros (Efe)

La Constitución deja en manos del Rey Felipe VI la propuesta al Congreso del candidato a presidente del Gobierno, pero no pone plazo para que lo haga. Y eso, según los expertos consultados por cuartopoder.es, será definitivo para fijar la fecha del adelanto electoral en el caso de que ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez puedan alcanzar los apoyos suficientes para ser investidos el día 13, como todo el mundo cree que acabará pasando.

Rajoy y Albert Rivera han coincidido en señalar que, en aras de la estabilidad económica y política del país, sería bueno que se forme un Ejecutivo aunque sea en minoría, y que, a ser posible, se agote la legislatura. Pero eso sólo puede suceder si, junto a Ciudadanos, también se abstiene el PSOE en una segunda votación de investidura –tampoco se descarta al PNV- y permite que Rajoy sea elegido presidente sólo con sus 123 escaños.

Publicidad

Ahora, la mayor parte de los dirigentes de los distintos partidos consultados aseguran, en privado, que sólo hay dos opciones serias. La primera, formar un gobierno de 'gran coalición' entre PP y el PSOE, a la alemana. Y, la segunda, el adelanto electoral.

En el PSOE, la mayoría considera que esa gran coalición supondría el suicidio del partido y arrastrarlo a un final semejante al del Pasok griego. De entrada, el número dos de Pedro Sánchez, César Luena, insiste en que hay que descartarla. Pero todo el mundo mira de reojo a la presidenta andaluza, Susana Díaz, y a Felipe González, su inspirador, quienes no la ven tan mal porque, además de la estabilidad que reclaman Bruselas y los poderes fácticos de la economía española, daría cuatro años más de respiro a su partido, al que no ven en condiciones de repetir el resultado del 20-D en unos comicios adelantados. En todo caso, la respuesta -unida a la de celebración o no de un congreso urgente que Sánchez quiere dejar para finales de la primavera, tanto para repetir como candidato como para evitar presentarse divididos a una nueva consulta electoral-, se conocerá este fin de semana en la reunión que celebra el Comité Federal.

Descartada la gran coalición, sólo quedaría el adelanto electoral porque nadie ve posible un Gobierno de los socialistas con Podemos, al que podrían apoyar, votando a favor en la investidura de su candidato presidencial, tanto ERC como otros pequeños grupos de izquierda –entre los que tampoco hay que descartar al PNV, dispuesto a pactar con derecha o izquierda dependiendo del intercambio de cromos−. Y ahí es donde el Rey puede ser decisivo a la hora de marcar los tiempos.

La Constitución establece que el 13 de enero se constituirán las Cámaras, según precisa la convocatoria electoral fijada por Rajoy. Ese día, constituida la Mesa de Edad –que presumiblemente presidirá el ministro de Asuntos Exteriores,  José Manuel García Margallo, de 71 años−, se elegirá al presidente del Congreso, cuatro vicepresidentes y otros cuatro secretarios. Si en primera votación, por falta de un acuerdo previo entre los cuatro grandes partidos, no fueran elegidos por mayoría absoluta los candidatos del PP y del PSOE –podría repetir Jesús Posada y se opondría al socialista José de la Encina, según señalan varias fuentes−, uno de ellos tendría que ser elegido presidente por contar con más votos, sin necesidad de contar con mayoría absoluta.

El nuevo presidente acudiría al Palacio de la Zarzuela para informar al monarca de la constitución de los grupos parlamentarios y de quiénes son sus portavoces, lo que se llevará a cabo esa misma semana del 13 de enero. Y ahí empezará el baile.

De entrada, el monarca recibirá a todos y cada uno de los líderes de los partidos –no los grupos− que cuentan con representación parlamentaria. Y, tras la ronda de consultas, deberá proponer un candidato. Para ello –y más teniendo en cuenta que será la primera vez que desempeñe esa tarea tras suceder a su padre− lo lógico, señalan las fuentes consultadas, es que espera a tener asegurado que el candidato que proponga tenga atados los cabos para salir elegido. Pero, si no fuera así, como todo hace prever, podría celebrar nuevas rondas de consulta porque la Constitución no le pone límite a su decisión.

PP, PSOE y Ciudadanos están convencidos de que, por razones de mesura política, el monarca no tardará mucho en decidir. Pero nadie descarta que opte por proponer finalmente a un candidato que no cuente con mayoría absoluta en la primera vuelta ni mayoría simple en la segunda. En ese caso, el cronómetro se pondría en marcha para celebrar elecciones dos meses después de la fallida investidura. Y aunque, formalmente, la Constitución permite proponer a nuevos candidatos, las elecciones se celebrarían al final de esos dos meses si ninguno de ellos consigue ser investido.

En esas circunstancias, la decisión del Rey de proponer al primer candidato en una fecha determinada marcará la fecha definitiva de los comicios. Y de ahí que La Zarzuela sienta preocupación por la responsabilidad que, dicen las fuentes, le va a caer encima. Sobre todo si se tiene en cuenta que PP, PSOE y Ciudadanos preferirían no repetir comicios y que sólo Podemos dice estar preparado para afrontarlos.

No obstante, en el PP se especula con la posibilidad de que el monarca proponga a Rajoy como candidato presidencial a finales de enero o primeros de febrero y que, si su investidura no sale adelante, las generales vuelvan a celebrarse a finales de abril o primero de mayo, lo que no desean. Pero, en la confianza de que los comicios sean innecesarios tras la investidura de un Gobierno monocolor, por más débil que sea, Felipe VI podría retrasarlas, si las negociaciones se complican –lo dicen no sólo en el PP sino también en el PSOE− para que se celebrasen incluso en junio.

2 Comments
  1. eleusipo says

    DEL DISCURSO DEL XXI A LOS POLÍTICOS ACTUALES.- El mensaje o solicitud política del XXI a los distintos grupos o partidos, es el que sigue: si necesitaseis una determinada «piedra» con la cual pudieseis construir y ofrecer, por tanto, un poco más de bienestar a la ciudadanía, y esa piedra estuviese en manos o programa de un presunto adversario, pedidle con gallardía compartir esa piedra a fin de ponerla conjuntamente a rédito a favor del conjunto de la sociedad, aunque esa sea la única piedra que podáis compartir, la única, pues poco habría de importar ese detalle; si llegase el caso, no os avergoncéis, pues que nadie detenta lo absolutamente blanco ni lo absolutamente oscuro; la intención de servir al bien general, de ser útil a él, constituirá y será en definitiva vuestra poderosa firma; eso, eso exactamente es lo que está gritando a todo pulmón este XXI al oído de todos y cada uno de los políticos del presente momento, ya en España, ya en Europa, ya en el resto del planeta democrático y no democrático. Saludos

Leave A Reply

Your email address will not be published.