Alfonso Alonso se perfila como la gran esperanza del PP para pactar con C's

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Sevilla 02-04-2016 Convención del PP sobre el Pacto de los servicios Sociales.Intervienen Maria Dolores Cospedal, Mariano Rajoy, Javier Maroto y Juan Manuel Moreno Bonilla.
Alfonso Alonso, en la Convención del PP celebrada en Sevilla el pasado 2 de abril. / www.pp.es

Tiene la edad adecuada, la experiencia política conveniente y podría reunir los apoyos internos necesarios para aspirar a la presidencia del Gobierno después de las elecciones del 26 de junio, si las hubiere y si el PP necesitara coaligarse con Ciudadanos para mantenerse en el poder. Es el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso Aranegui. Su nombre circula estos días entre los diputados propios y ajenos como la mejor opción, junto con Soraya Sáenz de Santamaría, para relevar a Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo. 

Alonso, que cumplirá 49 años el próximo 14 de abril, 85º aniversario de la proclamación de la II República, no dice de ese agua no beberé. Nadie es hipócrita en sus placeres y ambiciones. Se deja querer, aunque pide a quienes desde el Grupo Popular y desde el partido apuestan por él que sean cautelosos, pues nada le molestaría tanto como proyectar la idea de que participa en alguna operación para socavar a Rajoy, cuya continuidad es vista por algunos sectores del partido, incluido el propio José María Aznar, como un obstáculo para mantener el gobierno.

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De puertas adentro, el actual presidente del PP vasco, exalcalde de Vitoria (1999-2007), diputado por Álava y portavoz adjunto y portavoz titular del Grupo Popular en las dos últimas legislaturas, cuenta con el apoyo de los “jóvenes del partido”, varios ministros y numerosos partidarios de la renovación. Aunque tendrá que contar con Sáenz de Santamaría y conciliar sus planteamientos con la secretaria general, María Dolores de Cospedal, su figura no provoca rechazo ni siquiera entre los más veteranos. Téngase en cuenta que procede de una influyente familia alavesa y que su abuelo materno, Manuel Aranegui Coll, fue presidente de la Diputación alavesa entre 1957 y 1966, durante la dictadura franquista.

Cierto es que los resultados del PP vasco en las últimas elecciones fueron malos y que en Álava, donde encabezaba la lista, no pasó del 18% de los votos y fue ampliamente superado por Podemos con el dirigente del Partido Verde EQUO, Juantxo Uralde, al frente. Con Alonso iba Javier Maroto en la lista. Tanto éste, que es vicesecretario sectorial del PP, como otros miembros de la dirección de Génova a las órdenes de Cospedal, como los también vicesecretarios de organización y elecciones, Fernando Martínez-Maillo; comunicación, Pablo Casado, o estudios y programas, Andrea Levy, coinciden en que Alonso podría ser la persona encargada de proyectar la renovación y la nueva política con mayor acento social, aprobada en la convención de la semana pasada en Sevilla.

El que fuera portavoz parlamentario de Rajoy hasta su nombramiento, hace quince meses, como ministro de Sanidad en sustitución de Ana Mato, mantiene el predicamento entre sus compañeros del Grupo Popular y también de Gobierno, comenzando por la propia vicepresidenta y siguiendo por los titulares de Hacienda, Cristóbal Montoro, y Empleo, Fátima Báñez. Pero, sobre todo, no genera rechazo, carece de adversarios significativos y no se ha visto envuelto en los escándalos de corrupción que han afectado al PP en los últimos años, lo que no significa que no haya sido cuestionada una operación inmobiliaria perjudicial para el Ayuntamiento de Vitoria cuando era alcalde de la ciudad.

Entre los comentarios de los diputados del PP recogidos estos días, la opción del presidente gallego y candidato a la reelección, Alberto Núñez Feijóo, como posible sucesor de Rajoy, se considera complicada porque no sería pacífica, dada la incompatibilidad personal que mantiene desde hace años con la actual secretaria general, Cospedal. En este sentido, los comentaristas conceden una clara ventaja al ministro Alonso, quien, por otra parte, fue el primero que apostó por el entendimiento con la formación emergente de Albert Rivera, consciente de que el bipartidismo era un modelo agotado.

Desde C's reprochan el empecinamiento de Rajoy y la incapacidad de ver más allá de la hipotenusa de su nariz. “Es incomprensible –comenta su secretario general, Miguel Ángel Gutiérrez Vivas– que un dirigente político paralice la agenda de todo un país por obcecación e interés personal”. En el supuesto de que haya elecciones, si antes o después, Rajoy no se quita de en medio, el dirigente de C's considera que será muy difícil si no imposible pactar un gobierno de coalición con el PP.

2 Comments
  1. Piedra says

    Dependerá de Arenas, Herrera y Cifuentes más que de Cospedal. A ver si esa derecha dactilar y reaccionaria hace primarias y supera el dedazo. Sería bueno para su credibilidad.

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