Los barones insurrectos dinamitan el discurso de Sánchez contra la "gran pinza"

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Pedro Sánchez durante su intervención en la celebración del Día de la Rosa en Mérida. / Jero Morales (Efe)

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha podido comprobar que sus enemigos son tres: la derecha (PP y C's), la izquierda (Podemos-IU y las confluencias) y los barones internos. El secretario de organización y responsable de campaña, César Luena, se las prometía muy felices hace unos días en Talavera de la Reina (Toledo) cuando, en un seminario de formación de cuadros del partido, redujo los adversarios a uno: la tenaza o “gran pinza” (PP-Podemos). Pero a ese mecanismo de ferretería política se han sumado otras máquinas-herramienta más temibles para Sánchez: algunos barones regionales, empeñados en minar su discurso antes incluso de que el Comité Federal le proclame candidato el domingo, día de San Isidro.

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El secretario general de los socialistas valencianos y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha lanzado un torpedo contra la línea de flotación de la estrategia de Sánchez con su propuesta de pacto electoral con Compromis-Podemos para el Senado. Venía hablando con sus socios de gobierno desde el 3 de mayo. La negociación soterrada se conoció el sábado. La conjunción de fuerzas corría paralela a la negociación de Podemos con IU para concurrir juntos el 26J al Congreso. Los cálculos de Ximo y sus aliados consistían en dar el vuelco al PP, que tiene 9 senadores, tres en cada provincia, y reducir su representación territorial a 3, que son los que sacó el 20D el PSOE (dos) y Compromis-Podemos (uno). La suma de votos de una coalición rebasa ampliamente el mejor resultado del PP, el 11,8% en Valencia.

El dirigente socialista valenciano expuso su intención y defendió la alianza con argumentos matemáticos y políticos propicios a la autonomía que gobierna cuando Sánchez le llamó el martes para interesarse por el asunto. Unas horas antes, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, crecido por su alianza con IU, tendía la mano a los socialistas para formar candidaturas conjuntas al Senado en toda España. Sánchez le replicaba que “el PSOE tiene un proyecto autónomo” y desestimaba la propuesta. Lógico. Se cumple aquí el dicho del gato escaldado que del agua huye. Sin embargo, el torpedo ya había salido de la tobera de Puig contra la nave ferraciana.

No ha sido el único barón que ha disparado, habida cuenta de que el presidente de Aragón, Javier Lamban, también activó el dispositivo de lanzamiento y habló con sus socios sobre la eventual coalición a la Cámara Alta. El PSOE sacó tres senadores en Aragón (uno por cada provincia) el 20D frente a 9 del PP-PAR, pero las conversaciones con Podemos no prosperaron. Tampoco pasaron de la fase de tanteo en Baleares, donde el PP sacó 4 senadores y Podemos consiguió uno. Los socialistas no puntuaron.

Con todo, las maniobras sumergidas de estos dirigentes regionales y las conversaciones entre el PSC y En Comú Podem, que han cristalizado en la integración de los socialistas en el equipo de gobierno de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona, han resultado propicias a la táctica de Iglesias para dar el sorpasso y arrebatar a los socialistas la bandera de la primera fuerza progresista y la alternativa de izquierda en los comicios del 26J.

La contrariedad de Sánchez y sus tres mosqueteros electorales -Luena, Antonio Hernando y Oscar López- ante las maniobras de algunos dirigentes regionales es comprensible, aunque silente, porque revelan la falta de coherencia interna y unidad del mensaje. Los miembros de la dirección del PSOE consultados consideran que el discurso de la “gran pinza” contra el cambio político que Sánchez representa ha quedado laminado. Y por paradójico que parezca, ha sido invalidado por quien vetó la negociación con Podemos tras el 20D si no renunciaba al referendo catalán, es decir, el valenciano Puig junto con la andaluza Susana Díaz, el asturiano Javier Fernández, el extremeño Guillermo Fernández Vara y el castellano-manchego Emiliano García-Page.

Aunque Puig ha intentado convencer a Sánchez de que lo suyo no es un torpedo, sino pirotecnia inofensiva, la Ejecutiva le ha advertido que no siga adelante con su objetivo porque la Comisión Federal de Listas anulará la coalición senatorial que plantea. La comisión está compuesta por 17 miembros, nueve elegidos por las organizaciones territoriales y ocho por la Ejecutiva, encabezados por Luena. El dirigente valenciano ha asegurado que no tiene intención de enfrentarse a la dirección del partido y ha comentado a este periódico que expondrá su posición en el Comité Federal del domingo si el formato de la reunión se lo permite.

Los compases iniciales de la precampaña también han permitido a Sánchez constatar que, como decía El Roto, la armonía con los barones evoluciona hacia el tambor. El rechazo a su liderazgo fue reconocido el lunes por Fernández Vara. Pocas horas después de compartir mitin con él en Mérida, el barón extremeño apostó, en declaraciones a la Cadena Ser, por la andaluza Díaz como próxima secretaria general del PSOE, dando implícitamente por hecho que tampoco en esta ocasión el candidato de su partido sacará más votos que Mariano Rajoy. Ni que decir tiene que tampoco ayudan a la campaña de Sánchez las informaciones sobre Felipe González apoyando al deudor y evasor fiscal de origen iraní Massoud Zandi, quien financió una fundación para el diálogo de las civilizaciones entre 2005 y 2007. González y otros miembros de la “vieja guardia” del partido, algunos dedicados al business, no quieren a Sánchez ni en pintura. Y no faltan los que cuentan la fábula del timonel que tras ser arrojado por la borda gritaba a los del barco: “¡Borradme de la lista de tripulantes!” Y le contestaban: “No figuras".

2 Comments
  1. Piedra says

    Sánchez no entraba en sus cálculos, temen la liquidación de sus chanchullos y eso les produce dolor de muelas

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