El PNV no rechaza de plano un acuerdo con el PP, pero lo ve "muy difícil"

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Íñigo Corral *

El diputado del PNV Aitor Esteban, el pasado domingo, haciendo la primera valoración de los nacionalistas vascos sobre los resultados electorales. / Luis Tejido (Efe)
El diputado del PNV Aitor Esteban, el pasado domingo, haciendo la primera valoración de los nacionalistas vascos sobre los resultados electorales. / Luis Tejido (Efe)

Al PNV le han faltado 3.700 votos para igualar los seis diputados que obtuvieron en las elecciones del 20-D. En esta ocasión la coalición Unidos-Podemos se lo ha quitado en Vizcaya, la provincia tradicionalmente más fiel al partido del lehendakari Iñigo Urkullu. Pese a que en la comunidad autónoma vasca sí que se ha producido el sorpasso,  los nacionalistas se muestran satisfechos con los resultados por tres razones: mantienen su grupo parlamentario en Madrid, sus resultados siempre suelen ser mejores en las elecciones municipales y autonómicas y un tercero que, por inesperado, resulta un tanto sorprendente: la aritmética parlamentaria puede hacer del PNV un partido bisagra que, en función de cómo discurran los acontecimientos, puede inclinar de un lado u otro la balanza para designar al futuro inquilino del palacio de La Moncloa.

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Si se toma al pie de la letra las declaraciones hechas ayer por los distintos partidos políticos, al PP, con o sin Mariano Rajoy en función de lo que decida a última hora Ciudadanos, sólo le salen las cuentas con la unión de la formación de Albert Rivera junto a los cinco diputados del PNV más el de Coalición Canaria y el de un político que hasta ayer era un perfecto desconocido pero cuyo voto puede ser clave. Se trata del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, que tiene un pacto con los socialistas que le obliga a apoyar a Pedro Sánchez si éste presenta su candidatura a presidente del Gobierno pero que no obliga a abstenerse en caso de que lo haga Mariano Rajoy. Traducido en números: PP, Cs, PNV y CC sumarían 175 parlamentarios (137+32+5 +1), el mismo número que alcanzarían la unión  del resto de las fuerzas políticas. Si el representante de Nueva Canaria vota a favor del candidato 'popular'  lo mismo que Cs, PNV y CC, Rajoy sería elegido presidente en primera ronda, y si se abstiene, cosa que el lunes no descartaba, lo haría en una segunda votación. Hoy martes, sin embargo, ya se ha apresurado a decir en los micrófonos de RNE que descarta abstenerse y que votará en contra de la investidura de Rajoy al margen de lo que finalmente decidan hacer los socialitas.

En el PNV descartan casi por completo que el voto por correo pueda hacerles recuperar el diputado perdido en Vizcaya, aunque sí mantienen la esperanza de obtener un senador más con el recuento final de todos los votos. Sobre acuerdos o pactos optan por la cautela. “No tenemos ninguna decisión tomada. Vamos a hablar con todos y, desde luego, no le vamos a negar la posibilidad del diálogo a nadie”, explica a cuartopoder.es el portavoz del PNV en el Congreso Aitor Esteban.

De momento, el hipotético apoyo por parte de los nacionalistas vascos para ayudar a investir a Mariano Rajoy como presidente del gobierno está en el aire. No se cierran en banda como ya han anunciado otras formaciones como PSOE o la coalición Unidos-Podemos, pero tampoco se muestran excesivamente esperanzados. “La experiencia que tenemos con Rajoy durante la pasada legislatura ha sido fatal pero, por supuesto, cuando nos llame acudiremos como lo hemos hecho siempre, pero el acuerdo lo veo muy difícil”, recalca Esteban. También hay dirigentes nacionalistas que ven complicado una aproximación a Ciudadanos teniendo en cuenta que es la única formación a nivel nacional que exige la supresión del concierto económico en el País Vasco.

Tampoco descarta la otra posibilidad, la de que puedan apoyar a un gobierno de la izquierda “siempre en función de lo que haga el PSOE”, si bien es cierto que reconoce que el bloque de izquierda, al menos en número, “está más debilitado que antes”. En cualquier caso, Esteban, lo mismo que ha hecho durante toda la campaña electoral, repite su mensaje: “No vamos a poner líneas rojas que dificulten los acuerdos, sino que nuestra apuesta pasa por las líneas verdes”, es decir, las del entendimiento.  el acuerdo y la estabilidad.

Esteban se guarda una pulla para  las formaciones que han conseguido romper el bipartidismo a nivel estatal y apuesta por “desilvestrar” a Ciudadanos o Podemos, que al no haber estado nunca en política “se piensan que todo el monte es orégano. El portavoz nacionalista subraya que tanto la vida como la actividad política “a veces es más complicada de lo que parece y por eso muchas veces hablan de oídas”. No obstante Esteban reconoce que pese a lo corta que ha sido la última legislatura les ha dado tiempo a conocerles mejor y a reconocer que “ahora van cogiendo confianza”.

Los resultados del 26-J, pese a todo, no han sido óptimos para el PNV porque en la comunidad autónoma del País Vasco la coalición Unidos-Podemos les ha superado en votos y en diputados. Ahora las miradas están puestas en las próximas elecciones autonómicas, que se van a celebrar después del verano y donde la hegemonía del PNV, cuatro años después, puede quedar en entredicho. Una extrapolación de los datos del 26-J a unas elecciones autonómicas darían como resultado que Unidos-Podemos estaría muy próximo a una mayoría absoluta con el PSE (a sólo dos escaños) así que cualquier aproximación del partido de Urkullu al PP podría tener consecuencias a muy corto espacio de tiempo. De ahí también la cautela del PNV a la hora de tomar cualquier decisión que puede hipotecarle a la vuelta del verano.

La amenaza de Unidos-Podemos, está ahí. No es fruto de las encuestas, si bien es verdad que históricamente el PNV siempre ha obtenido mejores resultados en las autonómicas. Un segundo 'sorpasso' en el mismo año ya traería mayores consecuencias políticas. Habrá que esperar.

(*) Iñigo Corral es periodista.
1 Comment
  1. Miscelánea says

    El PNV tendrá que hilar muy fino porque se la juega en unas elecciones muy disputadas en apenas cuatro meses…
    Es verdad que el PNV siempre ha sido muy hábil haciendo malabarismos en el alambre pero el PP no sólo no suma sino resta en Euskadi y cualquier acercamiento puede ser letal para revalidar sus aspiraciones al Gobierno Vasco.

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