Los 'barones' del PSOE cierran filas con Sánchez por el 'no' a Rajoy hasta el 25S

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Pedro Sánchez, el pasado viernes, atendiendo a los medios en Ibiza. / Sergio G. Cañizares (Efe)
Pedro Sánchez, el pasado viernes, atendiendo a los medios en Ibiza. / Sergio G. Cañizares (Efe)

Se ha agotado el tiempo y ningún dirigente autonómico del PSOE ha alzado la voz para pedir que se reúna el Comité Federal y revise la decisión de votar “no” a la investidura de Mariano Rajoy. Esto significa que han cerrado filas con Pedro Sánchez. Y según comenta a este diario el presidente valenciano Ximo Puig, “no es probable que el máximo órgano del partido se reúna antes de las elecciones vascas y gallegas” del 25 de septiembre. Si Rajoy no consigue el voto de los nacionalistas vascos y catalanes se verá obligado a saborear la medicina que, a pesar del pacto con Ciudadanos, suministró entre burlas e ironías al candidato socialista en marzo pasado.

Algunos barones han opinado pero no se han movido, de modo que no se va a dar una abstención en la investidura de Rajoy. Las ausencias o la abstención de algunos diputados socialistas sería vergonzosa, asegura el presidente de la Comunidad Valenciana en conversación telefónica con cuartopoder.es. Cuando se le pregunta sobre la incertidumbre presupuestaria afirma que “la situación se puede manejar”. Al recordarle que los plazos legales obligan al Gobierno a presentar el Presupuesto el 30 de septiembre, responde que “la investidura no garantiza los Presupuestos” y explica que “el Gobierno en funciones no ha dado ningún signo de querer negociarlos con los socialistas, de modo que Rajoy sabrá cómo maneja los tiempos”.

El presidente valenciano, al igual que la andaluza Susana Díaz, el castellano-manchego Emiliano García-Page, el extremeño Guillermo Fernández Vara o el aragonés Javier Lambán, desean que Rajoy desbloquee la gobernabilidad y quieren creer que el presidente en funciones desde el 20 de diciembre pasado estará negociando con los nacionalistas vascos y catalanes, aunque "no sé qué están hablando”, sugiere Puig.

El PNV ha jugado su baza con la convocatoria electoral para el 25 de septiembre. Sus dirigentes niegan el voto a Rajoy, lo cual es lógico en plena campaña electoral. Algunos recuerdan a su histórico presidente Xabier Arzalluz, quien decía que la principal función de los socialistas era sufrir e insisten en que se abstenga el PSOE. Los catalanes del PDC de Artur Mas y Francesc Homs mantienen la condición de referendo de autodeterminación para apoyar a cualquier candidato.

Aunque algunos barones socialistas como el extremeño Fernández Vara sí creen que el retraso podría acarrear problemas presupuestarios a todas las autonomías, sobre todo en lo atinente a los fondos europeos –el PP se abstuvo para que Extremadura tuviera presupuesto tras unas negociaciones infructuosas con Podemos-- y desean el desbloqueo de la situación por puro pragmatismo –Fernández Vara posee formación jesuita y está más en el “pragmatismo solidario” que en la política partidista, según sus allegados--, lo cierto es que ninguno se ha atrevido a solicitar la reconsideración de la posición adoptada por el Comité Federal.

A la espera del contenido del acuerdo PP-C's, los socialistas han evitado criticar “la pérdida de tiempo” que Rajoy atribuyó a Sánchez en su negociación con Albert Rivera durante el mes de febrero y tampoco creen que la elegancia parlamentaria deba llevar a Sánchez a realizar comparaciones tan eutrapélicas como las proferidas por Rajoy cuando, entre risas y aplausos de sus señorías del PP, comparó el acuerdo entre el PSOE y C's con el Pacto de los Toros de Guisando, el Compromiso de Caspe y los Pactos de la Moncloa.

Cierto es que si Rajoy fracasa en la segunda votación, el 2 de septiembre, se reabre la búsqueda de candidato y algunos socialistas consultados contemplan, salvando la distancia histórica, una iniciativa similar a la de Adolfo Suárez en su día para modificar la Constitución y abrir un nuevo ciclo político. De puertas para dentro sostienen que el Comité Federal analizará el nuevo escenario, examinará las posibles salidas de la gobernabilidad y tendría que fijar ya la fecha del 39º congreso, pospuesto desde febrero pasado.

2 Comments
  1. Piedra says

    El centro-derecha acabará echando al archipenco de una jodida vez. Ya falta poco. Y lo lógico sería que una persona con la capacidad de dialogo y empatía de Federico Mayor Zaragoza moderara la reforma de la Constitución. Cierto es que tiene 82 años, pero hay otras personalidades femeninas y masculinas con suficiente talla para hacerlo. Ya está bien de derecha corrupta y mandona, nacionalismos enconados y transformadores a la griega.

  2. francia1789 says

    ¿Cual de esos barones citados, (la andaluza Susana Díaz, el castellano-manchego Emiliano García-Page, el extremeño Guillermo Fernández Vara o el aragonés Javier Lambán), propiciará el tamayazo?

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