SATO DÍAZ | Publicado: - Actualizado: 5/1/2017 20:50

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Cabecera de la manifestación del 15 de mayo de 2011 en Madrid, origen del movimiento 15M. / democraciarealya.es

Mañana se cumplen cinco años desde que un colectivo social denominado Democracia Real Ya (DRY) convocara manifestaciones en decenas de ciudades españolas bajo el lema “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. La respuesta fue multitudinaria. En Madrid se manifestaron unas 50.000 personas, en Barcelona unas 20.000, en Valencia unas 10.000… Al terminar la manifestación, un grupo de activistas decidió pasar la noche al raso en la Puerta del Sol y fueron desalojados. Los días siguientes la plaza se llenaría de gente, reclamando el espacio público para el debate y para sacar la política a las calles y plazas. El día 22 de mayo, una semana después de la manifestación, el movimiento se había expandido, en las principales plazas de multitud de ciudades se habían instalado acampadas. Las concentraciones de solidaridad con el movimiento se reprodujeron en muchos países por emigrados españoles y por otros movimientos sociales. Ese día, el 22 de mayo, se celebraban elecciones municipales y autonómicas en el Estado español. El PP arrasó. El día anterior, la Junta Electoral Central había prohibido las concentraciones por ser jornada de reflexión. El movimiento volvió a llenar las plazas declarando ilegal a la Junta Electoral.

El 15M supuso para muchas personas un cambio político de relieve para este país. Algunos ven en este movimiento el germen de las candidaturas municipalistas que se presentaron a las elecciones locales del año pasado y que hoy gobiernan en algunas ciudades de relevancia, como Ahora Madrid, Barcelona En Comú o Marea Atlántica, así como el punto de partida de Podemos. Otra gente considera que el 15M fue un revulsivo para los movimientos sociales y sus formas de organización y de acción y lo separan de la política institucional, debate que hoy en día se sigue teniendo. Ayer la PAH y el colectivo 15MPaRato pedían en un comunicado a Podemos e IU que no utilizaran el movimiento en la campaña electoral. Para otros, este movimiento generó un nuevo pensamiento que, poco a poco, va provocando cambios en la sociedad. Con motivo del quinto aniversario del 15M, que este año además coincide con el llamamiento a la movilización global por parte del movimiento indignado francés Nuit Debout, cuartopoder.es habla con algunos activistas que vivieron aquella revuelta y les hace tres preguntas. ¿Cuáles son los recuerdos más relevantes que guardan de aquellos días? ¿Cuáles consideran que son los mayores logros del 15M después de cinco años? ¿Qué aporta el movimiento Nuit Debout y el llamamiento a la protesta global?

Kike Castelló

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Kike Castelló.

Castelló es activista de DRY, el colectivo que convocó las manifestaciones del 15 de mayo del 2011. Fue uno de los organizadores de esta protesta y una persona muy activa durante todo el proceso posterior de la acampada y las movilizaciones. Para Castelló, echar la vista atrás y mirar aquellos días supone “un momento maravilloso”. “Recuerdo la Puerta del sol y todas las plazas de alrededor llenas de gente y de asambleas, hablando de política a corto plazo, a largo plazo… Cualquiera podía llegar, sentarse, generar debate, y aparecía gente que explicaba conceptos y luego te enterabas que eran profesores de universidad”, comenta este activista, para quien el 15M supuso “una explosión de actividad política en la calle sin precedentes”. Los principales logros de este movimiento para el integrante de DRY, tras cinco años de evolución son “los cambios en la mentalidad de la gente”. “Hemos sido capaces de hacer cosas que hace cinco años eran impensables, hemos asimilado conceptos como dación en pago, renta básica, impago de la deuda… Estamos creando una nueva hegemonía cultural que difícilmente se podría haber conseguido de otra manera”, prosigue. “Otro logro muy importante fue poner en contacto a mucha gente capaz y preparada para hacer cosas, gente que no se habría conocido de otra manera”, añade.

Castelló se ilusiona con la convocatoria global realizada por el movimiento Nuit Debout para este fin de semana. “Es un guiño de los compañeros franceses, ahora están ellos en primera línea pero se consideran herederos del 15M”, dice el activista de DRY, que añade: “Celebro mucho que los franceses despierten y hayan empezado lo que nosotros emprendimos hace cinco años, un cambio europeo no se puede llevar a cabo sin Francia”.

Mónica Hidalgo

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Mónica Hidalgo.

Mónica Hidalgo estaba recién llegada a Madrid cuando explotó el 15M en 2011. Estaba recién contratada en una empresa madrileña y vivió esos días de una manera muy intensa. “No me podía quedar a dormir porque estaba recién contratada y temía que me echaran, pero todas las tardes me quedaba allí hasta las tantas de la noche y todos los fines de semana también”, recuerda. Y añade: “Cuando estabas un día por algún motivo sin pasarte por la acampada y volvías, había cambiado, había aparecido una biblioteca, un sitio para hacer yoga, estaba todo en continuo movimiento”. Hidalgo participaba en las asambleas de Feminismos, Economía y Respeto y cuando el 15M se desplazó a los barrios se incorporó a la asamblea de Malasaña. Ahora es una de las portavoces de la plataforma que lucha contra las “leyes mordaza”, NoSomosDelito.

