El ‘pacto de los sillones’ del PP, C’s y los nacionalistas da el control del Legislativo a la derecha

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La ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor (sentada), recibe el aplauso de la bancada 'popular' tras ser elegida presidenta del Congreso. / J. J. Guillén (Efe)
Actualización de las 18:59 con nueva información.

El pacto de los sillones entre el PP y Ciudadanos (C’s) y la negociación discreta de Mariano Rajoy con los nacionalistas catalanes, otrora secesionistas intratables, ha demostrado que la derecha puede gobernar sin ningún problema, es decir, sin insistir en la abstención de los socialistas en beneficio de Rajoy. Esta es, según el diputado socialista andaluz y miembro de la dirección del PSOE, Antonio Pradas Torres, la principal conclusión de la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados, en la que el PP y C’s impusieron a la presidenta Ana Pastor por 169 votos frente a los 155 del socialista Patxi López, que sumó los del PSOE y los de Unidos Podemos.

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Aparte la suma del PP y C’s para, con el voto en blanco de los nacionalistas de ERC, CDC, PNV, EH Bildu y CC (25 votos), conseguir la presidencia del poder Legislativo, los conservadores recibieron diez votos de los nacionalistas en la elección de los cuatro vicepresidentes. El secretario general de CDC, Frances Homs, aseguró que su grupo no ha votado al PP ni a C’s. Pero sus palabras chocaron con la evidencia. En la elección secreta de los cuatro vicepresidentes, en la que cada diputado solo puede poner un nombre, la suma de las papeletas de Ignacio Prendes (C's), que obtuvo 96 votos fue elegido vicepresidente primero, y de Rosa Romero (PP), que sacó 83 y fue elegida vicepresidente tercera, es 179, diez más que los escaños de ambas formaciones. Comoquiera que los 85 del PSOE fueron a Micaela Navarro (vicepresidenta segunda) y los 71 votos de UP a Gloria Elizo (vicepresidenta cuarta), la explicación matemática es que esas papeletas procedía de las nueve señorías de Convergencia (ahora Partido Democrático de Cataluña, PDC) y de Ana María Oramas, de Coalición Canaria, quien ya ha anunciado que votará a favor de la investidura de Rajoy. En conjunto los conservadores tienen la mayoría absoluta en el órgano rector de la Cámara.

La contrapartida del PP a CDC, esos nacionalistas catalanes secesionistas con los que nada hay que hablar, según la doctrina acuñada por el jefe del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy, consiste en forzar el reglamento del Congreso para facilitarle la formación de grupo parlamentario. De las discretas negociaciones de Rajoy con los dirigentes de Convergencia de Catalunya (ahora Partido Democrático de Catalyunya) destaca la consecuencia de que la fiscalía haya rebajado la petición de penas por el referendo catalán, de modo que ni Artur Mas ni ningún imputado de su Ejecutivo podría ir a prisión.

La elección de la presidencia del Congreso ha sido el primer test sobre la gobernabilidad. Y el resultado ha indicado que los conservadores tienen los mimbres necesarios para proclamar jefe del gobierno a  Rajoy en la sesión de investidura prevista para el próximo 2 de agosto. Basta con que el C’s, CDC. PNV y CC mantengan la orientación del voto que consagraron ayer para que España tenga un gobierno de derechas presidido por Rajoy Brey. Si no lo consiguiese en segunda votación, de la “reflexión” anunciada por el propio Rajoy saldría un gobierno de coalición con C's y eventualmente con otro candidato. No es por nada, pero el ministro de Sanidad y exportavoz del PP en Congreso, confirmó a este diario que no concurrirá como candidato a lehendakari en las elecciones vascas. El candidato será Javier Maroto, aunque se muestra renuente. Alonso (PP) y Ribera (C’s) son los conjurados, según fuentes de ambas formaciones, para regenerar y refundar a la derecha política española.