RAIMUNDO CASTRO | Publicado: - Actualizado: 8/1/2017 20:22

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El embajador de Venezuela, Mario Isea Bohórquez, a su salida del Ministerio español de Asuntos Exteriores, donde fue convocado por el Gobierno. / Luca Piergiovanni (Efe)

Las relaciones entre el Gobierno español y el venezolano tienen mecha y echan chispas. Tal y como adelantó el viernes la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría tras el Consejo de Ministros, el embajador de Venezuela, Mario Isea, fue convocado ayer a consultas por el Ministerio de Asuntos Exteriores en protesta por las declaraciones de Nicolás Maduro en las que calificó a Mariano Rajoy de “intervencionista, racista y colonialista” y para pedirle explicaciones del viaje de varios miembros de Podemos, la CUP y familiares de presos de ETA a Caracas, en diciembre de 2014, en un avión oficial de la fuerza aérea venezolana.

Para la vicepresidente se trata de “una injerencia muy importante en los asuntos del Estado español que se organicen viajes de esta naturaleza, viajes privados, pero en aviones de titularidad pública, para abordar un plan de paz en el País Vasco y el derecho de autodeterminación de los pueblos de España”. “Lo que somos los españoles lo decidimos los españoles, conjuntamente, y no creo que ir a coger apuntes a Venezuela en la situación política y económica en la que está sea lo más acertado”, afirmó en La Moncloa.

La intervención de Sáenz de Santamaría ya provocó, poco después de producirse, un comunicado de respuesta del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de Venezuela en el que expresaba “su más absoluto rechazo ante la reiterada injerencia del Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en los asuntos internos de Venezuela, que viola flagrantemente el Derecho Internacional, pretende ofender la dignidad del Pueblo venezolano, y contraviene las más elementales normas de convivencia que rigen las relaciones entre las naciones civilizadas”.

En el texto, además de acusarle de mantener “un descarado intervencionismo”, se añadía: “llama poderosamente la atención que conviertan en espectáculo un encuentro de intelectuales realizado hace más de 400 días en la ciudad de Caracas, que contó con el visto bueno de las autoridades de aeronáutica civil y migratoria españolas de sus ciudadanos asistentes al referido evento”. Lo que remataba señalando que “el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela insta al Jefe del Gobierno español a que abandone su show barato en contra de la Patria de Simón Bolívar, y sea coherente sobre su supuesta postura respetuosa de la libertad de expresión de sus nacionales”.

Como colofón, el Gobierno venezolano denunciaba “ante la comunidad internacional la pretensión de las altas autoridades españolas en propiciar situaciones de orden humanitario en Venezuela para justificar una intervención internacional en nuestro país”. Y concluía: “Rechazamos ampliamente este guión intervencionista inscrito en la Guerra No Convencional contra Venezuela y en tal sentido se someten a revisión integral las relaciones bilaterales con el Reino de España”.

Ayer, el embajador Isea fue recibido al mediodía en el Palacio de Santa Cruz, sede de Exteriores, por el director general para Iberoamérica, Pablo Gómez de Olea, quien le manifestó su sorpresa por las declaraciones de Maduro. En un comunicado entregado tras la reunión, Gómez de Olea, en nombre del ministro, José Manuel García-Margallo, dijo haberle pedido explicaciones a Isea por el viaje citado, que consideraba que tenía como objetivo “participar en un seminario en el que se habló sobre el proceso de paz en el País Vasco y el principio de autodeterminación de los pueblos de España”, lo que “contradice frontalmente los principios de la Constitución”.

Paralelamente, Exteriores trasladó al embajador venezolano su preocupación por la situación económica en el país latinoamericano y la voluntad de España de contribuir a paliar los efectos humanitarios de dicha situación. Para ello, añadía, el Gobierno español está dispuesto a coordinar planes de ayuda humanitaria con las autoridades venezolanas y en el seno de la UE.

Hace dos días, el presidente Maduro acusó a Rajoy de tener una “actitud intervencionista, racista y colonialista” y le pidió que se ocupe de “los problemas de España” y “respete” al país caribeño. Al Gobierno español no le pareció bien que Maduro respondiera así a las declaraciones de Rajoy, en las que, sólo un día antes, afirmaba que la situación política y económica venezolana “no es buena” y exigía a sus dirigentes, especialmente los del régimen, que conviertan a Venezuela en un país libre y democrático como la inmensa mayoría del mundo.

Esta ha sido la cuarta vez, desde diciembre de 2014, que España convoca al embajador de Venezuela. La última fue el 27 de julio pasado para trasladar a Mario Isea “el rechazo y el malestar” del Gobierno por los “inaceptables insultos” a Rajoy de Maduro, quien le llamó “sicario”. Y la anterior tuvo lugar el 15 de abril, también del año pasado, cuando se convocó a Isea para trasladarle su malestar por los “insultos y amenazas” contra España de Maduro por haber tachado a Rajoy de “racista”.