Hidalgo considera que uno de los principales logros conseguidos en estos cinco años es que “la forma de pensar de los movimientos sociales cambió y se volvieron más horizontales, respetuosos, feministas…”. “Desde allí salieron o se impulsaron algunas plataformas y movimientos que han sido muy importantes después, como las mareas, NoSomosDelito, la PAH…”, añade esta activista, para quien el cambio en la mentalidad de la sociedad también es un logro muy importante. “Se han incorporado conceptos políticos y sociales hasta en sectores de la población que no nos esperábamos”, prosigue. Hidalgo ve con muy buenos ojos el llamamiento global de Nuit Debout. “La gente que estamos luchando por los derechos vemos que la UE no cumple con las expectativas y es importante protestar a nivel europeo, que empiecen a tener miedo, que la ciudadanía se empodere, que se cambien las políticas”, valora la portavoz de NoSomosDelito.

Pablo Padilla

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Pablo Padilla.

El actual diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, Pablo Padilla, formaba parte activamente del colectivo Juventud Sin Futuro en la primavera del 2011. “Los recuerdos son de una actividad frenética durante todo aquel periodo, de un desconcierto enorme porque no sabíamos qué estaba pasando”, dice Padilla, quien considera que “el éxito del 15M es que interpelaba a quien normalmente no se sentía interpelado por los movimientos sociales y las manifestaciones”. “Uno de los mejores recuerdos que tengo es la paralización del desahucio de Tatiana, el primer desahucio que paralizamos en Madrid”, añade. Para el diputado de Podemos, el 15M ha cambiado la vida política. “Ya no se puede concebir de igual manera desde entonces ni la política institucional ni el activismo. Significó un toque de atención a los partidos tradicionales y una llamada a los movimientos sociales a la necesidad de hablarle a todo el mundo y no reducir la apelación a los ya convencidos, por eso se consiguió un apoyo popular tan grande”, prosigue. Y añade: “A partir de ahí vendrían luego las experiencias de Podemos y las candidaturas municipalistas que están consiguiendo, aunque aún queda mucho camino, que esa mayoría social cristalice sus demandas en las instituciones”.

Padilla considera que “es interesante ver lo que ocurre en Francia, aunque es una movilización que tiene características diferentes”. “Por la cultura política francesa, los sindicatos tienen capacidad de movilizar a mucha gente más que en España”, asegura. “Este movimiento pone de manifiesto la incapacidad de los que se autodenominan socialdemócrátas de hacer políticas para la mayoría social, pues en economía se parecen a Sarkozy, y en seguridad al Frente Nacional. Por eso es interesante el Nuit Debout, porque es el mejor antídoto contra posturas xenófobas que señalan como responsables de la crisis no a los de arriba, sino a los de abajo y de fuera”, analiza el representante en la Asamblea de Madrid.

Sol Sánchez

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Sol Sánchez.

La diputada en la recién finalizada legislatura de IU-UP, Sol Sánchez, participó en la manifestación del 15 de mayo de 2011, en Madrid, junto con sus compañeros de ATTAC. “Teníamos una asamblea estatal de ATTAC en Madrid y al salir fuimos todos a la manifestación. Recuerdo que había muchísima más gente de lo que nos esperábamos, fue un cambio muy significativo, pues estábamos acostumbrados a ir 100 personas a las convocatorias”, recuerda Sánchez, que añade: “Nuestra sede estaba cerca de la acampada y venían a hacer fotocopias, fueron unos días muy intensos, de debates muy interesantes en las plazas”. La candidata, de nuevo, a las elecciones de junio cree que el mayor logro del 15M fue “demostrar que había mucha gente que todavía veía la calle como un lugar de presión social y también que se devolviera el debate político a la calle”.

Sobre la movilización global del domingo, Sánchez opina: “Los movimientos antiglobalización creemos que tenemos mucho más que ver entre las clases populares de distintos sitios que con las élites de un mismo lugar, sabemos que las soluciones nunca van a salir solamente desde tu propio estado o comunidad”. También cree que estos movimientos son necesarios para “contrarrestar a los grupos de extrema derecha que están surgiendo y generando un grave problema en Europa. Desde la solidaridad internacional, de esta tradición de la izquierda, intentamos hacer frente a la globalización neoliberal”.

Chema Ruiz

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Chema Ruiz.

Chema Ruiz es un activista nato. En el 2011 fue uno de los pioneros en la formación de la PAH en Madrid, participaba también en DRY, en IU y en otros movimientos sociales. Para Ruiz, el recuerdo más interesante del 15M es “el primer desahucio que paramos en Madrid, el de Tatiana”. Este activista considera que el estallido del movimiento “fue espectacular”. “En aquel momento”, dice, “nos convencimos de que realmente había una mayoría social que podía despertar”.  Este activista considera que el mayor avance que ha aportado el 15M después de cinco años es “el cambio social que se ha producido, que quizás todavía no es perceptible, pero ahí está”. “La gente dijo que ya vale, se incorporó gente nueva a la política, se crean estos frentes electorales… Ahora falta que se recupere la movilización social”, considera. Sobre el movimiento Nuit Debout y la convocatoria global de mañana, Ruiz dice: “Ahora estamos en un momento en el que los malos están globalizados, por lo que o nos movilizamos de forma global o lo llevamos jodido”.

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