Un sector del PSOE se organiza para dar la batalla a Sánchez y evitar nuevas elecciones

Sánchez conversa con su 'número dos' en el partido, Cesar Luena, ayer miércoles, durante la segunda sesión del debate de investidura. / Fernando Alvarado (Efe)
Sánchez conversa con su ‘número dos’ en el partido, Cesar Luena, ayer miércoles, durante la segunda sesión del debate de investidura. / Fernando Alvarado (Efe)

«Si la votación para la investidura de Rajoy fuese secreta, el viernes tendríamos presidente del Gobierno». Son palabras de un diputado socialista, convencido de que «hay que dejar que gobierne el PP y hacer una oposición dura, de izquierdas. Pero no podemos permitirnos ir a unas terceras elecciones».

No es una voz aislada en el Grupo Socialista, ni tampoco en el PSOE. Son muchos los dirigentes, barones y cuadros del partido que defienden, en privado, que el camino sensato, lógico y mejor para los intereses de los españoles y del propio PSOE es el que marcó en su día el expresidente Felipe González: «si no puedes formar gobierno, no obstaculices la creación del que sí puede formarse». Esa misma idea que ayer lanzaba Mariano Rajoy desde el hemiciclo y que no logró conmover al líder del PSOE, Pedro Sánchez,  sí tiene adeptos dentro de las filas socialistas, aunque la mayoría de ellos guarden silencio, porque, en palabras de otra de las fuentes socialistas consultadas por cuartopoder.es, «con las elecciones gallegas y vascas a la vuelta de la esquina, no es el mejor momento para abrir ese enfrentamiento en el partido».

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Quienes abogan por una abstención que permita formar gobierno a Rajoy opinan mayoritariamente que el debate sobre el cambio de orientación en el voto del PSOE debe abrirse en un Comité Federal que se celebre inmediatamente después de esas elecciones, es decir, después del 25 de septiembre y no descartan en absoluto que eso signifique «poner en jaque -dice un exdirigente socialista – a Sánchez o, incluso, en jaque mate».

Sobre el papel, sin embargo, Sánchez está cumpliendo a rajatabla el mandato que recibió del último Comité Federal del PSOE, un mandato que, en opinión de alguno de sus críticos, sirvió para «embridarlo» y tenerlo «controlado». Pero ese mandato de votar ‘no’ a la investidura de Rajoy y/o del PP se les ha vuelto en contra, porque Sánchez no piensa moverse un milímetro de lo que decidió el máximo órgano entre partidos.

Entre los más cercanos a Sánchez se esfuerzan por explicar que las políticas de Rajoy son nefastas y que no se puede permitir que siga gobernando, pero no ofrecen más alternativa que ese ‘no’. Aunque dicen no querer unas terceras elecciones, acaban encogiéndose de hombros y admitiendo: «muy a nuestro pesar, tendremos que repetir las elecciones», como señala un miembro de la Comisión Ejecutiva Federal, que insiste: «no es justo que se nos culpe a nosotros, porque no podemos dar un cheque en blanco a esas políticas antisociales de Rajoy, ni a un partido que mira para otro lado cuando le salen corruptos en sus filas».

Una exdirigente socialista asegura que «Sánchez quiere volver a presentarse y aspira a ser reelegido secretario general, pero es consciente de que son muy pocas las federaciones que le apoyan. Por eso, pese a que sabe que no debemos consentir llegar a unas terceras elecciones, se niega a ser él quien promueva la abstención que desbloquee la formación de un gobierno. Quiere que los barones que en su día dijeron públicamente que no se podía obstaculizar la formación del gobierno si Rajoy lo intenta, promuevan ese cambio en el Comité Federal». De este modo, si Susana Díaz o quien ella decida se presentan a unas elecciones primarias para ganar la Secretaría General en el próximo y aplazado Congreso Federal, Sánchez podría argumentar que él fue guardián de las esencias del PSOE, pero que fueron sus rivales quienes, finalmente, colocaron a Rajoy en el gobierno.

Entre los barones que apuestan por esa «abstención» estarían, además de Susana Díaz, el extremeño Guillermo Fernández Vara o el asturiano Javier Fernández. Precisamente, el nombre de este último es el que se baraja para presidir una gestora si, finalmente, la sangre llega al río y el enfrentamiento acaba con la dimisión del secretario general del PSOE. Pero es, precisamente, este punto el que da vértigo a más de uno de los socialistas consultados. Como asegura uno de ellos «podemos acabar rompiendo el partido, ahora que hemos conseguido poner en su sitio a Podemos y deshacernos del fantasma del sorpasso«. También están entre los partidarios de abrir la posibilidad de abstenerse y hacer a renglón seguido una oposición dura, que les permita ser el partido referente de la izquierda en la oposición, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o exministros como  Joaquín AlmuniaJosé Blanco ( quien tuvo mucho que ver con la elección de Sánchez como secretario general en las elecciones primarias) o Carlos Solchaga.

Desde los órganos de dirección del PSOE surgen muchas voces que quieren reconducir la posición del PSOE y que consideran que Sánchez lo evita «porque está actuando en clave personal, buscando incluso unas terceras elecciones que le permitirían seguir al frente del partido y hacerse fuerte de cara al próximo Congreso, mantenerse como candidato, porque no hay tiempo para nombrar a otro y seguir en la Secretaría General».

Con mucho mar de fondo y la decisión firme de guardar silencio para tener las elecciones en paz, los socialistas afrontan los comicios gallegos y vascos. La batalla, según sus detractores, se producirá poco después de las mencionadas elecciones.