Los españoles pagaremos dos veces en seis meses la subvención por escaño

Primera sesión del debate de investidura de la XI Legislatura. / congreso.es

Los españoles tendremos que pagar dos veces en menos de seis meses por la elección de los mismos diputados. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cuánto se podría ahorrar si los partidos y coaliciones electorales renunciaran al retorno de 21.167,64 euros por cada escaño que obtengan en el Congreso y en el Senado? ¿Por qué el compromiso de los dirigentes de todas las fuerzas parlamentarias de reducir los gastos de sus campañas electorales no se ha traducido en la rebaja de las tarifas por los votos y escaños que consigan?

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El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas en funciones, Cristobal Montoro, decidió mantener el precio del voto y el escaño pocos días después de la convocatoria de las elecciones del 26 de junio y lo plasmó en una disposición oficial, según la cual, los partidos que obtengan representación parlamentaria cobrarán 0,81 euros por cada voto al Congreso, 0,32 euros por cada voto al Senado y 21.167, 64 euros por cada escaño que consigan en ambas cámaras. Estas cantidades de dinero público vienen a resarcir los gastos de sus campañas electorales.

Con la decisión del Ejecutivo de Mariano Rajoy de mantener para el 26J las mismas tarifas del 20D, pierde fuerza y credibilidad el compromiso de los partidos de gastar menos en sus campañas, pues aunque aunque recorten en vallas, banderolas y anuncios en medios de comunicación, el retorno por votos y escaños se mantiene como hace medio año. Puesto que además las listas, salvo ligeras variaciones, son las mismas que el 20D, una fórmula de ahorro sugerida por algunos expertos consultados habría consistido en reducir a una cantidad simbólica o suprimir directamente la retribución por escaño.

Esta decisión habría supuesto un ahorro neto para el Tesoro de 11.801.543 euros, cantidad que se repartirán las formaciones políticas, en función de sus resultados, por los 350 escaños del Congreso y 208 del Senado. En las elecciones del 20D, el PP obtuvo un retorno de 5,2 millones de euros por sus 123 diputados y 124 senadores. Esa cifra equivale a la mitad del coste declarado de su campaña electoral. Le siguieron el PSOE con 2,9 millones de euros y Podemos y las confluencias con 1,8 millones de euros por sus 69 diputados y 16 senadores.

Otra fórmula barajada por los especialistas habría sido la reducción de la retribución de los votos a la mitad del precio fijado el 20D. Esto habría obligado a los partidos a moderar el gasto de sus campañas, con un ahorro efectivo que los expertos consultados cifran en 8 millones de euros. La suma de las dos medidas frisa la apreciable cantidad de 20 millones de euros.

Sin embargo, el Gobierno del PP ha demostrado escasa o nula voluntad de ahorro. De hecho, la aprobación de las tarifas y su inserción en el BOE se produjo antes incluso de que los dirigentes parlamentarios celebraran la segunda reunión para acordar los recortes. Como es sabido, el encuentro se saldó con el compromiso genérico de gastar menos, pero sin ningún acuerdo concreto. Tampoco el Ejecutivo en funciones se ha esforzado en someter a revisión el gasto del mailing o envío de papeletas a los domicilios de los electores. Lo mantiene en 0,18 euros por elector (el PSOE propuso reducirlo a 15 céntimos y Podemos planteó un solo envío con las papeletas de todos los partidos). Y otro tanto ha hecho con el coste del dispositivo electoral: 130 millones de euros.

Para el PP y las dos formaciones emergentes, Podemos y Ciudadanos, las elecciones del 20D fueron un buen negocio. Las cuentas oficiales del partido gubernamental muestran un sorprendente equilibrio. Sus dirigentes dijeron haber gastado 12 millones en la campaña y el retorno por votos y escaños fue de 12.224.126,69 euros. La formación liberal de Albert Rivera declaró un gasto de 3 millones y ha recibido 3.682.143,81 euros. Y el partido de Pablo Iglesias y las confluencias han obtenido 6.002.718 euros, sin contar la retribución de los votos al Senado, con un gasto de un tercio de esa cantidad en su campaña.

En cambio, para el PSOE de Pedro Sánchez, que gastó 8.651.155,34 euros en su campaña, el 20D fue mal negocio. Sus 90 escaños del Congreso, 47 del Senado y 5,5 millones de votos no le permitieron recuperar todo el gasto y registró unas pérdidas de 742.370,52 euros. Tampoco para Unidad Popular-Izquierda Unida (UP-IU) el 20D fue positivo, debido a la imposibilidad de recuperar el coste del envío de papeletas al no poder formar grupo parlamentario. Los dos escaños y 923.133 votos obtenidos representaron un retorno de 789.072 euros. La coalición electoral con Podemos y Equo ante el 26J le permitirá evitar el quebranto económico, si bien, el 20D la campaña de su candidato a la presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, fue la más austera a nivel estatal.