JOSÉ YOLDI | Publicado: - Actualizado: 6/1/2017 20:19

Iñaki Urdangarin, durante su declaración en el juicio por el caso Noos. / Cati Cladera (Efe)
Iñaki Urdangarin durante su declaración en el juicio por el caso Nóos. / Cati Cladera (Efe)

El juicio por el caso Nóos está deparando una serie de extravagantes novedades, entre las que cabe destacar el descubrimiento por parte de Iñaki Urdangarin y de su esposa, la infanta Cristina de Borbón, de que había una serie de empleados a su servicio que se habían contratado a sí mismos y que, por lo que parece, algunos de ellos cobraban en dinero negro.

Debe de tratarse de milagros de las nuevas tecnologías, porque lo cierto es que el desposeído del Ducado de Palma de Mallorca, aseguró que su señora no tenía ni idea de nada relacionado ni con el Instituto Nóos —a través del cual su socio Diego Torres y él obtuvieron 6,2 millones de euros de dinero público— ni de su sociedad patrimonial Aizoon, que compartía con ella al 50%. Y él llegó a afirmar que se enteró por el sumario de la existencia de trabajadores, algunos de ellos ficticios, cuyos salarios aumentaban los gastos de la entidad para reducir la cuota a abonar a Hacienda.

Urdangarín señaló que desconocía el funcionamiento de sus empresas y al igual que su ex socio, Diego Torres, echó la culpa a Miguel Tejeiro, cuñado de este último y que ejercía de secretario del Instituto Nóos. No deja de ser curioso que Tejeiro antes del juicio realizó un pacto con el fiscal Pedro Horrach para rebajar su petición de pena a cambio de actuar como arrepentido y culpar a los verdaderos propietarios.

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La magistrada Samantha Romero. / Efe

Pero es que de Aizoon solo formaban parte Cristina de Borbón y él mismo, por lo que si ella no tenía ni idea de la sociedad, como se esforzó en manifestar, y él se enteró por el sumario y “no sabía quiénes eran”, solo cabe deducir que los empleados se contrataban a sí mismos.

Cuando el fiscal le hizo ver que la empresa era suya, llegó a decir: “Yo me dedicaba a lo que me dedicaba”, signifique eso lo que signifique.

Explicaciones creativas y ciertamente peregrinas, cuya credibilidad deberá valorar el tribunal presidido por Samantha Romero. La magistrada ya ha llamado la atención al abogado de Diego Torres por falta de respeto y al fiscal Horrach por asumir en la vista el papel de defensa de la Infanta en lugar del de acusador, que es el que le corresponde en el proceso. No parece que le vayan a colar gato por liebre.

Además, tras el interrogatorio de Torres, ha quedado claro que desde 2006 nadie —ni los ex duques de Palma ni el propio Torres— puede alegar ignorancia de que lo que hacían en Nóos estaba mal, pues José Manuel Romero, conde de Fontao, fue enviado por el rey Juan Carlos para que Urdangarin abandonara la dirección de Nóos y que el instituto dejara de captar fondos públicos. ¿O alguien se cree que si el monarca detecta irregularidades en la actuación empresarial de su yerno no se lo comunica a su hija?

Por el momento se desconoce por qué en el sumario empleados al servicio de Aizoon declararon que la Infanta y su marido les pagaban en dinero negro.

Si como decía Juan Carlos I los miembros de la Casa Real deben mantener una conducta ejemplar, se comprende que Felipe VI haya retirado el ducado a su hermana y su cuñado. Su actuación se parece más a la de Julián Muñoz y su ex pareja Isabel Pantoja.

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