Dirigentes del PSOE pedirán en el Comité Federal libertad para votar 'no' a Rajoy

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Los diputados socialistas Eduardo Madina y Patxi López conversan antes del pleno del pasado martes, junto al escaño vacío del ex secretario general del PSOE Pedro Sánchez. / Kiko Huesca (Efe)

Algunos diputados que son miembros del Comité Federal del PSOE y la mayoría de la delegación del PSC en el máximo órgano socialista entre congresos van a reclamar libertad de voto en la investidura de Mariano Rajoy como jefe de gobierno para poder votar en contra. Si el Federal, que se reunirá probablemente el sábado 15 de octubre, no admite su propuesta, están dispuestos a arrostrar las consecuencias de la ruptura de la disciplina de voto. Las fuentes consultadas aseguran que el ex secretario general, Pedro Sánchez, tendrá bastantes seguidores si finalmente decide no asistir al pleno del Congreso ni participar en la votación. Con todo, Sánchez dijo que será "leal" a la gestora.

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Oficialmente ni siquiera está convocado el Federal ni se ha planteado en el orden del día la cuestión específica de la libertad de voto. Antes de que eso ocurra, el presidente de la comisión gestora, Javier Fernández, quiere reunir el Consejo Territorial, del que forman parte los secretarios generales de todas las federaciones y los presidentes autonómicos. Puesto que éstos están llamados a participar el miércoles en Madrid en los actos del Día de la Fiesta Nacional, se considera probable que Fernández les convoque el martes 11 en la sede de Ferraz o esa misma tarde, tras los actos oficiales.

En el encuentro tratarán de fijar el planteamiento del Federal, que no es otro que justificar la abstención a la investidura de Rajoy para alejar el fantasma de unas nuevas elecciones generales, las terceras en menos de un año. Está claro que la mayoría de los dirigentes no las quiere y, menos, después de haber defenestrado a Sánchez y quebrado el partido en dos mitades sin debate político ni argumentos a favor y en contra de sus planteamientos. Pero también está claro que Rajoy impondrá sus condiciones, aunque lo hará paladinamente con su interlocutor Fernández.

El asturiano aseguró el jueves en una entrevista televisiva que si el líder del PP plantea unas exigencias “absolutamente inasumibles para nosotros, los ciudadanos van a tener muy claro quién es el que bloquea el Gobierno y nos lleva a las terceras elecciones”. También dijo que “el PSOE podrá consentir o no en la investidura, pero en ningún caso va a proporcionar estabilidad al PP. Tendrán que ganarse esa estabilidad, la gobernabilidad día a día entre los grupos parlamentarios”. De momento, en los dos plenos ordinarios (sin control al Ejecutivo) de la XII legislatura, el PP lleva cosechadas 6 derrotas y ninguna victoria, lo que ha llevado a su jefe de filas parlamentarias, Rafael Hernando y a su secretaria general, María Dolores de Cospedal a colocar la espada de Damocles de unas nuevas elecciones sobre la cabeza de los socialistas. Cierto es que la amenaza ha sido atemperada por Rajoy, asegurando que no pondrá condiciones porque lo urgente e importante es que haya gobierno.

Fernández no desea que el Federal entre en cuestiones como la libertad de voto de los diputados o la convocatoria de una consulta a las bases sobre si han de mantener el 'no' al PP o aceptar la abstención. Respecto a la libertad de voto dice que tiene “absoluta confianza en que los diputados socialistas responderán a lo que ha sido siempre la cultura política de los socialistas, y en este caso de su Grupo Parlamentario. No tengo ninguna duda”. Y sobre la consulta a los afiliados, aparte de que exigiría un tiempo del que ya no disponen, recuerda que los dirigentes son lo representantes elegidos por los militantes.

Para el presidente de la gestora el debate interno pendiente en el Comité Federal es “estrictamente táctico: si queremos elecciones o no, si son buenas o malas para el país y si son buenas o malas para el Partido Socialista”. A partir de la constatación de que las elecciones serían un mal negocio para el partido, no caben, en opinión de Fernandez, planteamientos divisores como la libertad de voto, lo cual no impedirá a los más fieles a Sánchez y al PSC formular la cuestión con el argumento técnico de que de ese modo se impediría la ruptura de la disciplina del grupo parlamentario sin que, por otra parte, afecte al resultado, habida cuenta de que a Rajoy solo le faltan seis votos.

En sus comparecencias públicas, Fernández se ha esforzado en demostrar que el debate interno no es ideológico ni afecta a las convicciones socialistas. “Nosotros queremos decir que ‘no’ por una cuestión ética, que es muy importante, que es la ética de la convicción. Pero también hay una ética de la responsabilidad. ¿Debemos permitir que el gobierno del PP sea más fuerte, que haga políticas con mayoría absoluta o próxima a la mayoría absoluta, que no podría hacer en las condiciones en las que ahora está?”. “¿Debemos permitir eso a cambio de convertirnos nosotros en una referencia ética en el Parlamento, pero renunciando a alguna capacidad para cambiar el país y para formar gobierno en el futuro, que es nuestra vocación como partido reformista de mayorías?” Esa y no otra es, según dice, la cuestión a la que el Comité Federal ha de dar respuesta.