El diputado Gómez de la Serna actuó en la sombra para exculpar a Bárcenas

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Ramón Gómez de la Serna, diputado del Partido Popular, durante la jornada de apertura de la XI legislatura en el Congreso. / J. J. Guillén (Efe)

El diputado Pedro Ramón Gómez de la Serna, excluido del Grupo Popular y pendiente de la investigación de la Audiencia Nacional sobre sus negocios como intermediario de empresas en el extranjero junto a su socio y exembajador en la India, Gustavo de Arístegui, intervino en varias gestiones extrajudiciales para que el instructor del caso Gürtel, el magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid Antonio Pedreira, exculpara y dejara al margen de responsabilidad penal al tesorero del partido, Luis Bárenas, y a su esposa Rosalía Iglesias. El abogado Jorge Trías Sagnier, que ideó y protagonizó la relación con Pedreira, con el visto bueno del propio Bárcenas y el conocimiento de Mariano Rajoy, se extrañó de la incorporación de Gómez de la Serna al equipo de presión en la sombra y seguimiento de la causa judicial, y la atribuyó al deseo de Javier Arenas de contar con un hombre de confianza.

Según el testimonio del propio Trías y la versión recogida por el periodista Ernesto Ekaizer en su penúltimo libro sobre el caso Bárenas, Gómez de la Serna participó en febrero de 2010 en una de las reuniones convocadas por Rajoy junto con Arenas, Federico Trillo y el propio Trías para analizar las estrategias del caso. Trillo fijó el objetivo. Consideró que el papel fundamental correspondía a la sala de lo Civil y lo Penal del TSJM, donde tenía relación personal con varios magistrados, comenzando por su presidente, Francisco Javier Vieira. Dio a entender que estaba todo controlado y que el único problema era la instrucción del juez Pedreira.

A partir de ese momento, Trías mantiene reuniones frecuentes con Pedreira, visita su despacho, pasean y almuerzan juntos e, incluso, propicia una reunión en su despacho entre Pedreira y el exconsejero de Justicia de Madrid y miembro de la dirección del PP que se ocupa de la organización del partido en el exterior, Alfredo Prada. Éste se esfuerza en hacer ver al instructor que la trama Gürtel está formada por personas que se han querido lucrar del partido y que no tienen nada que ver con su financiación y su tesorero Bárcenas.

Paralelamente, Gómez de la Serna, el hombre de Arenas para seguir los pasos de Pedreira, ve con preocupación al catedrático Manuel Lozano, un visitante habitual del despacho del instructor, cuya función se desconoce. Lozano es experto en temas societarios y asesora al magistrado. En sus pesquisas, Gómez de la Serna obtiene un dato sorprendente, se reúne con Trías y le comunica: “Hay un cura, Bárcenas ha tocado a un cura”. Es el 9 de mayo de 2011 y Pedreira se dispone a tomar las quince últimas declaraciones y a concluir la instrucción.

Trías le reprocha a Bárcenas que no le hubiese dicho nada de que estaba utilizando a un sacerdote para convencer a Pedreira de que le exonerara de la trama Gürtel. El asunto tenía gracia. Resulta que él y Gómez de la Serna, quien después se convertiría en diputado del PP por Segovia y portavoz en la Comisión Constitucional, hacían todo lo humanamente posible para salvarle mientras Bárcenas encomendaba su salvación a la providencia divina por mediación de un sacerdote.

Bárcenas no quería hablar del cura, pero admitió con desgana que se confesaba y platicaba con el párroco Francisco Santos en la iglesia madrileña de Santa María del Pinar, que resultó ser el mismo pater con el que hablaba y se confesaba el juez Pedreira. Era un hombre entrecano, de mediana estatura, al que algunos letrados y funcionarios judiciales habían visto en alguna ocasión en la oficina del magistrado. No sabían quién era ni qué hacía, sólo que era amigo de su señoría. Sin embargo, le reconocieron cuando salió en la prensa el 29 de septiembre, a raíz de un crimen machista en el interior de la iglesia: un tipo entró con una pistola, mató a una joven embarazada, hirió a una feligresa y a continuación se arrodilló ante el altar y se pegó un tiro en la cabeza ante un centenar de fieles. El bebé se salvó gracias a la cesárea que le practicaron a la joven en la misma iglesia.

Cuando Gómez de la Serna descubrió la coincidencia del cura, ya Rajoy había felicitado a Bárcenas porque su esposa, Iglesias, había sido desimputada. Poco después, la defensa del máximo responsable de la trama, Francisco Correa, pidió y consiguió que el sumario volviera a la Audiencia Nacional, ya sin Baltasar Garzón como instructor, y eso paralizó la instrucción de Pedreira. Con todo, el instructor firmó el auto de sobreseimiento de Bárcenas (y del exdiputado del PP Jesús Merino) el 29 de julio de 2011, aunque no lo comunicó hasta después de vacaciones, el 1 de septiembre.

La exoneración del tesorero supuso un gran alivio para los dirigentes del PP. La estrategia de Trillo, que pasó una minuta de 70.000 euros, según fuentes del partido, funcionó correctamente. El letrado Trías, que había trabajado más de un año en el caso y estaba necesitado de dinero, pasó unos honorarios por “trabajo de asesoría” de 45.000 euros, pero le devolvieron la factura y no le pagaron. Trías llamó a Gómez de la Serna y éste, según la versión del propio Trías, le dijo que había cometido el error de no haberle llamado y consultado con antelación.

Como es sabido, el sobreseimiento fue recurrido con el contundente argumento del letrado de la Asociación de Abogados Demócratas Europeos, José Mariano Benítez de Lugo, de que era nulo porque la instrucción se paralizó el 8 de junio y el auto llevaba fecha del 29 de julio. El Tribunal se inhibió porque la causa había pasado a la Audiencia Nacional, que además de aceptar la anulación abrió una pieza separada --el caso Bárcenas-- ante los indicios delictivos y evidencias de fraude fiscal de las cuentas millonarias a nombre de Bárcenas en Suiza.

La delicada encomienda de la dirección del PP a Gómez de la Serna de salvar a Bárcenas contribuye a explicar ahora por qué los máximos dirigentes del partido le mantuvieron en la candidatura de Segovia al Congreso en las elecciones del 20D, pese a la denuncia contra él y el embajador Arístegui por supuestas trampas en el reparto de las comisiones que cobraban a los empresarios como conseguidores de contratos en el extranjero. Rajoy no dudó en cesar a Arístegui como embajador en Nueva Delhi, pero defendió a De la Serna, afirmando que "su actividad es completamente legal". Con todo, el propio Gómez de la Serna pidió la baja en el partido y ha pasado al Grupo Mixto tras jurar el miércoles como diputado. Unas horas antes, la Audiencia Nacional admitió una querella de la Fiscalía Anticorrupción contra él y el exembajador Arístegui.

2 Comments
  1. Piedra says

    Gómez de la Serna-Arenas-Rajoy-Bárcenas-Trillo… Liquidaron a Garzón y, amparados en el poder, obraron como lo harían los mafiosos. Y ahí siguen. Y Aznar-Botella forrándose, con crisis y sin crisis. ¿Es que no hay manera de echarlos? Si el psoe, podemos,ciudadanos, iu y los demás no los quitan de en medio, por dignidad, flaco favor harán a la democracia y al pueblo español.

  2. Lola Antuña Calleja says

    Me pregunto : podremos soportar cuatro años más, la política del partido popular el restoo de los partidos seguiran llamándose a andanadas?…..¿…?

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