La batalla de Sánchez por celebrar un Congreso cuanto antes profundiza la división

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Pedro Sánchez en un momento de su entrevista con Jordi Ébole. / La Sexta

La apuesta de Pedro Sánchez por recuperar el liderazgo del PSOE en loor de multitudes se reflejó ayer, domingo, en la emisión de una entrevista grabada para el programa de Jordi Ébole y en la apertura de una web que a las pocas horas quedó colapsada. El ex secretario general socialista volverá a las asambleas abiertas en las agrupaciones del partido, pero aún no ha anunciado cuál será la primera casa del pueblo que visite. Su decisión de concurrir a las primarias abre, en todo caso, la batalla por la convocatoria del congreso extraordinario y profundiza en la división que vive el partido. Sánchez y algunos dirigentes de las federaciones que le han apoyado quieren que la Comisión Gestora convoque el congreso cuanto antes y otros dicen ahora que el cónclave puede esperar y sopesan la posibilidad de que no se limite a la elección del secretario general y la renovación de los órganos de dirección.

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El asunto es denso y merece una disección. De la entrevista con Ébole en La Sexta a la hora de mayor audiencia (21:18) vale destacar la propuesta de Sánchez de trabajar “codo con codo” con Podemos. El guiño era de esperar. Sin entonar el mea culpa, Sánchez reconoció haberse equivocado al tachar de “populista” a Pablo Iglesias sin saber realmente lo que había detrás: “Miles de personas, sobre todo jóvenes, que tienen otra visión del país y quieren otra política”. Dijo que sintió pena al escuchar los reproches entre el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, y el de UP, Iglesias. “Ya está bien de reproches”. Y desveló algunos datos concretos e inconcretos de directivos que han maniobrado para evitar el entendimiento de la izquierda. Los inconcretos se referían a banqueros. Los concretos: el expresidente de Telefónica, César Alierta y los del diario El País, que le vituperaron en un editorial 48 horas antes del tormentoso Comité Federal del 1 de octubre en que quedó en minoría y dimitió.

Nada nuevo o que no se supiera aportó Sánchez en la esperada entrevista, que fue precedida de una tertulia de taberna con cuatro militantes en la que solo una, procedente de Andalucía, justificó la abstención a Mariano Rajoy. Sánchez admitió haber sopesado la abstención negociada tras las segundas elecciones, el 26 de junio, como le propuso Josep Borrell: “Rubalcalba quería que nos abstuviésemos y tuve discrepancias por defender la alternativa”. El exsecretario general es consejero de la empresa editora de El País. También reconoció haber hablado con Felipe González, “el dirigente con el que más he hablado en estos años”, sobre la abstención tras los resultados del 26J. “Al final fue saber que Rajoy pedía gobernar conjuntamente, dentro o fuera del gobierno, lo que me hizo optar por la alternativa”, aseguró.

De su adversaria interna, Susana Díaz, dijo que no le gustaron ni las palabras ni las formas que empleó en el Comité Federal del 1 de octubre, en el que forzó su derrota y dimisión. Y la acusó indirectamente de ser responsable de la disensión interna y la división del PSOE. Consciente del peso de Andalucía en la dirección del partido, le pidió que haga una reflexión sobre su papel en todo lo ocurrido y observe cuál fue el comportamiento de Manuel Chaves con José Luis Rodríguez Zapatero después de haber apoyado a su contrincante Carme Chacón como secretaria general. Con su referencia también al comportamiento de José Antonio Griñán quiso dejar claro que la presidenta andaluza no ha sido leal. Recordó que apenas tres meses después de su elección como secretario general por los militantes, la presidenta andaluza anunció en una entrevista a El País que no compartía y era contraria a su estrategia: “Ni Chaves ni Griñán habrían hecho algo así”.

Un Sánchez convencido de sus propios errores (el primero, aceptar la imposición de los barones de no pactar con Podemos ni sentarse a hablar con los nacionalistas catalanes) y de que su dirección era la correcta para construir la alternativa pese a los retrocesos electorales y “aunque en algún tramo superes el límite de velocidad o pises el arcén”, se mostró dispuesto a batallar por recuperar el liderazgo y superar la desorientación política en la que ha caído el PSOE. De ahí que exija la convocatoria del congreso extraordinario “en cuatro o cinco meses” (febrero o marzo) frente a quienes en el entorno de Díaz y del presidente de la gestora, Javier Fernández, pretenden posponerlo hasta el otoño de 2017.

Precisamente para recoger adhesiones a su causa en esta nueva batalla para no retrasar las primarias y el congreso extraordinario que algunos pretenden convertir en ordinario, con la consiguiente revisión de normas internas que haría peligrar la democracia directa en la elección del secretario general, Sánchez ha puesto en marcha la web antes mencionada. Según fuentes de su entorno, le servirá para recibir las solicitudes de asambleas abiertas en las agrupaciones de todo el país (“nación de naciones", dijo ayer) y emprender la tarea de “recuperar y reconstruir el PSOE”, según reza en la portada, en la que anima a sus seguidores a inscribirse: “Yo no faltaré a la cita y sé que tú tampoco”. A la hora de cerrar esta información, la web no sólo estaba colapsada, sino que aparecía averiada.