Ya entonces, el Gobierno venezolano convocó al embajador español en Caracas, Antonio Pérez-Hernández y Torra, para comunicarle que iba a llevar a cabo una “revisión exhaustiva” de las relaciones bilaterales. Una semana después, el 22 de abril, España llamó a consultas a su embajador en Caracas en señal de protesta por la “escalada de insultos, calumnias y amenazas” de Maduro contra España y sus instituciones cuando acusó a Rajoy de “apoyar al terrorismo” en Venezuela y de formar parte de una “conjura internacional” para derrocarlo. También acusó al presidente español de formar parte de “un grupo de bandidos, de corruptos y de ladrones”.

A la salida del encuentro con Gómez de Olea, Isea dijo ayer que  los gobernantes venezolanos son respetuosos con los asuntos internos de España pero a la vez exigen “que no se siga instrumentalizando a Venezuela en función de la solución de los problemas políticos y de gobernabilidad de España”, en alusión indirecta a las insistentes alusiones a la relación con Podemos. Isea se quejó de que “hay una permanente descalificación de nuestra democracia por parte de voceros oficiales cuando plantean que se quiere democracia en Venezuela, que sea un país libre, y se cuestiona el carácter democrático de nuestras instituciones, señalando incluso que en Venezuela existe una dictadura y olvidando que nuestro gobierno y nuestro Presidente han sido electos por el pueblo”.

Sobre el viaje a Caracas, el embajador también salió al paso de las críticas recibidas señalando que se produjo con motivo del X Encuentro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. En lo que se interpretó como una crítica velada al hecho de que la noticia se filtrase coincidiendo con el anuncio de Podemos de que Pablo Iglesias está dispuesto a pactar con el PSOE y apoyar la investidura de Pedro Sánchez, el embajador añadió: “Nos extraña que sea precisamente hoy cuando se plantea este asunto”.

El representante del Gobierno venezolano precisó que en el acto no se incluyeron temas específicos relativos a España y añadió que “los acuerdos producidos en la plenaria fueron el reflejo de la opinión libre de los participantes, expresadas en un país donde se respeta el pluralismo ideológico”.

También precisó que “los invitados a este encuentro acudieron en su condición de intelectuales para intercambiar perspectivas y poder resolver interrogantes acerca del proceso de transformación político, cultural, que vive Venezuela actualmente, y no corresponde ni a Venezuela ni a la Red calificar la condición política, legal o familiar de ninguno de ellos”, puntualizó el embajador.

Isea comentó que la delegación embarcó en el avión con supervisión de las autoridades españolas: “Todos los invitados pasaron por Inmigración sin objeción alguna y como es normal en estos casos, se solicitaron los permisos correspondientes de sobrevuelo y permanencia del avión, y se suministró al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España (MAEC) la lista de pasajeros y la tripulación, así como del personal de la Embajada que dio apoyo”.

Sobre la presencia del avión venezolano que les recogió, el embajador señaló que “Venezuela, como país anfitrión, dio su apoyo para garantizar que los invitados, tanto los de Europa como de África, pudieran llegar oportunamente al evento, en vista de las dificultades que tenían para obtener cupo en las aerolíneas comerciales por ser temporada alta”. En ese punto, Isea mostró su preocupación por lo que habría sido una “filtración” a un medio de comunicación privado por parte de organismos de seguridad del estado español, de fotos y vídeos tomados en un área restringida del Aeropuerto de Barajas. “Lamento que se haya fabricado la imagen de un evento oscuro, clandestino, cuando se trató de un encuentro mundial de intelectuales, cuyo traslado se realizó además con la debida y normal coordinación entre la embajada, la policía nacional y autoridades del aeropuerto”, matizó.

No obstante, aprovechó la ocasión para informar al MAEC que la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad tiene 12 años y fue fundada por iniciativa de intelectuales mexicanos y cubanos a raíz de la peligrosa situación creada después de las invasiones por parte de Estados Unidos a Afganistán en Irak y ante el desarrollo una campaña internacional que promovía un inminente ataque contra Cuba. En ese punto recordó que la Red tiene entre sus objetivos, oponerse al imperialismo y sus políticas neoliberales, combatir y denunciar las agresiones imperiales, al terrorismo y sus causas, combatir el hambre, la miseria, los problemas de educación y salud que aquejan a la mayoría de seres humanos y difundir e impulsar el ejercicio de las autonomías de los pueblos indígenas y sus derechos fundamentales, además de promover procesos de paz y solución de conflictos. “En síntesis, garantizar el futuro de la madre tierra y la especie humana”.

Para dejar claro su carácter abierto, destacó que la Red ha realizado encuentros en distintos lugares del mundo como Cuba, Brasil, México e incluso España. Fue en el 2003 y se celebró en Oviedo, Gijón y Avilés. “El X encuentro se efectuó en Venezuela, en diciembre de 2014, y como país anfitrión éste se hizo cargo de la organización y logística”, concluyó.

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